Argentina

Fred Astaire y Gene Kelly: la historia detrás de la rivalidad que nunca existió

En la larga historia del cine musical de Hollywood, sólo dos figuras masculinas alcanzaron el pico más alto de la fama y allí permanecieron para siempre. Fueron únicamente dos, entre un gran número de bailarines-actores que pasaron por las pantallas de aquella época dorada. Seguramente no hace falta decirlo, pero igual confirmemos que se trata de Fred Astaire y Gene Kelly.

¿Amigos o enemigos? ¿Rivales encarnizados o amables competidores? Más aún: Astaire versus Kelly, ¿quién era el mejor bailarín? Antes de internarnos en ese duelo hipotético, sobre el que tantas veces se ha discutido y se discute hasta hoy, vayamos brevemente al recorrido de cada uno para llegar al momento en que coinciden en Hollywood.

Fred Astaire (1899-1987)

Comenzó a bailar profesionalmente cuando tenía seis años, no por voluntad propia, sino siguiendo los pasos de su hermana mayor, Adele, el talento de la familia; muy pronto formaron una pareja de baile y, como tal, recorrieron los circuitos de vaudeville por las amplias extensiones de los Estados Unidos.

El vaudeville, recordemos, fue una forma de entretenimiento de gran aceptación durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Cada espectáculo reunía los números más variados: cantantes, bailarines, imitadores, ventrílocuos, monos amaestrados, zapateadores, actores cómicos.

Fred Astaire y Gene Kelly hicieron sus carreras por separado, pero unieron sus talentos para "Zigfield Follies", en 1946.

Fred Astaire y Gene Kelly hicieron sus carreras por separado, pero unieron sus talentos para "Zigfield Follies", en 1946.

Para muchos artistas estadounidenses, tan importantes como Martha Graham y el propio Fred Astaire, el vaudeville, aunque un género menor, fue una valiosa escuela: cada noche se actuaba en una ciudad o un pueblo diferente, frente a los más variados públicos y debiendo ajustarse a un ritmo matemáticamente exacto para cada entrada y salida del escenario.

En 1917 Adele y Fred debutan en Broadway, y gracias a una decena de comedias musicales de George Gershwin, en las que se presentan siempre como dúo, se convierten en estrellas. En 1931, afortunadamente para la carrera posterior de Fred (y para nosotros espectadores), Adele se casa en Inglaterra con un hijo del duque de Devonshire y abandona los escenarios.

Fred viaja a Hollywood y allí circula por los grandes estudios dando pruebas; en una de ellas, el asistente de un productor lo mira hacer su número y luego anota estas líneas: “No sabe actuar. No sabe cantar. Está quedándose pelado. Baila un poco”. Un veredicto aplastante que no descorazona a Fred. En 1933 le dan un rol secundario en el filme La dama bailarina, pero ese mismo año, con Volando a Río, Fred Astaire es revelado ante el inmenso público planetario en toda su plenitud; a partir de ese momento, la admiración que producen sus extraordinarias dotes de bailarín no declinará jamás.

Intérprete de una suprema elegancia y creador imaginativo y muy personal, Astaire prefería las escenas individuales o en pareja -mayormente situaciones románticas- por encima de las coreografías grupales. Tuvo varias excelentes compañeras de baile, aunque la más famosa y con quien más películas realizó fue, por supuesto, Ginger Rogers.

Formaron una pareja sublime en la pantalla; sin embargo, fuera de ella no eran amigos, no compartían los círculos sociales y ni siquiera conocían sus respectivas casas, porque nunca se visitaban.

Gene Kelly (1912-1996)

Creció en una feliz familia de clase media de Pittsburg; la mamá, muy amante de la danza, envió a dos de sus hijos, Fred y Gene, a que tomaran lecciones de baile. Los muchachitos no se sentían muy a gusto con esas clases, que por otra parte los obligaban a pelearse a puñetazos con sus compañeros del barrio cuando los tildaban de “mariquitas”. Unos años después, sin embargo, Gene volvió a la misma escuela porque descubrió que saber bailar era una manera imbatible de conquistar chicas.

Después de varios trabajos y estudios de todo tipo, Gene Kelly -que sumado a su fuerte entrenamiento deportivo ya había encarado una formación intensa en técnicas de danza- llegó en 1937 a Broadway. Comenzó a trabajar asiduamente como bailarín y, ocasionalmente, como coreógrafo.

Los dos supieron esquivar las esquirlas de una guerra inventada para enfrentarlos. Había admiración mutua en Kelly y Astaire.

Los dos supieron esquivar las esquirlas de una guerra inventada para enfrentarlos. Había admiración mutua en Kelly y Astaire.

Dos años después logró un éxito colosal con Pal Joey, una comedia musical que se apartaba de las convenciones habituales del género. Entre otras cosas, el tema tenía un carácter más serio, las conexiones entre escenas actuadas y bailadas eran más fluidas, y el rol principal, un animador de club nocturno, resultaba un tipo desagradable e inescrupuloso. Gene Kelly pudo poner allí sus habilidades como bailarín, pero también sus dotes de actor.

Gracias a este éxito comienzan a llegarle ofertas desde Hollywood, que él demoró en aceptar; una de las más tentadoras provenía del famoso David O. Selznick (productor de Lo que el viento se llevó), pero a Selznick no le interesaba el cine musical y quería a Gene exclusivamente como actor. Es entonces que pasa el contrato a la MGM.

Gene Kelly filmará -finalmente- cuarenta películas en Hollywood, mayormente comedias musicales, entre ellas la inmortal Cantando bajo la lluvia en 1952.

Cuando Gene Kelly llegó a Hollywood en 1941, Fred Astaire reinaba como el gran bailarín de la pantalla desde hacía nueve años. Empezaron a escucharse referencias sobre Kelly: “Apareció un nuevo Astaire”.

