Argentina

Emmanuel Alvarez Agis: "Este será el peor año en la historia de la Argentina y del capitalismo"

-En diciembre dijo que si el Gobierno hacía todo bien iba a ser un año de “mierda”. Llegó el Covid. ¿Y ahora?

-Me quedé corto. Será el peor año en la historia de la Argentina y del capitalismo. Nuestra referencia era que el país debía aprovechar 2020 para solucionar los problemas que venía arrastrando desde que arrancó la crisis de 2018, fundamentalmente reestructurar la deuda con los privados y el FMI. Lo veíamos como un año entre estabilización y negociaciones complejas. Pero vino el Covid que generá una caída parecida o peor a la de 1999-2002 si tenemos en cuenta la recesión desde marzo de 2018 hasta la actualidad. Aunque el Covid atañe a todo el mundo.

-Pero no a todos por igual, ¿no? Hay países que gastaron más

-Estamos en un podio con Ecuador, Líbano y Sri Lanka: economías que lidian con Covid y default a la vez. Pero, además, Argentina tiene la incertidumbre financiera de la negociación con los privados ahora y con el FMI después. Un combo nefasto.

-La economía experimentará un rebote en la segunda mitad del año, ¿qué viene después?

-Las metáforas físicas en economía a veces son inconducentes. Nos gusta ilusionarnos con eso del rebote pero me parece que el problema no es la cuarentena sino el virus. El rebote no está garantizado en el sentido que signifique crecimiento. Pero tampoco de que sea un rebote técnico. Es obvio que la economía en mayo-junio se recuperará porque en abril no se produjeron autos y en mayo se fabricaron 15.000. Algunas empresas vendieron los stocks que tenían y ahora recomponen. Pero eso no es crecer. Además, el gran problema del Covid para la economía es un efecto simultáneo: de oferta porque muchas fábricas no pueden abrir y de demanda porque las personas no pueden circular y consumir. Ni siquiera está garantizado el rebote técnico.

"¿Podrá ir Guzmán a pedir plata a Wall Street después de cerrar el canje? No. Pero sí una compañía petrolera que quiera invertir en Vaca Muerta o dónde sea".

"¿Podrá ir Guzmán a pedir plata a Wall Street después de cerrar el canje? No. Pero sí una compañía petrolera que quiera invertir en Vaca Muerta o dónde sea".

-¿Qué tema estructural de la economía puso en evidencia el virus?

-La informalidad. El Estado tiene dificultades para identificar quienes necesitan un ingreso. En EE.UU. piden un seguro de desempleo 20 millones de personas y el Estado no tiene dudas de que tenían un trabajo y lo perdieron. Hay un registro. Acá damos un salario de emergencia y no sabemos si tenían un ingreso o no por la informalidad. Para las compañías pasa lo mismo. Le piden a la AFIP una ayuda menor a su facturación real porque una parte de su negocio está en negro. Y por último, la informalidad se traduce en el uso del efectivo. Lo vimos con los 6 millones de jubilados yendo todos juntos a cobrar. Argentina está última en el ranking en pagos electrónicos, comercio electrónico y bancarización de la región. En EE.UU. un desempleado recibe un cheque de US$ 1.200 y los gasta por Amazon.

-¿Le preocupa el dólar?

-Me preocupa el dólar en un contexto en el que no haya un arreglo del tema de la deuda. Cuando el blue tocó $ 125 el factor que había por detrás era que Argentina no iba a tener acuerdo. Eso fue a mediados de mayo, cuando venció la primera oferta. Si hay acuerdo podemos tener una sorpresa financiera positiva para la Argentina. Me parece que hay que entender que cuando uno tiene control de cambios tiene varios tipos de cambio y en ese sentido la flotación administración no debe ser sólo en el dólar oficial sino también en el paralelo. Es una locura tener controlado el oficial y libertad en el paralelo. ¿Cómo se controla el dólar oficial? Vendiendo dólares. ¿Y el paralelo? Vendiendo bonos. Me parece que la autoridad monetaria ha estado falta de reflejos porque las restricciones a las importaciones generaron ruido.

-¿Hay que desdoblar?

-Al revés, hay que hacer unificar el tipo de cambio. El control de cambios es un remedio para una enfermedad, no la solución. Nuestra enfermedad es que no tenemos moneda desde el Rodrigazo y recomponer eso llevará mucho tiempo. A Brasil le llevó 16 años. Argentina empezó a dar un buen primer paso en ese sentido y ha sido decisión del Ministerio de Economía al reperfilar la deuda en pesos. En los últimos seis meses si te quedaste en pesos te fue bien. Pero claro, son seis meses contra 35 años. Hasta que la Argentina no recomponga su moneda, el control de cambios es la pastillita que hay que tomar para tener la presión en rangos razonables. Si un día te curás, buenísimo. Pero costará mucho.

