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Spain

Alcorques

Anuncia el Consistorio que se van a plantar en la ciudad más de ocho mil árboles a principios de diciembre. O sea, ya. A uno se le escapa si esto es mucho, o no tanto, alcalde, pero en cualquier caso es buena cosa ir echándole arbolado a la calle, porque es pulmón de buena vida y porque pone guapos los sitios. Esos ocho mil árboles se repartirán por barrios diversos y numerosos.

Se ha hablado, además, de aprovechar este plan de arbolado para clausurar más de tres mil alcorques urbanos que están vacíos de árbol y suponen riesgo en la movilidad del paseante, con patín o sin patín. He mirado la minucia de los números y resulta que hay en la ciudad más de veinte mil alcorques vacíos. Cito redondeando. Y esta cifra sí que me parece alta, o muy alta. Si vamos atando números, resulta que de la cifra de los ocho mil árboles por sembrar vamos a destinar unos tres mil al reparto viario, con lo que nos quedarían diecisiete mil alcorques sin uso. Si a esos diecisiete mil le quitamos los que se clausuran, más o menos tres mil, nos quedan en la ciudad catorce mil alcorques vacíos, inútiles.

Y a esto iba yo, alcalde. ¿No son demasiados alcorques sin futuro, ahora que empezamos un plan de arbolado? Y aún le cuento más. ¿Está claro que esos catorce mil no suponen riesgo para el tránsito? ¿Es claro también que el alcorque en desuso no es un obstáculo para la movilidad de peatones o incluso vehículos? Le digo esto porque uno, paseante en Corte y también delegado del buzón de sugerencias del gentío desde esta esquina de columna, conoce muy sobradamente que hay mucho alcorque en la ciudad que es una trampa de descuido, un agujero a medias, casi un proyecto de socavón abandonado. Igual faltan árboles, sí, porque nunca son suficientes, pero igual nos sobran también alcorques que no cumplen, salvo complicar la vida del vecindario, que no sólo es un ajetreo de «runners» de mucho vestuario, campeones del patín y ciclistas que han equivocado la ruta.

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