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Ben locura

Ben locura
El delantero inglés de madre chilena, hoy es un ícono de la llamada “operación remontada” de la Roja. Hoy no tiene techo y eso una gran ventaja, en este tramo final donde Chile juega seis finales. Pero lo del atacante, hay que observarlo más allá de sus conquistas. Es un fuego nuevo, energía pura y vital, que ha contagiado a un grupo que venía golpeado.

Su cara de niño alegre, con sonrisa amplia, sus manos levantando el pulgar en señal de aceptación, sus disculpas y carisma, hacen de Ben Brereton hoy por hoy, todo un fenómeno que va más allá de la cancha.

Porque el delantero inglés de madre chilena, hoy es un ícono de la llamada “operación remontada”. Ha pasado a ser un extraño que aún se está insertando en la idiosincrasia chilena, a un jugador amado por la gente y respetado por sus compañeros.

El coro de hinchas mencionando su nombre, tras el tercer gol ante Venezuela, es una muestra inequívoca de la esperanza de un pueblo que anhela creer aún que el camino a Qatar todavía no está perdido, aunque el golpe en Perú fue fuerte y nos veíamos casi en el abismo, aun siendo muy duro lo que viene. Ben, el flaco inglés, encarna de alguna forma lo que muchos llaman ahora “Operación Esperanza”.

¿Qué cualidades tiene Brereton? Ser directo y potente en el tramo largo. No es jugador que vaya a eludir tres o cuatro rivales con gambeta corta y el balón atado a su botín. Es impetuoso y contagia energía. Tiene voluntad y eso siempre se agradece. Está en esa etapa de comenzar a entender el juego de los referentes, de saber en qué momento picar al espacio y cuando asociarse en el juego corto. De hecho, puede seguir creciendo mucho más. Hoy no tiene techo y eso una gran ventaja, en este tramo final donde Chile juega seis finales.

No es ni será el salvador del equipo, pero sí tiene ese carisma en cancha que le permite, ganar puntos para llevar de alguna forma adelante la remontada épica que sueña todo hincha de la Roja.

Ya desde la nominación a Copa América, Martín Lasarte vio en el delantero una opción que la escuadra no tenía. El cuestionamiento permanente de la carencia de gol y tener otras opciones, venía persiguiendo el proceso de Rueda y el uruguayo encontró en Ben Brereton, esa apuesta que podía resultar. Y vaya que le ha resultado.

Porque los goles convertidos son un desahogo, pero lo del atacante, hay que observarlo más allá de sus conquistas. Es un fuego nuevo, energía pura y vital, que ha contagiado a un grupo que venía golpeado. De inmediato y tras las dos victorias, uno supone que Lasarte, ya imagina un ataque con Sánchez, Vargas y Brereton. Ese tridente, el cual aún no ha podido disfrutar la selección, por las anteriores lesiones de los jugadores.

Y más allá de lo que puede ser una moda, ya que algunas marcas lo ficharon como rostro, el potencial de Brereton invita a desearle un salto más en su carrera. De seguro, ya muchos directores deportivos tienen anotado el nombre del ariete nacional y lo más probable es que en el mercado de invierno europeo, podamos ver al flaco Ben, en un equipo de mayor jerarquía.

La Ben locura se instaló en Chile y de manera potente, con este muchacho de 22 años, que se ha ganado un espacio entre los grandes de la “Generación Dorada”, que ha logrado cautivar a los hinchas sin saber más de cinco o seis palabras en español, pero que en la cancha demuestra partido a partido que quiere ser impulsor gravitante de la “Operación Esperanza”.

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