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Las mujeres están en la primera línea de las protestas en Tailandia

BANGKOK — Mientras miles de personas se han reunido en manifestaciones pro democracia en Tailandia en semanas recientes, sus filas han sido dominadas por una fuerza política emergente: las jóvenes.

Muchos de los organizadores iniciales y más elocuentes de los mítines han sido mujeres estudiantes. En las manifestaciones recientes, las mujeres también parecían conformar la mayoría de los participantes.

Aunque las protestas buscan exhortar a la vieja guardia de Tailandia a que acoja ideas nuevas, también han abordado una serie de inquietudes exclusivas de las mujeres, entre ellas el aborto y los impuestos a los productos usados durante la menstruación.

Chumaporn Taengkliang dijo que “se ha acrecentado la suprermacía masculina”. Foto: Amanda Mustard/The New York Times.

Chumaporn Taengkliang dijo que “se ha acrecentado la suprermacía masculina”. Foto: Amanda Mustard/The New York Times.

Más que nada, las mujeres se están pronunciando cada vez más contra el patriarcado que desde hace mucho tiempo controla al Ejército, la monarquía y el monacato budista, las instituciones más poderosas de Tailandia. Se han sumado a un conjunto más amplio de voces que buscan tener mayor voz en un país donde la democracia ha estado en retroceso.

“La monarquía y el Ejército tienen todo el poder en Tailandia”, afirmó Panusaya Sithijirawattanakul, una de las estudiantes de un grupo que ha promovido la oposición política. “No debería tener miedo a decir que los hombres tienen casi todo el poder en Tailandia”.

Las manifestaciones están cimentadas en la resistencia al Ejército, el cual realizó un golpe de Estado en 2014.

La postura del gobierno respecto a los asuntos de la mujer ha incentivado a algunas activistas. El Primer Ministro, Prayut Chan-ocha, el líder del golpe, quien conservó su puesto después de las disputadas elecciones del año pasado, ha desestimado la idea de la igualdad de género, a pesar de ser el dirigente de un comité nacional dedicado a ese ideal.

“Todos dicen que tenemos que crear justicia, que los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos”, señaló en un discurso en 2016. “La sociedad tailandesa se deteriorará si pensamos de esta manera”.

Ideas así han irritado a las mujeres.

“Se ha estado acrecentando la sociedad de supremacía masculina desde el golpe de Estado”, señaló Chumaporn Taengkliang, cofundadora de Mujeres por la Libertad y la Democracia, una alianza política que ha ayudado a dirigir las movilizaciones anti gobierno en Bangkok.

Eso tiene que cambiar, añadió Chumaporn. “Las mujeres no ocupan un segundo plano”, afirmó. “Son la línea del frente”.

En ciertas formas, no debería ser algo nuevo que las mujeres estén ayudando a dirigir el movimiento de protestas en Tailandia, que de acuerdo con algunas métricas es una de las sociedades asiáticas más igualitarias para las mujeres. Les otorgó el derecho al voto en 1932, uno de los primeros países de la región en hacerlo.

Más mujeres tailandesas que hombres asisten a la universidad. Ellas conforman el 45 por ciento de la fuerza laboral. Cerca del 40 por ciento de las empresas privadas son dirigidas por mujeres, una cifra más elevada que el promedio global.

No obstante, las mujeres no tienen voz en instituciones como el Ejército o la monarquía. Su representación política es mínima.

La participación de las jóvenes conocedoras de las redes sociales ha cambiado el tenor de las protestas actuales. Muchas son hijas bien educadas de las clases medias y medias altas.

Conforme crecieron los mítines este verano, las mujeres tomaron los escenarios de las manifestaciones para criticar una persistente brecha salarial y denunciar lo que llaman una cultura de violación. Denunciaron el que el gobierno hubiera clasificado los productos de higiene femenina como cosméticos, pues eso podría sujetarlos a impuestos más elevados.

Destacaron las leyes sobre el aborto que, en su opinión, no les brindan a las mujeres control sobre su propio cuerpo porque restringen ese procedimiento a casos en los que está en juego la salud mental o física.

Sirin Mungcharoen, una líder estudiantil de la Universidad Chulalongkorn en Bangkok, dijo que había tratado de promover el feminismo, junto con los derechos LGBTQ, como parte integral de la democracia. Cuando lo hizo, dijo, algunos activistas varones que habían luchado a su lado comenzaron a burlarse de ella.

Mientras tanto, acosadores online se han estado burlando de su apariencia. Pasaron su foto y dijeron que su pelo, teñido de rubio, la hacía parecer una mujerzuela. Ella dejó las redes sociales.

“No podían ver que una persona podía trabajar en el asunto de la democracia y los derechos de la mujer al mismo tiempo”, dijo Sirin. “La sociedad tailandesa sigue siendo muy patriarcal”.

© 2020 The New York Times

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