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Argentina

La salud de Joaquín Sabina: todos los problemas que enfrentó a lo largo de su vida

El cantante español Joaquín Sabina, que en la noche del miércoles celebraba con sus fans su cumpleaños 71 en el WiZink Center de Madrid en el último concierto de su gira junto a Joan Manuel Serrat, se cayó desde el escenario que tiene cerca de un metro ochenta de altura tras ser encandilado por un foco y perder el equilibrio. Como consecuencia, sufrió una fisura en su hombro izquierdo y un derrame cerebral por el que debió ser operado de urgencia en el Hospital Ruber Internacional de la capital española.

El intérprete nacido en Úbeda fue retirado en camilla y, minutos más tarde, salió en silla de ruedas al escenario para tranquilizar a los asistentes e incluso bromear con que estas cosas solo le pasaban en Madrid. Y es que ya es el tercer concierto que el cantautor tiene que interrumpir en este estadio.

En 2014, a pocas canciones del final, empezó a sentirse mal. En un primer momento afirmó que había sufrido una crisis de pánico escénico, aunque poco después cambió su versión y dijo tener problemas de estómago.

La historia se repitió en 2018. El intérprete llevaba una hora y media de actuación cuando, de pronto, se quedó “mudo”. Una disfonía aguda fue la causante de tan desafortunado momento, que le obligó además a cancelar los cuatro conciertos restantes de la gira Lo niego todo.

Más allá de estos recientes sucesos, la salud de Sabina fue noticia en muchas más ocasiones, especialmente cuando fue víctima de un derrame cerebral en 2001, que le hizo reformular sus hábitos tras una vida de excesos.

El 24 de agosto de 2001, la prensa española e internacional, se paralizó al enterarse que Joaquín Sabina había tenido un derrame cerebral.

En una entrevista con la revista Interviú el 10 de Septiembre de 2001, contó que la noche anterior al accidente cerebral, luego de haber conversado y bebido con algunos amigos, se fue a dormir en un fuerte estado de ebriedad. La mañana siguiente, al intentar levantarse de su cama, se percató de que la pierna derecha y el brazo derecho no le respondían.

Lo que siguió después de una intervención quirúrgica y una internación, fue una depresión que lo mantuvo un tiempo lejos de la música, sus relaciones sociales y sus hábitos.

En el documental del disco 19 días y 500 noches, Sabina relató ese momento de aislamiento: “Yo era tan vanidoso y tan fatuo que creía que eso nunca me iba a suceder. Yo creía que solo era una depresión, que era una cosa para otra gente, no para mí. Yo no quería morirme. No quería ver a nadie. No quería que me vieran. Pero yo estaba bien en mi rincón: escribiendo, pensando, leyendo sin salir”.

Su novia Jimena fue la que lo cuidó durante ese tiempo. Sabina la llamaría su salvadora y resucitadora. A ella se le unieron los músicos y amigos inseparables: Antonio García de Diego y Pancho Varona. Ellos iban todos los días a su casa a tocar y, según cuentan, lo hacían en voz alta para que la música llegue hasta el cuarto donde estaba Sabina.

En mayo de 2011, sus primeros tres conciertos en Estados Unidos en las ciudades de Nueva York, Miami y Los Ángeles, tuvieron que ser suspendidos por problemas intestinales, que el propio músico atribuyó a una "diverticulitis aguda". Lo mismo había tenido que hacer meses antes, en septiembre de 2010, con su cita en el Palau de Barcelona, debido a una caída doméstica.

Otro episodio médico no del todo aclarado se remite a julio de 2013, cuando canceló su participación en un acto vinícola en la localidad zaragozana de Cariñena debido a un "mareo", quizás por "el calor", relató su entorno.

En junio de 2015 canceló dos conciertos en Canarias debido a una tendinitis en el pie izquierdo, dolencia que le había obligado a recurrir a un bastón.

En marzo de 2017 tuvo que reprogramar las fechas de sus conciertos en Iberoamérica debido a una operación por una hernia ventral.

En una entrevista con Clarín en 2017 durante la promoción de su disco Lo niego todo, contó que un año antes había sido intervenido quirúrgicamente: “Diverticulitis aguda. Una cosa jodida, porque ya estaba a punto de la perforación de estómago”.

En esa charla también admitía: “No tengo miedo a morir, sino al deterioro. Me aguanto el sufrimiento. Por ejemplo, pienso: Podría vivir sordo y en silla de ruedas. No podría vivir ciego, porque soy voyeur. No podría leer. Sin lucidez tampoco”.

El 21 de abril de 2018 tuvo que ser ingresado para tratarse de una tromboflebitis en la vena ileofemoral de la pierna izquierda. Por ello tuvo que suspender cuatro conciertos.

En febrero de ese año, suspendió otros dos conciertos en México "por un golpe en el ojo, con fuerte hematoma e hinchazón", que se provocó a su vez por un "pequeño mareo" a causa de "unas molestias en un oído".

En 2002, un año después de ese derrame cerebral que lo obligó a abandonar la noche y a hacerse amigo del día, en una entrevista para EFE, confesó: "Cuando les cuenten que envejecer es una cosa fantástica, porque la experiencia y la sabiduría…Mienten como bellacos. Envejecer es una puta mierda", protestó a su estilo.

JPE

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