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Spain

El PP y la misión de mantener el último bastión

La batalla municipal (XII)

Los 'populares' tuvieron que aceptar que no tenían mejor candidato que Francisco de la Torre (76 años) para renovar la Alcaldía de Málaga, última gran plaza, amenazada

Francisco de la Torre, en un acto de campaña, en Málaga
Francisco de la Torre, en un acto de campaña, en Málaga ANTONIO PASTOR

En Málaga, se suele decir que el alcalde, Francisco de la Torre, arrasaría si votaran los de fuera. Esos visitantes que abarrotan el centro y exclaman "Cómo ha cambiado Málaga", Manuela Carmena en La Sexta diciendo que ella, de vivir allí, votaría al alcalde o Agatha Ruiz de la Prada poniendo por las nubes a la ciudad en un programa de corazón. Con los malagueños, sin embargo, por primera vez desde 1995, cuando ganó Celia Villalobos, el panorama es incierto, según las encuestas. Hace cuatro años, el PP cayó varios concejales, hasta 13 de 25, y necesitó a Ciudadanos. Ahora, sueñan con quedarse tal cual y que no se haga realidad la peor pesadilla en forma de alguna encuesta que le daba 10 concejales al PSOE y 9 al PP.

El alcalde vende continuidad y sus críticos le afean el continuismo y su incapacidad para formar equipos del PP solventes. Llega el fin de la legislatura sin una obra de calado, con la Alameda sin acabar de peatonalizar. Se da la paradoja de que quien jugó a ser su delfín, Elías Bendodo, está ahora, carambolas del destino, de portavoz de la Junta. Hace meses, por las encuestas internas, el partido tuvo que admitir que De la Torre, pese a sus 76 años, daba mejores números que el entonces presidente de la Diputación.

El regidor se hizo de rogar para repetir -terció hasta su mujer, que dijo que prefería que dejara ya la política- y acabó aceptando el reto de renovar una quinta mayoría. Todo un logro para ese político que, al sustituir a Villalobos, tenía fama de gris, de técnico, poco populachero. Sin embargo, desde entonces, no se ha perdido un potaje de una peña pero tampoco la inauguración de congresos internacionales para vender Málaga ante públicos de profesionales extranjeros.

Acaba la legislatura con los alquileres por las nubes en un centro lleno de turistas, con una demanda fuerte de espacios de oficinas para empresas tecnológicas que no encuentran sitio y con heridas sin tiritas o parches: la rehabilitación de los Baños del Carmen o el cauce del Guadalmedina. Por primera vez, se cuenta con un Gobierno aliado en la Junta de Andalucía, algo que podría dejar sin excusas al alcalde en el bloqueo de algunos proyectos, como ocurrió con el Metro.

Después de la debacle de las generales, De la Torre ha sido uno de los alcaldes que ha fiado todo a una campaña personal donde el partido ha quedado diluido, aunque sí hubo acto importante con Pablo Casado, al que apoyó en las primarias, junto a Juanma Moreno, presidente de la Junta, y Elías Bendodo. Era una foto importante en el bastión que le queda al PP a nivel nacional.

El pulso, pues, será entre Paco, como marca personal, y un candidato socialista, Dani Pérez, de escaso grado de conocimiento, que fía casi todo a la ola sanchista. En Málaga, se votará al PSOE de ahora sin más, no al ex delegado de Salud de la Junta de Andalucía con Susana Díaz. Dani Pérez se multiplica por las barriadas para denunciar que el PP sólo saca brillo a los alrededores de calle Larios, mientras abandona la periferia, donde se quejan de la suciedad. Pero De La Torre precisamente ha cuidado los barrios que no son caladero natural del PP y ha descuidado los que sí lo son, como Málaga Este. En el centro, se levantará un hotel polémico de Moneo y, cerca, un rascacielos en el puerto que ha dividido a la ciudad en partidarios y detractores.

Entre los primeros, está Ciudadanos. Su candidato, Juan Cassá, es el coletas de la formación de Rivera. A diferencia de lo que ha pasado en Sevilla o en Cádiz, el partido lo mantuvo como cabeza de cartel pero tardó tanto en anunciarlo que surgieron dudas. Tiene un equipo que se presenta como el relevo natural de un alcalde al que ven desganado. Conscientes de la buena imagen de De la Torre, han hecho lema de su campaña "Hablemos bien de Málaga" y priman las propuestas sobre las críticas a una gestión municipal que han apoyado con condiciones, como acabar con los directores de distritos políticos, cargos del PP que se fueron al paro. La crítica más contundente es a una Gerencia de Urbanismo que se ha convertido en un obstáculo para la ciudad, en su opinión. Aspiran a arañar dos o tres concejales al PP y tienen claro que, en esta legislatura, sí entrarán en el gobierno municipal.

Mientras, además del PSOE, la izquierda presenta al veterano Eduardo Zorrilla como cabeza de Adelante Málaga, unión de IU y Podemos. Afable y riguroso, ha centrado su propuesta en la vivienda social y los carriles bicis. También se presenta Málaga Ahora, con Rosa Galindo de número 1, con el deseo de tener barrios feministas y sostenibles. Algunas encuestas dan entrada a VOX con dos concejales.

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