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Emilia Clarke asegura que fue presionada para grabar escenas de desnudos en ‘Juego de Tronos’

Emilia Clarke ha hablado abiertamente de los desnudos que protagonizó en Juego de Tronos, la serie que la catapultó a la fama. La actriz ha asegurado que los jefes de la producción la presionaron en varias ocasiones para que grabara estas escenas, muy frecuentes en la trama, cuando ella se negaba o ponía algún impedimento. "Tuve varias discusiones como: 'No, la sábana no me cubre del todo'. Y ellos contestaban: 'No querrás decepcionar a tus seguidores de Juego de Tronos", ha contado la intérprete en una entrevista en el programa de podcast Armchair Expert, presentado por el actor Dax Shepard, el lunes.

La actriz cumplió el pasado mes de octubre 33 años, pero cuando se empezó a rodar la serie, en julio de 2010, tenía 22 años. Era más joven, más ingenua y estaba comenzando su carrera en la industria de la televisión y el cine. "Soy más sabia [ahora] sobre las cosas con las que me siento cómoda y con las que me encuentro bien haciéndolas", ha dicho la intérprete, que acumula más años de experiencia y una filmografía que va más allá de la serie de HBO. Actualmente está promocionando la película Last Christmas, que ha producido la actriz Emma Thompson, y ha participado en otros largometrajes como Antes de ti, Voces ocultas o Han Solo: Una historia de Star Wars

Para Clarke, el número de este tipo de escenas en la primera temporada fue "abrumador" y el estrés que le generaban la llevó a depender del alcohol. De hecho, en 2016, le dijo a The Sun sobre estas escenas: "Todo lo que necesito es vodka, una iluminación favorecedora y estoy lista".

Según ella, los desnudos no estaban contemplados en el contrato, pero al leer el guion descubrió que su personaje debía hacer algo más de lo estipulado. "Acepté el trabajo y después ellos me mandaron los guiones. Al leerlos fue como: 'Oh, aquí está la trampa". En lugar de tratarlo con los responsables de la serie, Clarke decidió seguir adelante con el proyecto: "Acababa de salir de la escuela de teatro y lo asumí como un trabajo. Si estaba en el guion, entonces era claramente necesario". Y se decía a sí misma: "Esto es lo que hay y voy a hacer que tenga sentido. Todo va a salir genial".

Pero estar completamente desnuda en un plató tan grande a lo que ella estaba acostumbrada y con tantas personas a su alrededor, no le ayudaban a sentirse más cómoda: "Me sentía como que flotaba en la primera temporada. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo. (...) No sabía qué debía hacer. Desconocía qué se esperaba de mí". Clarke comenzó a sentir que no era merecedora de aquella oportunidad y a veces le costaba controlar los nervios, que calmaba con una especie de ritual: "Cualquier cosa que me haga sentir mal, me voy al baño a llorar y después volveré para hacer la escena y saldrá estupendamente".

Clarke reconoce que las escenas con Jason Momoa —que interpretó a Khal Drogo, su pareja en la ficción durante las primeras temporadas— fueron "maravillosas" porque el actor le animaba a hacer solo aquello con lo que se sintiera cómoda. Sin embargo, en una entrevista en 2018 con la revista Glamour, la actriz desveló que, a diferencia de ella, nunca vio completamente desnudo a su compañero: "Vi su miembro (...) pero estaba cubierto por un peludo calcetín rosa". No ocurrió más tarde lo mismo con otros actores, que sí se desnudaron completamente para las escenas.

A pesar de las complicaciones que vivió al principio de la serie, Clarke no se arrepiente de nada: "La gente me pregunta lo del desnudo siempre. Pero la respuesta corta es no, no cambiaría nada". Además, ha opinado en varias ocasiones que algunas de esas escenas demostraban el empoderamiento de un personaje femenino rodeado de hombres. 

Estas declaraciones se producen ocho meses después de que la actriz desvelara que sufrió dos aneurismas tras grabar la primera temporada de Juego de tronos. Lo hizo en un artículo que escribió para The New Yorker donde confesó que se sentía sobrepasada por el éxito de la serie: “Estaba aterrada. Aterrorizada por la atención, por un negocio que apenas entendía, por hacer honor a la confianza que los creadores habían puesto en mí. Me sentí, en todos los sentidos, expuesta. En el primer episodio aparecí desnuda y a partir de ahí siempre me hice la misma pregunta: ‘Haces de una mujer fuerte y, sin embargo, te quitas la ropa. ¿Por qué? ¿Cuántos hombres debo matar para demostrar mi valía?”. Una situación que, sumada a la presión de ver cómo se había convertido en un ejemplo a seguir –“las jóvenes se vestían con pelucas de rubio platino y túnicas para ser Daenerys”–, le provocó mucho estrés. Para aliviarlo, cuenta, comenzó a trabajar con un entrenador personal y durante una sesión con él, notó los primeros síntomas de la enfermedad.

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