Spain

Carles Puigdemont controlará la mesa cuando Quim Torra sea inhabilitado

Los fieles del prófugo pilotarán la negociación si el 'president' pierde el cargo antes de lo previsto por el independentismo

Sánchez y Torra conversan ante del inicio de la reunión de ayer. EFE

Carles Puigdemont se garantiza el control de la mesa de negociación con el Gobierno incluso si Quim Torra queda inhabilitado antes de lo previsto por el separatismo, un escenario más probable después de que la Fiscalía haya pedido inadmitir el recurso del presidente de la Generalitat contra su condena por desobediencia.

El diseño de la delegación independentista -impuesto por el prófugo- permitirá a Puigdemont pilotar las conversaciones con el Gobierno incluso cuando su vicario haya perdido el cargo de president. Amortizado Torra, el fugado se asegurará poder continuar trasladando sus directrices por boca de tres de sus fieles: Jordi Puigneró -potencial candidato de JxCat en las próximas autonómicas catalanas en ticket con el propio Puigdemont-, Elsa Artadi -su líder en el Ayuntamiento de Barcelona- y Josep Rius -el que fuera su jefe de gabinete como president y uno de sus más estrechos colaboradores aún en la actualidad y especialmente durante sus primeros meses de fuga.

La inclusión de estos tres integrantes de la mesa por parte de JxCat no sólo permitirá a Puigdemont tener un conocimiento exhaustivo de lo que se debate en el foro, sino mantener una suerte de participación telemática en las reuniones, pues ni Puigneró, ni Artadi ni, sobre todo, Rius distorsionarán el mensaje del ex presidente de la Generalitat, con el que coinciden plenamente, incluso superando el grado de afinidad con Torra, a quien Puigdemont nunca ha considerado más que un títere con corta fecha de caducidad.

Evitar que ERC tome el mando

La segunda misión de los enviados de Puigdemont será controlar a ERC y evitar que los republicanos suavicen las exigencias del independentismo más radical o dilaten los tiempos de negociación con el Gobierno para llegar a la campaña de las autonómicas como los garantes de que la mesa bilateral avanza.

Derrocado Torra, Aragonès podría haber tomado las riendas de la mesa, pero Puigdemont se encargó de evitar ese escenario imponiendo a ERC que tanto Torra como el vicepresidente del Govern sólo participaran en las primeras reuniones, cediendo el testigo al resto de los miembros de la mesa en las siguientes citas.

El prófugo está consiguiendo condicionar la negociación con el Ejecutivo central de forma determinante. Por decisión de Puigdemont, Torra no dinamitó el diálogo en la reunión del Palau -el prófugo considera más rentable forzar al PSOE a levantarse de la mesa en una fecha cercana a las elecciones-. Por decisión de Puigdemont, en el orden del día de la primera reunión se incluyó la figura del mediador, previamente impuesta a ERC mediante una votación en el Parlament. Y, por decisión de Puigdemont, también se reclamó ayer a Sánchez reconocer como interlocutores a «los presos y exiliados». Es decir, el fugado exigió teledirigidamente al presidente del Gobierno rehabilitarle políticamente como unos meses atrás hizo con Torra para evitar que boicotease su pacto de investidura.

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