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Colombia

Comerse a los hijos

Ojalá que la nueva línea periodística de The Guardian sea acogida por todos los diarios del mundo. Cambiar el uso de warming por heating, es decir, no seguir hablando de calentamiento sino de calentamiento catastrófico, pues eso es lo que revelan los informes científicos. Si ellos están hablando de catástrofe, no podemos seguir hablando de cambio climático, ha dicho Khatarine Viner, la editora en jefe del diario inglés. Propone hablar de crisis climática. No seguir llamando ‘escépticos climáticos’ a quienes se empecinan en negar la evidencia científica. Hay que llamarlos ‘negadores’.

‘Modestia apártate’, en la Universidad del Rosario hablamos de crisis climática desde una cátedra que hoy celebra sus 25 primeras ediciones y se ha extendido a otras instituciones. Por eso citamos, una y otra vez, al científico Alexander King, quien fue el primero que lo dijo en 1968: un desafío tan grande, peligroso y magnífico como no ha habido otro en toda la historia humana.

A raíz de todo esto, he recordado los viajes de Gulliver que me contaba mi abuelo, y como estoy lo suficientemente viejo para las conexiones mentales aparentemente desconectadas, he mezclado a Gulliver con King, Swift, The Guardian e Irlanda, y puedo ver la isla Laputa flotando no sobre el mar, sino sobre la Tierra, sin alejarse mucho para que sus habitantes vean lo que aquí pasa: una especie (la nuestra) amenaza con acabar con todo.

No olvidar que fue durante aquel siglo, llamado a ‘iluminar’, que nos creímos la especie superior, pero de tal antropocentrismo, tan soberbio como absurdo, no devino un mundo mejor, sino uno peor.

Casi lo logra, ya lleva un millón de especies, según Ipbes. Si eso no es una crisis, ¿qué lo sería? Mi abuelo no alcanzó a sufrir la hambruna de Irlanda, pero sus antepasados sí; por eso, cuando llegó a Barranquilla, de la mano de Melquiades Hennessey, sabía de la ‘propuesta’ de Swift para paliar aquello: que los pobres vendieran sus hijos a los ricos para que estos se los comieran, literal y brutalmente. ¿Ficción irlandesa del siglo XVIII? ¿Premonición?

No olvidar que fue durante aquel siglo, llamado a ‘iluminar’, que nos creímos la especie superior, pero de tal antropocentrismo, tan soberbio como absurdo, no devino un mundo mejor, sino uno peor: el antropoceno.

Ultimo conecte. Fue Alejandro Gaviria quien me hizo acordar de Gulliver, de Swift, de Irlanda. Ya anunció que en la Universidad de los Andes, que ha quedado en las mejores manos, se hablará de crisis climática. Heating, no warming. ¡Enhorabuena!

@GuzmanHennessey

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