logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo logo
star Bookmark: Tag Tag Tag Tag Tag
Spain
An article was changed on the original website

De combates, Pressing-catch y ganadores

COMBATE m.s. Sinónimo de debate. Todo el imaginario de los debates, de hecho, se ha construido sobre el boxeo: un duelo de dos en la soledad del ring ante la masa ávida de sangre que espera un ganador y un derrotado. No se espera un triunfo de la estrategia como en ajedrez, sino sangre. Ese campo semántico -duelo, pelea, pugilato...- ha sido clave en la narrativa de los cara a cara electorales: asalto, golpe bajo, noquear, contra las cuerdas, salvado por la campana, victoria a los puntos. Todo esto resulta gráfico de la concepción popular de los debates: nadie espera destilar ideas y programas, sino ver cruzar golpes con el adversario hasta tumbarlo. La fórmula no sirve en el formato a cuatro.

PRESSING-CATCH m.s. Disciplina en la que se combina la lucha libre con las artes escénicas. Es la técnica del debate electoral a 4, donde la performace es un factor clave. En estos debates se impone el postureo a la dialéctica. Hay que ganar la batalla de la imagen, de la empatía, de la seducción. Los golpes no son reales, pero deben ser persuasivos: el constitucionalismo impostado de Iglesias, el institucionalismo sereno de Sánchez, la ferocidad patriótica de Rivera… El debate electoral es una suma de monólogos, como el presing-catch es una exhibición. Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias son como Big Show, Los Sacamantecas, Capitán Carisma... un teatro no exento de riesgos.

GANADOR m.s. Hay una obsesión en los debates: proclamar ganador o perdedor. Los titulares parecen prefabricados, y siempre previsibles: como los entrenadores que gritan a sus púgiles, aunque estén al borde del KO, que van fenómenos. Un debate no se gana, pero en un debate se puede ganar y perder. Rara vez se disuade a un votante ya decidido; de modo que se trata de penetrar en los indecisos. Rivera ganó el primer y anuló a Casado, Sánchez pudo resistir. Pero el éxito y el fracaso en los debates, como el verso de Kypling, son dos impostores.

Themes
ICO