No porque fueran parecidos -que no lo eran-, sino porque el público no encontraba otra manera más simple de describirlo. A Kelly no le importaba esa comparación: “Me sentía encantado -dijo tiempo después-, porque Fred es un genio por derecho propio y cualquiera que baile en la pantalla, y no reconozca la deuda que tiene con él, es un tonto o un mentiroso; yo solía envidiar su estilo distante y aristocrático, tan íntimo y contenido; pero también me daba cuenta de que no era para mí. Fred usa sombrero de copa y traje de etiqueta como si hubiera nacido para ello. Si yo me los pusiera, parecería un chofer de camión”.

El director Vincente Minelli, que dirigió a ambos en distintos filmes, decía en una entrevista: “Gene basa mucho de su trabajo en la combinación de ballet, tap y danza moderna, con una gran fuerza y un sentido atlético. Fred, por supuesto, es liviano como el aire y tiene un estilo completamente propio al que ningún otro bailarín ha podido acercarse. Es un hombre tímido y reservado y no le gusta hablar de su trabajo; mientras que Gene es más terrenal, muy sociable y también elocuente cuando se trata de hablar de danza. Lo que tienen en común es el perfeccionismo, la capacidad de trabajar mucho tiempo y muy duramente para lograr que el mínimo detalle esté en el lugar exacto. Ambos son grandes inventores, ambos han creado un maravilloso material de danza para el cine y cada uno, a su manera, es un espléndido showman."

Decía Kelly: " Somos como dos hombres en una isla desierta, los únicos conscientes de nuestro problema en común: tratar de crear danzas que se vean muy vivas delante de la cámara".

Decía Kelly: " Somos como dos hombres en una isla desierta, los únicos conscientes de nuestro problema en común: tratar de crear danzas que se vean muy vivas delante de la cámara".

Cuando Minelli habla del “maravilloso material de danza para el cine” que ellos proveyeron está señalando un aspecto fundamental de estos artistas: la de crear coreografías especialmente para el marco de la pantalla, con conceptos de edición muy novedosos para la época. Fred Astaire introdujo, entre otras cosas, dos grandes innovaciones respecto al período anterior (más asociado a los fabulosos despliegues de Busby Berkeley): primero, filmar la escena de danza con muy pocos cortes para dar la impresión de una cámara fija; segundo, que la escena estuviera integrada al argumento, incluso que fuera la manera de hacer avanzar la historia.

Astaire parecía haber descubierto instintivamente de qué se trataba coreografiar para el cine; y aunque había bailado desde pequeño en los límites precisos de un escenario, se adaptó rápidamente a esa total libertad de espacio y de orientación que es la pantalla.

Gene Kelly hizo otros aportes igualmente importantes: filmarse bailando consigo mismo, o con un dibujo animado, o recorriendo las calles de Nueva York; es decir, con recursos que no podrían usarse en un escenario de Broadway. Decía “debe aprenderse a usar la cámara como si fuera parte de la coreografía”.

Sobre esta tarea tan singular que es crear danza para el cine, Gene Kelly comentaba: “Fred y yo hemos sido amigos todos estos años, pero aunque no lo fuéramos, estoy seguro de que nos encontraríamos de vez en cuando para compadecernos mutuamente. Somos como dos hombres en una isla desierta, los únicos conscientes de nuestro problema en común: tratar de crear danzas que se vean muy vivas delante de la cámara, mientras los técnicos se aburren mirándonos. Los bailarines de escenario no podrían entendernos. Con Fred compartimos esa especie de espléndido aislamiento”.

Fred Astaire y Gene Kelly se reunieron una única vez para bailar juntos. Fue en Ziegfield Follies (1946), una revista musical por la que desfilaron muchas de las grandes estrellas de Hollywood de ese momento. El productor Arthur Freed había pensado que era una buena idea montar este número conjunto, porque el público veía a Kelly como el gran rival de Astaire y se daba por sobreentendido que cada uno sentía celos del otro.

“Pero no había ninguna rivalidad entre ellos -comentaba Freed-. Los dos se admiraban mucho, genuinamente. Mi único problema consistía en que ambos eran demasiado gentiles respecto de su colega. ‘Hagamos lo que Fred considere mejor’, decía Gene. ‘Que Gene elija qué prefiere hacer’, afirmaba Fred. Y así ida y vuelta”.

En esa preciosa escena que comparten en Zigfield Follies se percibe que Fred Astaire es un zapateador maravilloso y eximio, y que Gene Kelly, también un gran zapateador, tiene sin embargo otros recursos como bailarín. Muchos críticos le han atribuido una cualidad acrobática que, desde mi punto de vista, no disminuye su suprema calidad de intérprete.

Dijo el gran coreógrafo George Balanchine sobre Fred Astaire, expresando así una opinión muy extendida: “El bailarín más inteligente, más inventivo, más elegante de nuestra época”. Yo, personalmente y aunque admirando fervorosamente a Fred Astaire, inclino la balanza a favor de Gene Kelly.

Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.

Football news:

Alex Ferguson: Rooney has had a fantastic career. I hope he can be a coach
A Bundesliga club cannot be bought. But Volkswagen was able to
Midfielder Bayer Amiri was called a fucking Afghan. After the match, the Union player apologized
Ozil and Arsenal have agreed to terminate their contract. He will complete the move to Fenerbahce at the weekend
Klopp on Bruno: Outstanding player, leader. Good transfer for Manchester United, unfortunately
Paul Ince: Manchester United can beat Liverpool. Two years ago, I would not have said that
Brunu on the Manchester United penalty talk: I don't care. Our attacking players are fast, it is normal that sometimes they earn a penalty