Spain

«En Lérida, ¿a quién se obedece?»: confusión total en la ciudad y la comarca por las órdenes contradictorias

Lérida y la comarca del Segriá amanecieron ayer cubiertas por un neblinoso manto de incertidumbre. Sus más de 200.000 vecinos se habían ido a la cama pensando que los rebrotes vividos en las últimas semanas les forzarían a regresar a la peor fase de la pandemia. Debían dar un paso más en el confinamiento «perimetral» ( vetados los movimientos de entrada y salida de la ciudad) iniciado el pasado 4 de julio para entrar de lleno en el encierro «domiciliario» (que limitaría las salidas a la calle forzando, de nuevo, el cierre de bares y comercios), tal y como anunció el gobierno de la Generalitat el domingo con toda pompa y circunstancia.

Nada más lejos de la realidad. Una decisión judicial conocida de madrugada –de la que muchos se enteraron ya por la mañana, cuando encaraban un día sin acudir al trabajo– dejó en el aire la propuesta de confinamiento planteada por el ejecutivo de Quim Torra y encendió una compleja trifulca político-jurídica entre el Govern, la Fiscalía y el Juzgado de Instrucción número 1 de Lérida que cada cual sintetizó a su manera.

¿El resultado? Una inaudita situación de desconcierto generalizado entre vecinos, comerciantes y empresarios resumida por el alcalde, Miquel Pueyo, en una palabra: «Desbarajuste». Otros siete alcaldes de la zona organizaron una rueda de prensa en la que cargaron contra el Govern, reclamaron más información sobre los contagios en sus municipios y exigieron aumentar la presencia policial en poblaciones como Alcarràs, Torres de Segre, Massalcoreig, Aitona, La Granja d’Escarp, Soses y Seròs. Sobre las palabras de los ediles flotaba también un cierto pesar por la sensación de que desde Barcelona se trata a Lérida como «un territorio de segunda».

Más allá de las formalidades institucionales, la sensación a pie de calle era de hastío generalizado y cierto descontrol. La batería de consignas contradictorias dio lugar a escenas surrealistas, como tiendas de ropa que pedían a los clientes una «cita» para entrar a comprar en plenas rebajas al lado de terrazas llenas de personas tomando el primer café de la mañana como si nada ocurriera. «No se puede vivir con esta ansiedad, llevamos una semana así. Parece que estén experimentando aquí en Lérida, usándonos como conejillos de indias», lamentaba Mercè, empleada de una tienda de telefonía. A pocos metros de ella, en el concurrido bar Kroxan, justo al lado del Ayuntamiento de la capital del Segriá, Camil Arell clamaba contra la inseguridad generada por el Gobierno catalán en las últimas horas. «Decidí abrir cuando leí la resolución de la juez y vi que estaba por encima de la Generalitat, que a mi parecer ha hecho un ridículo espantoso. Otros bares de la calle no han abierto». «Si no tienen potestad para tomar una decisión, que no la tomen», respondía cuando se le preguntaba qué le diría a los responsables del Departamento de Salud del Govern tras el rosario de mensajes confusos de las últimas horas.

El virus renace

Otro sentimiento compartido por muchos ilerdenses –que temen pasar un asfixiante verano encerrados en sus casas– era que el caos se podría haber evitado. «Veo tardío el encierro, se tendría que haber hecho antes, y, sobre todo, organizar mejor el alojamiento de los temporeros. Aquí todos sabíamos que cuando llegaran para recoger la fruta, el virus iba a renacer. La sensación es de resignación y enfado. No cabe otra», decía a ABC Alfredo tras bajar al quiosco a comprar la prensa.

La situación en el centro de Lérida, donde a pesar del confinamiento recomendado por la Generalitat las calles estaban relativamente transitadas de gente ociosa, contrastaba con el panorama casi desolador en las principales instalaciones sanitarias. En el Hospital Arnau de Vilanova, el principal de la provincia, se abrió ayer una tercera planta para nuevos enfermos de coronavirus. En el exterior, familiares de enfermos aguardaban a la intemperie a la espera de noticias de los ingresados. Según explicó a la prensa el responsable de la unidad de Covid-19 del centro, el doctor José Luis Morales-Rull, se seguía registrando un aumento de la presión asistencial. No obstante, prometió que las UCI «aún» tenían capacidad para seguir absorbiendo nuevos infectados. Con todo, advirtió de que el sistema de salud de la zona estaba preparado para las personas que están empadronadas en Lérida, pero el alud de temporeros, sin un domicilio concreto y que viven en situaciones de hacinamiento en ocasiones, dificultó el seguimiento de muchos casos y la aplicación de las reglas de la «nueva normalidad».

En el centro de urgencias de atención primaria (CUAP) de la avenida Prat de la Riba, los ánimos estaban también caldeados. Bajo el sol, decenas de personas esperaban para ser sometidas a una prueba PCR. Algunos acudían derivados de los ambulatorios de la ciudad, otros iban «espontáneamente» al notarse algunos síntomas. En la calle, una enfermera trataba de organizar a gritos una variopinta cola de jóvenes, ancianos y extranjeros. «¡Respeten la separación!», imploraba a escasos metros de dos hospitales de campaña instalados por el servicio catalán de Emergencias (SEM). «Llevamos tres horas esperando en la calle», explicaban a ABC Laura y Xavi mientras reflexionaban también sobre el enredo de las últimas horas. «Nosotros tenemos un negocio... ¿Mañana qué hacemos? ¿Podemos abrir? No sabemos qué hacer. ¿A quién obedecemos, a quién seguimos?...¿A quién creemos?». Ni Torra lo sabe.

Football news:

Guillem Balage: Juventus quiere deshacerse del sueldo de Ronaldo. Se ofreció a todos, incluido Barcelona
Mbappé agradeció a los médicos del PSG: No me cuentes sobre el dolor
Liverpool presentó el uniforme visitante turquesa para la temporada 2020/21
Presidente del PSG: Neymar y Mbappé nunca se Irán. Son algunos de los mejores jugadores del mundo
Thomas Tuchel: Si ambas piernas estuvieran intactas, podrías ver mi carrera de 40 metros
El PSG salvó al favorito de Tuchel: Shupo-moting lo consiguió todo gratis, logró no anotar desde un centímetro, y ahora arrastró a París a las semifinales de la liga de Campeones
Gian Piero Gasperini: lo más Ofensivo es que estábamos tan cerca. Solo puedo agradecer a los chicos