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Colombia

Con hambre y botándose la comida

La ONU para la Agricultura y la Alimentación en 1979 fijó como día internacional de la Alimentación el 16 de octubre de cada año. Al proclamarse este día se da un paso importante en la lucha continua del ser humano contra el hambre y la malnutrición. Con la creación de la FAO, se establece que más que una institución, esta debe ser un instrumento que preocupé a los estados miembros que la alimentación de sus conciudadanos es fundamental para ahuyentar hambrunas extremas.

Dentro de los objetivos del Día Mundial de la Alimentación, siempre será la de estimular una mayor atención a la producción agrícola en todos los países y un mayor esfuerzo en los gobiernos locales; también, la cooperación económica y técnica entre países en desarrollo, pensando más en el principio de la solidaridad nacional e internacional.

Las enfermedades se originan y agudizan con la desnutrición. La energía es el combustible que necesita el cuerpo humano para subsistir y ser productivo; sim embargo, en nuestro país en regiones tan olvidadas, colombianos en la más completa miseria se “desayunan” con agua de panela, café y un pedazo de pan. Preguntamos ¿qué energía van a obtener para mantenerse sanos y productivos? Siempre serán desnutridos y próximos a enfermarse; así se les apliquen todas las vacunas y tengan Sisben.

No se justifica que en este país tan rico, con condiciones para producir diversidad de alimentos por los diferentes pisos térmicos que le ha dotado la naturaleza se aguante hambre, física hambre y además surjan carteles de la desnutrición que se apropian y vivan de los recursos destinados a los niños; por ende no los entregan en su totalidad y los órganos de control no actúan.

Desde aquí proponemos se establezca un calendario agropecuario que determine el potencial real en hectáreas de las regiones; no se desperdicien alimentos. La realidad es que muchos alimentos no es necesario importarlos, aquí se producen; lo único que generan es la quiebra y desestimulo a pequeños y medianos agricultores.

No hay derecho que en Colombia 9.6 millones de toneladas al año de comida vayan a la basura; mientras unos comen platos suculentos y deliciosos jugos, otros comen arroz pelao y beben agua no potable. De verdad, falta lo vital, alimentación adecuada, mínima balanceada, que aunque no sea de bufet sea nutritiva y los tres “golpes”. Procuremos y contribuyamos a una Colombia sin hambre, exigiendo del Estado cumpla su función. No muy lejos de aquí, si medio se desayuna no se almuerza y si medio almuerza no se cena; muchos de nuestros compatriotas se acuestan con el estómago vacío, les toca; no tienen otra opción.

No seamos indolentes, crezcamos en los aspectos y valores positivos, así iremos en el camino de la paz que tanto anhelamos; no se incrementará una justicia obesa, morbosa e inútil siendo cargada por un pueblo sumido en la miseria, desnutrido y sometido por completo. Nos toca abrir los ojos, pellizcarnos, solidarizarnos con los hambrientos, los tenemos cerca. La desnutrición que vive el país es una realidad, no debe pasar a un segundo plano. Finalmente preguntamos ¿La desnutrición en Colombia es un negocio?

Por Jairo Franco Salas

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