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"Cuando nos critican es por ser árbitros, no mujeres"

Elena Contreras (fútbol), Asun Langa (baloncesto), Leyre Fernández (balonmano), Raquel Santiago (rugby) y Gema Calderón (hockey) visitaron ayer As para analizar el estado del arbitraje femenino. “Si hay pocas mujeres es por falta de referentes”, dice Asun. “Muchas piensan: ¿Para qué voy a trabajar si no voy a llegar arriba?”. Elena, árbitra de la Liga Iberdrola y de Tercera, vaticina que en uno o dos años habrá una colegiada principal en 2ªB y en dos o tres, una asistente en LaLiga Santander. “El panorama está cambiando. Antes costaba mucho ver a una mujer arbitrando, pero cada vez menos”. “En Plata hay dos chicas”, dice Leyre sobre el balonmano. “Y espero que sean las primeras en llegar a la Asobal”.

Las cinco coinciden en que los aficionados ya no distinguen por sexos.“No recibo más insultos que un hombre”, explica Leyre. “El ‘Vete a fregar’ no está de moda. A mí cuando me insultan es por ser árbitro, no mujer”, señala Elena. “En baloncesto les da igual que seas un hombre o una mujer. La sociedad ha evolucionado”, añade Langa. “Cuando empecé no existía respeto”, cuenta Gema, aunque en su caso era más un problema de reglamento (el arbitraje en hockey era bastante subjetivo) que de género.

Todas ellas pitan indistintamente a hombres y a mujeres. “Aunque los jugadores son más grandes que tú, muestras tu autoridad de otra manera”, señala Leyre. “Por lo general, ellos están más centrados en la pista y los técnicos son los que protestan más”. “Hombres y mujeres se quejan de forma distinta”, opina Asun, que explica que los primeros olvidan una acción con mayor facilidad. “Las diferencias entre un árbitro y una árbitra son más por la personalidad que por el sexo”.

El deporte base no ayuda. “Me enfada mucho cómo se comportan algunos padres, porque los que empiezan se asustan y lo dejan. Hace tiempo un chico de 14 años vino a pedirme perdón porque su padre no paraba de gritar”, dice Leyre. Asun también lo pasó mal en sus inicios. “Es más difícil arbitrar categorías inferiores que partidos de LEB Oro. Hay muchos padres incivilizados. Los árbitros se sienten indefensos y continúan pocos, porque se pasa muy mal”.

Entre estos cinco deportes hay muchas diferencias. La primera, en el sueldo. Un árbitro de baloncesto cobra 455 euros (menos retenciones) en LEB Oro y 260 en Liga Dia. En fútbol, 200 euros brutos en la Liga Iberdrola y 145 en Tercera. En balonmano también se superan los cien euros (125 en Segunda femenina y 160 en Tercera de chicos), algo que no ocurre en rugby
(40/50 en Regional) ni en hockey femenino (85). Además se diferencian en los medios. “Siempre veo los partidos que he arbitrado para hacer autocrítica”, cuenta Asun. “Nosotros no tenemos tantos recursos. Te los preparas como puedes”, se lamenta Gema sobre el hockey.

Y, por último, también se distinguen en el seguimiento. “He arbitrado en canchas con 6.000 o 7.000 personas”, explica Asun. “En fútbol, salvo los partidos récords, suele haber unas 400 personas en las gradas, salvo en el norte que hay más, unas mil. Depende mucho del encuentro”, añade Elena. “Cuando vienen 30 a un partido de hockey, te sorprende”, dice Gema. “En rugby tampoco acude mucha gente”, finiquita Raquel.

El 17 de marzo, el Wanda registró la mayor asistencia en un encuentro femenino: 60.739 aficionados. “Tenemos un grupo de Whatsapp de todas las árbitras y estábamos alucinadas. Era como si nos estuviera pasando a nosotras”, cuenta Elena, que pita la Liga Iberdrola, una competición arbitrada por mujeres. “El primer año estuvimos en el ojo del huracán por ser sólo árbitras”, cuenta Elena. “Me parece discriminatorio. Yo quiero pitar a chicos y chicas”, contesta Asun, que considera que puede ser un buen mecanismo para impulsar el arbitraje femenino, pero que no se pueden “cerrar las Ligas por sexos de forma definitiva”. “Los partidos los deben arbitrar los mejores, sean hombres o mujeres”, sentencia Leyre.

