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Chile

Líder opositor rechaza nuevo referéndum sobre el Brexit pero se plegará a lo que decida su partido

El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, expresó este domingo su oposición a un segundo referéndum sobre el Brexit, pero prometió que respetaría la opinión de la mayoría de su partido, reunido en su congreso anual en Liverpool.

“No llamo a un segundo referéndum”, afirmó el jefe de la oposición en una entrevista con el Sunday Mirror. “La mejor manera de arreglar esta situación es convocar elecciones legislativas”, añadió, y precisó que respetaría “lo que se decida durante el congreso”.

Jeremy Corbyn anunció que se organizaría una votación sobre este asunto antes del final de esta reunión, que se celebra hasta el miércoles, pero señaló que aún no se había decidido la pregunta que se someterá a los militantes.

Una encuesta de YouGov para The Observer, cuyos resultados se publicaron este domingo, muestra que el 86% de los afiliados al partido son favorables a la organización de un referéndum sobre el resultado final de las negociaciones del Brexit, mientras que un 8% se opone.

Además está previsto que el domingo tenga lugar una manifestación en Liverpool a favor de una “votación popular”, coincidiendo con la apertura del congreso, para presionar al líder de los laboristas a precisar su posición.

“El Brexit será el gran tema del congreso”,
afirmó a la AFP Steven Fielding, un profesor de historia política de la universidad de Nottingham, y un tema “muy complicado”, subraya.

Varios diputados, la confederación sindical TUC y algunas figuras del partido como el alcalde de Londres, Sadiq Khan, empujan a la formación a respaldar la organización de un segundo referéndum.

Jeremy Corbyn evitó por su parte hasta ahora el sensible asunto. El domingo recordó en la BBC que el 40% de los electores del Partido Laborista votaron a favor del Brexit en el referéndum de junio de 2016.

En las últimas legislativas, Corbyn, un exsindicalista de 69 años, había centrado su campaña en la política interior, en particular en las cuestiones económicas y sociales, una táctica que le dio buenos resultados y ha mantenido desde entonces.

Tim Bale, profesor de la Universidad Queen Mary de Londres, sospecha que la dirección del partido mantendrá la ambigüedad. “Le preocupa mucho la reacción del electorado si el partido toma una posición más proeuropea”, explicó a la AFP.

Dividido sobre el Brexit, el Partido Laborista también se debate en los últimos meses sobre su posición frente al antisemitismo.

La crisis fue alimentada por la reticencia del partido a adoptar la definición completa del antisemitismo definida por la International Holocaust Remembrance Alliance, por temor a que esto le impidiese criticar la política de Israel.

Corbyn reconoció en agosto que su formación tenía un “problema real” de antisemitismo en su seno y aseguró que su prioridad era “restaurar la confianza” de la comunidad judía. El partido finalmente adoptó la definición en su conjunto con la esperanza de poder pasar página.

Pero según Anand Menon, profesor de política europea del King’s College de Londres, “si quieren que la conferencia sea un éxito, tendrán que abordar la cuestión del antisemitismo y no pretender que ya la han solucionado”.

Aunque esta crisis no parece haber afectado la popularidad del Partido Laborista, que sigue codo con codo con el Partido Conservador en los sondeos, “esto ha llevado a algunos diputados laboristas a cuestionar a la dirección del partido”, analiza Menon.

“Todavía hay mucho resentimiento, amargura, que no se disiparán fácilmente”, añade Steven Fielding.

Más que nunca, Corbyn tiene la misión de reagrupar a sus tropas, especialmente teniendo en cuenta que el partido prepara un proyecto que puede molestar a una parte de los diputados laboristas: prevé que los diputados que se quieran representar a las elecciones se sometan a una aprobación previa de los militantes.

Los defensores del proyecto alaban su carácter democrático y esperan que lleve a una renovación generacional. Los detractores temen posibles purgas.

Existe el riesgo de que los diputados rechazados “decidan formar su propio partido”, dice Fielding. “Esto podría impedir al laborismo ganar las próxima elecciones y a Jeremy Corbyn acceder al poder. Así que es una cuestión importante”.

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