La acumulación de miles de toneladas de basura en las calles del Alto Manhattan, las persistentes lluvias que caen en estos días y las ratas atraídas por los desperdicios están afectando la calidad de vida, lo que complica más el contagio del coronavirus.

Los infectológos advierten que el contacto con ese ambiente tóxico es muy perjudicial para la salud pública, especialmente para aquellos con los síntomas que podría llevarlos a una etapa positiva y ser internados en cuidados intensivos o sometidos a una cuarentena de 14 días.

Los enormes montones de las bolsas plásticas con la basura, pedazos de artículos del hogar y otros desperdicios son sacados de los espacios de los edificios dispuestos para que los inquilinos los depositen, pero luego son tirados a las aceras, sin que haya contenedores cerrados para evitar la aspiración contaminada.

En muchas de las cuadras del Alto Manhattan, docenas de enormes ratas, caminan y hurgan alrededor y sobre las bolsas y en muchos casos, hasta brincan encima de los transeúntes, especialmente por las noches, donde hasta la madrugada los camiones del ayuntamiento y empresas privadas no recogen los desperdicios todos los días.

Por ejemplo, a lo largo de la calle 174, la recogida de la basura se hace los miércoles después de la medianoche, de acuerdo al cronograma del Departamento de Sanidad (Sanitation) publicado en su sitio web.

Desde hace años, residentes y activistas, vienen reclamando de las autoridades que modifiquen el calendario para que los desperdicios se recojan más de una vez a la semana.

Mientras llega el miércoles, la basura permanece en los patios, sótanos y callejones de los edificios de apartamentos, por varios días, haciendo más tóxico el ambiente en el que tienen vivir niños, padres y adultos mayores.

En muchas de las zonas, no se respeta la obligatoriedad del reciclaje y la gente mezcla todo tipo de materias putrefactas en las bolsas negras.

La compañía “Danna” que renta contenedores los deja abiertos, y de allí también emanan los tóxicos.

A pesar de operativos de fumigación, trampas y venenos para tratar de eliminar las ratas, las jornadas no han tenido éxito, teniendo los repugnantes roedores sus nidos en las cloacas de la ciudad.

Docenas apartamentos administrados por la Autoridad de Viviendas de Nueva York (NYCHA), se ven invadidos por las ratas, contribuyendo a deteriorar más los problemas de salud de quienes habitan en esos edificios.