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Ciclón Larkin en el Palacio

El mejor jugador del momento en Europa no defraudó en un duelo gigante. Ciclón Larkin, imposible de frenar. Para el Madrid este viernes y para casi todos cualquier día. El muro Tavares tuvo una aparición estelar con tres tapones en dos jugadas seguidas, lo que unido a un triple de Campazzo y dos anteriores de Llull devolvían al Real a la pelea: 72-73 a 2:50. Remaba contra corriente, contra la tempestad que había generado el genial base estadounidense. Y Pleiss añadió turbulencia con una dina de tres inopinada. El pívot alemán, un 2,19 que venía de castigar con varios tiros de media distancia, frenó en seco la reacción con un triple y Larkin sentenció la victoria con la séptima marcha metida, la de los superdeportivos. A toda pastilla hacia el aro para resolver con su preciso toque de muñeca en caída. Imparable e impagable.

Se le puede limitar un rato desviando recursos en defensa, pero no anularle durante un asalto entero. No con un bloque como el del Efes arropándole. Un pedazo de equipo (incluso sin Micic ni Dunston, sus otras dos piezas más sobresalientes) para un jugadorazo. Los números del de Cincinnati, que mide poco más de 1,80 m y tiene 27 años, le elevan de nuevo al altar de la Euroliga: 32 puntos con apenas 14 tiros (5 de 8 de dos y 5 de 6 de tres) y siete libres sin fallo para 36 de valoración. Shane Larkin es el MVP de la jornada por cuarta semana seguida, cuando nadie hasta ahora en 20 temporadas de vida del premio había enlazado más de dos. Un regalo para el baloncesto del Viejo Continente, un robo (¿temporal?) a la NBA.

“Es el mejor”, aseguraba un Ergin Ataman especialmente feliz. El técnico nunca hasta ahora en casi 25 años de carrera había ganado al Madrid en su pista. Su actual equipo, de hecho, no lograba desde enero de 2015. Tres lustros después, el Anadolu Efes repite éxito y encara desatado lo que resta de segunda vuelta: líder destacadísimo y claro favorito al título. La confirmación de un equipo con mayúsculas mete a la vez en apuros al Madrid, que por primera vez en la era Laso enlaza cuatro derrotas seguidas (en 1947, antes de que naciera la Liga, llegó a tropezar cinco veces). Del Madrid que volaba con 13 triunfos consecutivos a firmar su peor racha en años en menos de dos semanas, aunque con una notoria pérdida de ritmo según avanzaba el mes.