Cuba

Este es el relato de la violación de la niña en Santiago de Cuba

L., de ocho años, ya no será una niña feliz. Es la más pequeña de tres hermanos. Juntos fueron a un cumpleaños el pasado sábado 8 de febrero en el barrio de Indaya, en Santiago de Cuba. Su hermana mayor Lm., de 11 años, fue encargada por su madre M. para que los llevara de vuelta a casa.

Sin embargo, con la ingenuidad propia de su edad, L. fue atraída por Alejandro Wilson Correa, de 34 años, quien le dijo que su madrina le tenía un regalo, y dos pesos. Ella confiaba en él, visitaba su casa y era amigo de su padrastro. 

Correa presuntamente la violó y golpeó en un descampado aledaño a la piscina del seminternado de micro 4 en el Distrito José Martí. Tras ello, la menor podría haberse contagiado de VIH, enfermedad que posee el supuesto agresor desde hace años.

Correa habría amenazado a la menor para que no contaba nada. Luego la acompañó un tramo más, aunque la niña llegó sola a su casa.

Allí se dirigió al baño y le contó todo a su hermana, se levantó la falda y mostró su ropa interior ensangrentada.

Su hermana Lm. fue quién dio la alarma. Su madre M. empezó a gritar, su padrastro cogió un machete y se dirigió a la casa del presunto violador en Santa Elena, pero este no se encontraba allí.

La noticia llegó a oídos de la barriada donde se encontraba escondido el hombre, y los pobladores quisieron hacer justicia por su cuenta. A pesar de la intervención policial, trataron de linchar al individuo lanzándole piedras y dándole patadas. La policía se interpuso, en medio de un gran descontento popular que desembocó en enfrentamiento con las fuerzas del orden, que usaron armas largas y dispararon contra los vecinos más activos.

L. está ingresada en el Hospital infantil Sur de Santiago de Cuba. El caso está siendo atendido por medicina legal y los doctores le tienen prohibidas las visitas. Fue operada de un desgarro vaginal y se encuentra estable.