La atleta olímpica bielorrusa Kristina Timanovskaya llegó este miércoles a Austria en un vuelo procedentes de Japón luego de resistir un intento del Comité Olímpico de Bielorrusia de enviarla de regreso a su país, donde teme represalias de su Gobierno. El avión que trasladaba a Timanoskaya salió del Aeropuerto Internacional de Narita, en las afueras de Tokio, y aterrizó luego en el de Viena, la capital de Austria, en principio una escala en su viaje a Polonia, que le concedió un visado humanitario.

Polonia anunció este miércoles que concedió el mismo visado a su marido, que esta semana huyó de Bielorrusia al enterarse de que su mujer no regresaba al país, donde está en curso una feroz campaña de persecución de críticos del presidente Alexandr Lukashenko. El aparato de la compañía Austrian Airlines se posó en el aeropuerto de Viena a las 15, y un vehículo esperaba a la velocista de 24 años para escoltarla, lejos de la mirada de los numerosos periodistas presentes, informó la agencia de noticias AFP.

La atleta reveló el domingo pasado que había resistido un intento de funcionarios olímpicos bielorrusos de repatriarla a la fuerza, días después de haber criticado a la federación de atletismo de su país en los Juegos Olímpicos de Tokio. Según la corredora, la federación bielorrusa quería obligarla en un primer momento a participar en los relevos del 4x400 metros, ante lo que la atleta mostró su indignación ya que solo tenía previsto correr los 100 y los 200 metros.

Sus cuestionamientos a la federación atlética de Bielorrusia provocaron un aluvión de críticas contra Timanovskaya en los medios estatales de su país, y la velocista dijo que temía alguna forma de castigo si regresaba. La joven, que declinó hablar con la prensa al llegar al aeropuerto, tenía previsto inicialmente un vuelo directo Tokio-Varsovia con la compañía aérea polaca LOT. Sin embargo, su itinerario cambió a último momento, embarcando en el vuelo con destino a Viena por razones de seguridad, informó la agencia AFP, que citó a fuentes de la Cancillería polaca.

Bielorrusia se vio sacudida por meses de protestas luego de que Lukashenko obtuviera un sexto mandato seguido al ganar unas elecciones presidenciales en agosto de 2020 que según la oposición y Gobiernos de países occidentales fueron fraudulentas. Las autoridades respondieron a las manifestaciones con una campaña represiva que incluyó más de 35.000 detenciones y miles de heridos, golpeados por la policía. En una muestra de su determinación de silenciar el disenso, autoridades de Bielorrusia desviaron un avión de pasajeros que iba de Grecia a Lituania en mayo pasado y le ordenaron aterrizar en la capital, Minsk, donde arrestaron a un disidente que iba a bordo.

Timanovskaya fue una de las más de 2.000 figuras del deporte de Bielorrusia que firmaron una carta abierta pidiendo nuevas elecciones y la liberación de los presos políticos en 2020. La atleta se refugió en la embajada de Polonia en Tokio el lunes tras pasar la noche en un hotel del aeropuerto, luego de pedir ayuda para evitar lo que denunció como un intento de su equipo de obligarla a regresar a su país.

El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que investigará al equipo bielorruso por el incidente, mientras activistas pidieron suspender al comité olímpico del país y que sus atletas compitan como neutrales. La ONG Global Athlete dijo que "el supuesto secuestro de Timanoskaya es otro ejemplo del alarmante abuso de atletas que ocurre en Bielorrusia".

Lukashenko y su hijo Viktor, presidente del comité olímpico bielorruso, han sido vedados de los eventos olímpicos por intimidar a atletas por sus opiniones políticas. Poco antes de los Juegos de Tokio, Lukashenko advirtió a las autoridades deportivas y atletas que esperaba resultados en Japón: "Piénsenlo antes de ir. Si regresan sin nada, mejor no regresen", advirtió. El supuesto intento de devolver a Timanoskaya a Bielorrusia generó condenas internacionales.