Elena Contreras: árbitra de fútbol

Elena Contreras

Elena Contreras jugó al fútbol, al baloncesto, entrenó en ambos deportes... y lleva 13 años arbitrando: ahora está en la Liga Iberdrola y, desde hace tres temporadas, en Tercera. “En fútbol masculino me respetan mucho. Son equipos que vienen de Regional, de Preferente... Nos vamos conociendo todos. Algunas veces me han dicho que era de lo mejorcito que les había pitado y ésas son cosas que se agradecen”, dice. En Tercera tiene su propia escuadra. “Siempre voy con un mismo linier y mi segundo asistente va cambiando. Son ocho y rotan”. Aunque el arbitraje femenino ha crecido, todavía le queda mucho. “Cuando empecé éramos 4. En Madrid ahora somos 80, pero habrá unos 1.300 chicos".

Asun Langa: árbitra de baloncesto

Asunción Langa

Asun Langa se encuentra dentro del Grupo I de la FEB y arbitra partidos de LEB Oro, LEB Plata y Liga Dia, la máxima competición del baloncesto femenino en España. Empezó con 15 años porque su hermana jugaba a este deporte y quería ganarse un dinerillo, aunque reconoce que los inicios fueron muy duros: “Llegué muchas veces a mi casa llorando, pero mis padres me animaron a que siguiera”. Trabaja como comercial de ventas y espera poder ir el próximo septiembre al Circuito ACB Movistar para intentar ganarse un hueco en la Liga Endesa (allí ya hay una mujer, Esperanza Mendoza). Asun Langa hizo historia hace unos meses. El 16 de diciembre de 2018 formó parte del primer trío arbitral, íntegramente femenino, en la historia del baloncesto español.

Gema Calderón: árbitra de hockey

Leyre Fernández

Gema Calderón comenzó a arbitrar partidos con 16 años. Es árbitra internacional tanto de hockey hierba como de hockey sala y en su momento consideró esta oportunidad como “una buena ocasión para aprender inglés”, aunque en su última experiencia no lo ha necesitado: estuvo en los Juegos de la Juventud de Buenos Aires. En España pita partidos de Primera de chicas y de Segunda de chicos. “El hockey es un deporte en el que hay más mujeres que se dedican al arbitraje que en otros. Por ejemplo, en División de Honor somos 8 chicas y 15-20 chicos”. Su dedicación al arbitraje internacional es por amor al arte. “Estoy en primera base y a esa altura, la organización sólo te cubre los gastos”.

Leyre Fernández: árbitra de balonmano

Gema Calderón

A sus 22 años se metió en el arbitraje porque le apetecía conocer “todas las facetas del juego”. “Hasta los 18 jugaba al balonmano, también entrené y ahora arbitro Segunda en chicas y Tercera en chicos”. Como en otros deportes, la presencia femenina es cada vez mayor. “La gente se sorprende de que yo sea el árbitro, pero sin maldad. Es por la falta de costumbre. Cuando empecé sólo había 5 mujeres en Nacional y ahora son 18 (de 176)”. Leyre Fernández forma pareja arbitral con Maite López. “Tiene sus cosas buenas y malas. Lo positivo es que conoces a tu compañera a la perfección y lo malo, que pierdes algo de espontaneidad al estar siempre con la misma persona”. Cree que pronto habrá una árbitra en Asobal y su sueño sería participar en unos Juegos.

Raquel Santiago: árbitra de rugby

Raquel Santiago

Juega de segunda línea en el CR Majadahonda (División de Honor femenina) pero como ella reconoce ha decidido pasarse “al lado oscuro”. “Probé y vi que se me daba bastante bien. Ahora mi carrera está cada vez más enfocada al mundo del arbitraje”, dice Raquel Santiago, que fue internacional con la Selección femenina y, desde hace tres años, pita en Regional. “A nivel Nacional sólo hay una chica de 44 árbitros; en mi categoría somos 18 de 99”. En hombres, ha pitado partidos Sub-18. En su deporte hay un gran referente femenino en el arbitraje mundial. “Alhambra Nieves era la mejor árbitro de rugby. No árbitra, la mejor de todos, hombres y mujeres”.

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