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Spain

Casado marca distancias con Vox y ofrece "cobijo" a "los socialdemócratas engañados por el PSOE"

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El debate de investidura colocó un interrogante sobre el tapete: ¿cómo jugará Pablo Casado el partido de la oposición? ¿Virará hacia la derecha para evitar una fuga de votos en dirección a Vox? No. La estrategia será justo la contraria, un "ensanchamiento" camino del "centro". Así lo ha desmigado él mismo en un discurso dirigido a la Junta Directiva de su partido.

Las palabras de Casado han arrancado la satisfacción de los presentes. Han despejado la duda que albergaban algunos altos cargos tras el enfrentamiento con Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. Ni uno solo ha pedido la palabra para rebatir, como sí ha sucedido en otras ocasiones. No obstante, los presidentes autonómicos comen con su jefe este lunes y podrían aprovechar para transmitirle sus opiniones en privado.

El candidato del PP ha prometido que no será "bronco" ni "desestabilizador", pero tampoco "incauto e ingenuo". "No nos vamos a meter en una habitación del pánico. Tampoco en una trinchera. Vamos a contar a la gente lo que pasa. Este es el gobierno más radical de la democracia", ha resumido.

Tal es el giro al centro planificado por Casado, que situará entre sus nuevos objetivos "el cobijo de los socialdemócratas que han sido engañados por el PSOE".

Labor de equilibrismo

Con las "mayorías absolutas" antaño cosechadas por el PP en el espejo, Casado ha hablado de alejarse de las "estridencias" y de huir de la "polarización". "Contra la involución, no propondremos inmovilismo, sino reformismo", ha concluido en lo que ha supuesto un claro distanciamiento de los postulados de Santiago Abascal.

A ojos del candidato de Génova, dar la imagen de "alternativa de gobierno" aleja su propuesta de Vox y, al mismo tiempo, estimula la vuelta de los votantes a la "moderación". Este ha sido uno de los sustantivos más pronunciados por Casado en su discurso, aunque siempre precedido -o continuado- por una "contundencia" irrenunciable en la "defensa de los principios constitucionales".

Esa especie de equilibrismo marcará la labor de oposición prevista por el Partido Popular. Javier Maroto, a la entrada de la reunión, lo ha definido como "una de cal y otra de arena". Cal, por ejemplo, contra "las cesiones al separatismo" y arena para, entre otras cosas, "negociar las pensiones".

Casado ha presumido de dirigir "un partido unido, no una federación asimétrica". Ha arengado contra "el empobrecido cantonalismo": "Si no salvamos lo de todos, nadie salvará España". "El PP estará para las políticas de Estado, pero no podemos ocultar la deriva radical del presidente. Ya sabemos todos quién es Sánchez", ha apostillado.

El "dóberman" de Sánchez

Casado se ha dicho consciente de el "intento" de Sánchez de dibujar al PP como "la extrema derecha". Lo ha calificado como una suerte de recuperación del "dóberman" por parte del PSOE, aquel spot con el que Felipe González, en su legislatura crepuscular, trató de generar miedo por la llegada de "la derecha".

"Lo peor que podemos hacer frente a eso es asumir las divisiones que se nos quieran crear. Esa táctica no va a servir para que blanqueemos al gobierno más ultra de nuestra historia. La mentira de Sánchez es demasiado evidente", ha aseverado.

Para desmontar ese mensaje, Casado ha razonado: "¿Somos radicales por decir de sus socios lo mismo que decía él hace unos meses? ¿Quién dijo que no se podía gobernar con el comunismo ni pactar con los separatistas?".

Contra Dolores Delgado

Pablo Casado también ha anunciado un par de medidas de cara al arranque de su labor de oposición. En primer lugar, recurrirá ante el Contencioso Administrativo el nombramiento de Dolores Delgado, exministra de Justicia, como Fiscal General del Estado. También propondrá reformar la ley electoral para lograr que los "prófugos" no puedan ser elegidos.

Según el líder conservador, el gesto de Sánchez atenta contra los artículos 7 y 59 del Estatuto de los Fiscales, que exige "imparcialidad" y ausencia de militancia política para este cargo. "La decisión del Gobierno ataca directamente a la separación de poderes. Ya le oímos decir que él mandaba sobre la Fiscalía, pero podía haber mostrado un poco de pudor... Es un hecho de la máxima gravedad".

A modo de conclusión, Casado ha dicho: "No vamos a colaborar en esa desjudicialización de la política. Vamos a luchar por la despolitización de la Justicia".

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