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El sádico asesino en serie que ha inspirado a David Fincher para escribir lo nuevo de «Mindhunter»

Hace cuarenta años, Atlanta vio cómo aparecían cuerpos sin vida de niños y adolescentes afroamericanos en cualquier rincón: ríos, basureros, detrás de las casas o debajo de los puentes. Durante tres años, entre 1979 y 1981, la ciudad vivió sumergida en un estado de psicosis. Cualquier niño entre 7 y 17 años podía ser la siguiente víctima de los ATKID, la sigla que el FBI puso a los Atlanta Child Murders (en español, los asesinos de niños de Atlanta). «Probablemente podríamos hacer tres temporadas de los asesinatos de niños en Atlanta. Es una historia enorme, dramática y trágica. No podíamos hacerle justicia en nueve horas. Teníamos que elegir dramatizar», aseguró el director David Fincher, quien ha querido incluir esta historia entre los relatos de la nueva entrega de «Mindhunter», disponible en Netflix desde el viernes 16 de agosto.

El primer asesinato atribuido a los ATKID fue el de Edward Hope Smith. El joven, de apenas 14 años, desapareció en julio de 1979. Su cuerpo no se halló hasta una semana más tarde. Apareció en un terreno baldío con un disparo. No muy lejos del lugar, ese mismo día se encontró otro cuerpo, el de Alfred James Evans, de trece años. Según el exagente del FBI Susan E Lloyd, el joven había sido estrangulado. No fue el único.

«Milton Harvey, de catorce años, fue visto por última vez en una bicicleta amarilla el 4 de septiembre de 1979. Su cuerpo fue encontrado el 16 de noviembre de 1979. Un informe de autopsia concluyó que era una causa indeterminada de muerte (UCD). La siguiente víctima fue Yusef Ali Bell, de nueve años, quien fue visto por última vez el 21 de octubre de 1979. Su cuerpo fue encontrado más tarde ese mismo día en una escuela vacía. La causa de la muerte fue el estrangulamiento», reza el informe policial.

En 1980 ya habían muerto 12 niños más, y durante ese año se descubrieron otros siete cadáveres. Habían fallecido estrangulados o asesinados a golpes. El 6 de noviembre de ese mismo año, el FBI abrió una investigación preliminar sobre el caso. Según el estudio del exagente Lloyd, «el analista del FBI Roy Hazelwood de la Unidad de Ciencias del Comportamiento en Quantico voló a Atlanta a mediados de 1980 para investigar los asesinatos. Fue seguido unos meses más tarde por el también analista del FBI John Douglas, que llegó a Atlanta a principios de 1981 para desarrollar un perfil formal de la persona o personas responsables de los asesinatos de niños».

Douglas creía que se trataba de una persona probablemente afroamericana ya que una persona blanca «no podía viajar fácilmente en vecindarios negros sin crear una gran sospecha. Este elemento era parte del perfil a pesar del hecho de que un asesino en serie afroamericano era inusual», añade el informe de Lloyd. Además, aseguraban que era una persona con una inteligencia superior a la media que se presentaba como una figura de autoridad y que había tenido frecuentes cambios en el empleo.

Wayne Williams, presunto autor de los asesinatos
Wayne Williams, presunto autor de los asesinatos

Pero fue un error lo que finalmente incriminó al presunto culpable, Wayne Williams. En mayo de 1981 fue detenido por una patrulla que escuchó cómo algo pesado había caído al río. El presunto asesino en serie negó haber arrojado algo en el agua. Pero, apenas dos días después, el cuerpo sin vida de un hombre de 27 años apareció en el río. Acto seguido, Williams fue arrestado.

Tuvo que sentarse frente a un tribunal cinco meses después de haber entrado en prisión, pero solo tuvo que responder ante la acusación de dos asesinatos (de los 27 que se atribuyen a ATKID). El de Jimmy Payne, negro, de veintiún años, con apariencia de adolescente, casi infantil, cuyo cadáver fue hallado en el río Chattahoochee, a unos 10 kilómetros del casco urbano de Atlanta, y el de Nathaniel Cater, de veintisiete años, cuyo cuerpo también apareció en las aguas del mismo río.

Wayne Williams fue condenado a dos cadenas perpetuas consecutivas, aunque las autoridades creen que es responsable de al menos 23 de los otros asesinatos. De momento, según informó recientemente «The New York Times», Wayne se encuentra en una prisión a tres horas de Atlanta «y ha negado firmemente que sea un asesino».

Una nueva investigación

En marzo de 2019, se reabrieron los casos y las pruebas reunidas por el Departamento de Policía de Atlanta están siendo analizadas de nuevo con la nueva tecnología de ADN. «Puede ser que no quede nada por probar. Pero creo que la historia nos juzgará por nuestras acciones y podremos decir que lo intentamos», dijo el alcalde de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, en una rueda de prensa.

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