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'¡Mosquis!' o el sello español de 'Los Simpson'

Homer Simpson nunca dijo '¡mosquis'! Tampoco Bart Simpson pronunció en su lengua natal la frase 'Multiplícate por cero'. Pero para la legión de seguidores españoles de la icónica serie, esas expresiones son parte de la idiosincrasia de 'Los Simpson'. La anécdota da idea del trascendental trabajo de los traductores audiovisuales para trasladar modismos, chistes o giros sin que la serie pierda su esencia, sin que al espectador le chirríe ni le saque de la historia una frase mal dicha.

Traductora de todos los guiones de 'Los Simpson' desde su estreno, 700 capítulos y treinta años atrás, María José Aguirre de Cárcer tuvo claro desde el inicio que la serie sería un éxito, aunque quizá no tan longevo. Con el trabajo, asumió el reto de que Homer y su familia no perdieran la gracia en la transición de los 'gag' puramente 'yanquis' al español.

«Ahí reside la dificultad de 'Los Simpson'. No es exactamente una traducción, es una adaptación, hay muchos elementos locales, alusiones, nombres... Homer decía '¡wow!' en lugar de '¡mosquis!', pero hace treinta años nadie lo hubiera entendido. Y Flanders, en el original, habla con palabras inventadas que hacen rimas. En español no se podía, y la forma de hacerlo cursi fue que hablara con diminutivos. Lo tienes que traer a nuestra cultura, pero respetando que es Estados Unidos. Es un trabajo de equipo, está el director de doblaje, los actores... todos ponen un poco de su parte», cuenta Aguirre, quien el lunes participa en los VIII Encuentros de Traducción Editorial en la Universidad de Murcia (Hemiciclo de Letras, 11 horas).

Su trabajo está detrás también de las series 'Seinfeld', 'Perdidos' y 'Futurama', y de películas como 'Expediente X', 'Dogville', 'Cazafantasmas', 'El libro de la selva' y 'La bella y la bestia', entre otros muchos títulos. Pero no le pregunten por el final de una serie, porque si guardó el secreto con 'Perdidos', lo guardará siempre. «Firmamos un contrato de confidencialidad hasta el estreno. Después se comenta, pero tampoco con demasiados detalles».

Con tres décadas, las mismas que 'Los Simpson', de experiencia en la traducción audiovisual, comparte con Claudio Magris la idea de que un traductor es también un coautor. «Sí, somos un poco coautores; absorbes el guion y lo devuelves a tu manera, por eso los traductores cobramos también derechos de autor», dice, convencida de que la traducción de los matices, los localismos y la dimensión cultural tienen un peso definitivo en el resultado final.