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Los aumentos en los precios de los alimentos no se detienen: 7,3% en septiembre

Es el cálculo de EcoGo que asegura que volvieron a subir con fuerza en la última semana del mes. El impacto de la subas en los ingresos de los trabajadores informales.

La preocupación sobre los precios de los alimentos fue eje de un debate dentro del mismo Gobierno, cuando, tras aparecer los indices de pobreza e indigencia, la Vicepresidenta cuestionó los margenes de ganancia de las grandes empresas productoras. En este sentido, según los sondeos de precios que vienen siguiendo las consultoras privadas, los alimentos tuvieron otro fuerte envión alcista hacia la ultima semana de septiembre. Para Eco Go, por ejemplo, la suba en los alimentos consumidos en el hogar habría trepado a 7,3% mensual. Es decir, por encima de la previsión de la inflación general, estimada en 6,7%.

Si se considera la evolucion de los precios desde diciembre del 2019, la inflación general en el GBA aumentó 217%, mientras que varios alimentos básicos como el aceite, la leche y el azucar subieron entre 200 y 360%, según los datos oficiales. En cambio, el precio del pan siguió el mismo ritmo inflacionario y la harina subió menos del 50%.

En la última semana, los datos difundidos por el INDEC sobre los niveles de pobreza e indigencia dejaron en evidencia el impacto erosivo que está teniendo la inflación en la capacidad de compra de la población. Sin embargo, esa pérdida del poder adquisitivo se duplica cuando se mide respecto de la aceleración de los precios de los alimentos.

Entre diciembre de 2019 y julio de 2022, mientras la inflación general (IPC) aumentó 211,8% y los salarios aumentaron 196,7% (en su índice general), el deterioro del ingreso promedió el 4,8% respecto de la inflación general (IPC) y el 9,1% si se lo contrasta con el aumento que tuvieron los alimentos.

El cálculo está hecho en base a los datos oficiales que, entre otras cosas, mostró un deterioro mayor en el salario de los empleos privados no registrados ya que éstos tuvieron una caída del 17% en la capacidad de compra de los alimentos, durante los últimos dos años y medio.

Claramente, el segmento más perjudicado por el alza de los alimentos es el que está compuesto por quienes dependen de un salario fijo y de los trabajadores informales que son, quienes mayor proporción de su ingreso gastan en alimentos”, señala Juan Pablo Ronderos, economista de MAP Economic and Business Advisors.

El problema de la caída del salario, recuerda el analista, viene desde el 2018, cuando la inflación empezó a ganarle a los salarios. “Hoy la caída del ingreso promedia un 23% respecto del 2017”, señala. “Lo que ocurrió con este Gobierno es que no logró torcer esa tendencia que, por otra parte, también se profundizó -en pandemia- entre los empleados informales que vivían de trabajos que no pudieron realizar durante la cuarentena.

Según la economista Soledad Perez Duhalde, de la consultora Abeceb, el impacto en las subas de los alimentos se verá con mayor impacto en este segundo semestre del año afectando a los niveles de pobreza. Se refiere a que, en las ultimas estadísticas del INDEC, la pobreza no se mostró tan impactada (bajó 4,1% a nivel interanual y se ubicó en el 36,5%) En tanto, el índice de indigencia se ubicó en el 8,8 % de las personas, 0,6 puntos por encima de la tasa registrada en el segundo semestre de 2021.

Un ejercicio hecho por esta consultora también mostró el impacto de la suba de los productos de la canasta alimenticia según los distintos niveles sociales. Si se compara el primer trimestre de este año versus el mismo lapso del año pasado, la pérdida del poder de compra deterioró 11,5% los ingresos de la clase D2 (Baja inferior) y 14,6% al nivel marginal, en tanto resultó una merma del 5,8% en el segmento C1 (Medio alto). En las franjas de la clase media (C3 y C2), en cambio,  los impactos fueron 11% y 1,3% respectivamente, en ese lapso.

La erosión de los precios en los bolsillos tambien hace que los consumidores en este contexto, recorran más puntos de venta debido a la amplia brecha de precios que existe para un mismo producto, según los canales de comercialización. Un reciente relevamiento de la Camara de la industria aceitera (CIARA) mostró “gaps” de precios en las botellas de aceite comestible en cadenas de supermercados y autoservicios que superan el 60%.

Por cierto, la inflación en los alimentos se aceleró en toda la región, tras el estallido d ela guerra entre Rusia y Ucrania. Pero en la Argentina es claramente muy superior a la que tienen otros países: la inflación local en este rubro es cinco veces más alta a la de la región (valor mediano); y esta brecha se hace más grande todavía en la comparación con algunos países: 9,8 veces la inflación de Bolivia, 6,7 veces la de Ecuador, 6,2 veces la de Paraguay, según un reciente informe del IERAL.