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El universo no conspira (0-0)

El universo no conspira a favor del Málaga por mucho que lo quiera. Si cierras los ojos para desear algo fuerte, fuerte, lo más normal es que no te deje ver la realidad. Y la realidad es que los de Víctor Sánchez del Amo son un conjunto romo, que lleva dos semanas entregado a Hicham y Antoñín, dos chavales con energía, descaro y talento pero que todavía no pueden asumir el liderazgo. Sin Adrián, Sadiku y Keidi, se reducen al mínimos las opciones de éxito. Es un síntoma más que preocupante porque tampoco es que el trío citado garantice triunfos. El empate ante el Fuenlabrada traslada al Málaga a un peligroso espacio de aburrimiento consciente.

En el mismo día en que La Rosaleda despidió a Fito Vilanova, en el mismo día en el que Juan Gómez Juanito debía haber cumplido 65 años, el Málaga deleitó a los presentes con un espectáculo insulso y descorazonador. No se le pide más de lo que puede dar al conjunto de Víctor, pero empieza a ser un grave problema pedirle de menos.

De una falta directa de Juanpi que se envenenó y dio una segunda oportunidad a Renato (minuto 1) a un tibio disparo de Hicham desde fuera del área (minuto 43), lo que hubo fue vacío. Sin claridad de ideas, sin electricidad, sin saber qué hacer con el monopolio del balón ante un rival bien cosido pero que no se exponía prácticamente nada.

Con Benkhemassa a los mandos poco más se puede pedir, pensará alguno. Enfrente estaban Cristóbal y Clavería (ex del filial). Y el Fuenla se había plantado en La Rosaleda con 24 puntos. Así que la autocomplacencia debe ser extirpada cuanto antes porque la Segunda División no es un libro de Paulo Coelho en el que si deseas algo con todas tus fuerzas acaba sucediendo.

Al Málaga le acabó viniendo bien que el Fuenlabrada se soltase un poco el pelo en la segunda mitad. Eso provocó que se abrieran sectores prohibidos y los blanquiazules rondaran el gol. Boula y Diego, poco duchos en el arte de matar, estuvieron a centímetros de proclamarse héroes. Los madrileños también tuvieron las suyas, sí, pero no parecía un buen plan dejarle carriles abiertos para Hicham.

Mientras el Fuenla apostó por Héctor Hernández, de fugaz pasado blanquiazul, Víctor decidió prescindir de los servicios del extremo marroquí, precisamente. Introdujo a Lorenzo González (83’), que juega con cuentagotas pero que todavía no ha tocado prácticamente el balón. Keko también entró, pero a tres minutos del final. Ver el fútbol desde arriba no mejoró la lectura de Víctor, al que le cuesta en ocasiones dar respuestas sobre la marcha.

El Fuenla, más allá de ese paréntesis extraño, devolvió la pelota al Málaga para terminar el partido en su cueva, contento con un botín que le deja con 25 puntos y en zona de play off. El Málaga, con sus 15 puntos en 15 jornadas, tiene a cinco equipos por debajo. Las camisetas y los nombres no ganan partidos.

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