-¿De qué dependerá la evolución de la inflación en 2021?

-Usualmente cuando Argentina tenía problemas inflacionarios-estructurales salía con un programa económico como el Austral o el Primavera que trataban de desindexar brutalmente la economía porque está probado que no se podía frenar inflaciones de dos dígitos ‘largos’ sólo con la política monetaria. Hago paréntesis. Increíblemente Argentina se olvidó de esta historia: en 2018 de la mano del FMI ensayamos un programa monetario para bajar la inflación cuando la tasa era de 50%. Sigo. La pregunta ahora es cómo desindexamos sin un plan que se llame Otoño o Invierno. El gran programa de desindexación sui generis es Covid-19. Los salarios privados bajaron nominalmente por primera vez en abril desde febrero de 2003 y la inflación es la más baja en 10 años. Hay congelamiento de servicios públicos porque lo dice el Estado y privados porque lo dice la demanda.

"Hay dos condiciones para reactivar, una necesaria y otra suficiente. La primera es que haya estabilidad financiera: no puede haber default y el dólar tiene que estar estable. La segunda es el crédito".

"Hay dos condiciones para reactivar, una necesaria y otra suficiente. La primera es que haya estabilidad financiera: no puede haber default y el dólar tiene que estar estable. La segunda es el crédito".

-¿Qué puede salir mal de esto?

-Si en enero de 2021 nos juntamos y decimos: “che, hay que recuperar los salarios”, y otro dice “hay que recuperar las tarifas de los servicios públicos” y más tarde empiezan con que hay que “aumentar la ropa”, “los autos”, la comida, la nafta, el tipo de cambio.... bueno, si vamos por ahí habrá un problema inflacionario grave en 2021. Si no se contienen las presiones, la inflación será un problema. Ahora, si la política económica administra las discusiones de una manera racional, estaremos ante la posibilidad de converger a una inflación de menos de 30% y paulatinamente buscar quebrar la barrera de 20% que sólo lo pudimos hacer por última vez con la crisis de 2009.

-¿Cuál será el grado del ajuste fiscal tras la pandemia?

-El déficit fiscal primario este año puede estar alrededor de 8% del PBI. Pero ¾ estará explicado por una combinación de gasto Covid más pérdida de recaudación. Argentina tiene un tema que solucionar y es el tema jubilatorio. Las jubilaciones no pueden convertirse en una bomba social pero tampoco fiscal. Hay que trabajar muy finito ahí que permita garantizar un piso de poder adquisitivo pero que tampoco perfore techos que hacen la dinámica insostenible. Si Argentina hace una reforma fiscal progresiva y sostenible y encuentra la fórmula de la felicidad con las jubilaciones, creo que las exigencias de la deuda sobre la dinámica fiscal serán lo suficientemente laxas como para que Argentina recupere el superávit fiscal en no menos que dos años.

-¿Habrá acuerdo con BlackRock?

-No es racional que un fondo que pedía 58 dólares diga que es inaceptable una propuesta de 53,5 y en un país dónde la deuda se puede mover 15 dólares una hora. La diferencia entre 58 y 53,5 en Suiza es para patear la mesa e irse ofendido. Pero en una economía como la Argentina donde la deuda valía 50 en diciembre y 20 en febrero, no. Creo que Argentina tuvo un proceso de negociación razonable. La propuesta es muy buena para el país y presenta una recuperación más que aceptable para los inversores. Aceptar o no la propuesta no depende el 100% del soberano sino también de las cuentas y las expectativas de cada inversor con el país y a nivel global. Adivinar si tal o cual inversor ingresará es poco profesional.

-¿Cómo se financiarán las empresas privadas en Argentina?

-En Argentina tuvimos juicio con Griesa y las provincias y las principales compañías del país emitían deuda por el mundo. Con una reestructuración de la deuda y un programa económico razonables, podemos bajar la tasa de financiamiento en dólares para las compañías a un dígito y reactivar en 2021. Si 2020 es el año del gasto público, el próximo tiene que ser el año del gasto privado. Y hay dos condiciones para que esto último suceda, una necesaria y otra suficiente. La primera es que haya estabilidad financiera: no puede haber default y el dólar tiene que estar estable. La segunda es el crédito. El gasto privado no puede arrancar de contado en 2021 porque este año vamos a salir con los bolsillos rotos y si una pyme tenía un canuto de US$ 50.000 lo reventó ahora.

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