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Spain

La ‘cuestión valenciana’ se cuela en el debate a cuenta de la corrupción

A la segunda va la vencida. Probablemente advertido de las críticas recibidas por no hacer hecho ninguna mención en el primer debate a la Comunidad Valenciana, que también celebra elecciones el 28 de abril, Pedro Sánchez sacó anoche a colación la cuestión valenciana. Lo hizo en el capítulo dedicado a la corrupción y con una fórmula que llevaba preparada de casa. Si el lunes, el presidente del Gobierno comparó la sede del PP con un bazar de la corrupción, el martes acusó a los populares de montar "un parque temático de la corrupción" en la Comunidad Valenciana.

Recordó las causas de Gürtel o la Fórmula 1 e incidió en que tres de los cuatro expresidentes populares están investigados o procesados (Eduardo Zaplana, José Luis Olivas y Francisco Camps) y 11 antiguos consejeros. Aludió, sin mencionarlo por el nombre, al caso de Rafael Blasco, en prisión, y ahora a las puertas de un segundo juicio por saquear supuestamente los fondos de cooperación destinados para un hospital de Haití.

Además, Sánchez se refirió al "problema de la financiación autonómica de la Comunidad Valenciana", recogiendo el guante que había lanzado segundos antes Pablo Iglesias. El líder de Unidas Podemos había comentado que los problemas territoriales no acababan en Cataluña y que hay situaciones injustas que preocupan a los ciudadanos como la falta de financiación, en el caso de los valencianos. También habló de otras autonomías.

El presidente valenciano y candidato a la Generalitat, el socialista Ximo Puig, puede respirar hoy un poco más tranquilo. El martes por la mañana se mostró un tanto incómodo cuando los periodistas le preguntaron por la ausencia de referencias en el debate del lunes a la Comunidad Valenciana y respondió que el formato estaba muy encorsetado y no permitía muchas libertades. Puig siempre ha defendido que uno de sus principales objetivos de adelantar un mes las elecciones valencianas y hacerlas coincidir con las autonómicas es "visibilizar" la cuestión valenciana.

Por eso, la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, socia de Gobierno de Puig pero candidata por Compromís, contraria al adelanto electoral, no perdió oportunidad y lamentó en la mañana de ayer que en el primer debate no se hablara de la Comunidad Valenciana, con "silencios dolorosos" como el de la financiación autonómica. "Esto quiere decir que cinco millones de españoles y españolas no existen para los candidatos a presidir el Gobierno de España", reprochó Oltra en un comunicado. Y todo eso sucede a pesar de que la Comunidad Valenciana está en un proceso de elecciones autonómicas que "supuestamente tenían que singularizarse al ponerse junto con las elecciones generales". Oltra concluyó que "la situación de los valencianos y valencianas no está poniéndose encima de la mesa cuando Compromís no está en los debates". Ni Pablo Casado, líder del PP, ni Albert Rivera, de Ciudadanos, entraron en la cuestión valenciana.

Sea como consecuencia de las presiones y de las críticas o no, la Comunidad Valenciana tuvo en el segundo debate su minuto de gloria. No se recuerda que acaparara la atención en ningún otro debate anterior entre los candidatos a la presidencia del Gobierno, pero tampoco con anterioridad habían coincidido las dos elecciones, generales y autonómicas.   

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