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Spain

La solidaridad con los afectados del incendio se avanza a las ayudas

La solidaridad se ha mostrado más ágil, rápida y efectiva que las anunciadas y esperadas ayudas públicas para paliar los efectos de las llamas en campos y granjas, que hasta la fecha se han traducido en cinco millones de euros en créditos blandos (la Generalitat asume los intereses) y 3,5 millones más para convertir tierras de secano en regadío. En el aire, las compensaciones directas a fondo perdido por parte de Agricultura, como exigen los afectados.

No han caído en saco roto las imágenes de Pere Jornet, ganadero de la Torre de l’Espanyol (Ribera d’Ebre), desolado ante los efectos del incendio del Ebro en su granja, con 240 corderos y dos caballos muertos. Tampoco han sido en balde las voces de decenas de agricultores y otros afectados por aquel fuego, que devoró 5.000 hectáreas, reclamando a la sociedad no caer en el olvido cuando dejasen de ser noticia. El torrente de solidaridad desatado hace 51 días, cuando empezó el fuego en una granja situada justamente al lado de la de Jornet, se mantiene vivo y tendrá recorrido.

Incertidumbre y sufrimiento

Indignación por no saber si la Generalitat dará compensaciones directas por los daños

El movimiento social, bautizado como Rebrotem para convertir la desgracia en nuevas oportunidades para este territorio, ha empezado a traducirse en acciones surgidas desde la sociedad civil y de los propios afectados para evitar que tras las cenizas se materialice el abandono de tierras y explotaciones ganaderas, agudizando la despoblación rural en la Ribera d’Ebre, el Segrià y las Garrigues.

El goteo de donaciones económicas ha sido incesante. Rebrotem, que ha aglutinado desde los primeros días la avalancha de donaciones, estaba ayer a casi nada de llegar a los 90.000 euros, de cerca de 1.400 particulares, cumpliendo el gran reto que se había marcado en junio.

La campaña de mecenazgo (Goteo.org) se ha alargado ahora 40 días más con un nuevo objetivo: recaudar 50.000 euros más, con el reto de llegar en un futuro a los 250.000, algo impensable cuando se puso en marcha. “Nosotros no somos administración, que ya ha abierto un paquete de ayudas que no sabemos cuándo llegarán; Rebrotem es un proyecto aglutinador de la sociedad, gente que quiere que el dinero recaudado llegue lo antes posible a los afectados”, aclara Roger Heredia, su portavoz.

90.000 euros en donaciones

La campaña ‘Rebrotem’, a un paso de superar su objetivo, seguirá 40 días más

La iniciativa solidaria empezó con ganas de ayudar a Jornet. El ganadero ha creado su propia fundación para gestionar con “total transparencia” los 40.000 euros que ha recibido en donaciones.

“La administración está fallando, todo va muy lento, lo están alargando mucho, tendríamos que ir todos a una. Los créditos blandos al final los tienes que pagar. Nosotros teníamos bien la granja, como otros sus plantaciones; es como el que tiene un accidente, pierde el coche y encima tiene que pagarlo. Las ayudas directas están justificadas, la administración puede hacerlo. Yo me creí las promesas que nos hicieron, quizás nos tendremos que movilizar todos”, subraya Jornet.

Pau Ciuraneta ha cambiado gomas de riego quemadas, pero ha dejado las calcinadas junto a los olivos por si al final hay ayudas por daños
Pau Ciuraneta ha cambiado gomas de riego quemadas, pero ha dejado las calcinadas junto a los olivos por si al final hay ayudas por daños (Xavi Jurio)

Su voz, que resuena más fuerte porque él es más popular, se suma ahora a las reivindicaciones de la mayoría de los afectados, especialmente los que viven de la tierra y han sufrido cuantiosos daños en los ocho municipios de las tres comarcas azotadas. Es el caso de Enric Prunera, con 13 de sus 18 hectáreas de olivos calcinadas, en Flix (Ribera d’Ebre). “Pasan los días y seguimos a la espera de que la Generalitat nos diga algo, si tienen intención o no de dar ayudas. Si los peritos de Agricultura no pasan a hacer las valoraciones, no puedo tocar nada; no sé qué hacer. Y si después me dicen: ¿por qué has arrancado los olivos?”, alerta. “Nos hacen perder el tiempo; es como tener un muerto en casa y no saber qué hacer”, añade.

La decepción de Pere Jornet

“Yo me creí las promesas que hicieron, quizás nos tendremos que movilizar todos”

Las movilizaciones, con la participación de cerca de un centenar de los más de 300 agricultores afectados, las ha liderado hasta ahora el sindicato Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) desde Lleida con el apoyo público de uno de los ocho ayuntamientos, el de Bovera (Segrià). Este domingo harán un nuevo corte de carretera en Flix, en la C-12. El resto de alcaldes y alcaldesas prefiere por ahora esperar a septiembre para seguir negociando y ampliar el primer plan de choque acordado con el Departament d’Agricultura en julio.

“Estamos satisfechos, el paquete de medidas y ayudas es importante, aunque susceptible de ser revisado y ampliado; seguiremos hablando en septiembre. Todos querríamos ir más rápido, claro, pero también somos conscientes de las limitaciones presupuestarias y de fechas del Govern. Las movilizaciones no contribuyen a crear el clima de confianza con la conselleria, no puedes negociar y proponer cosas y al mismo tiempo hacer protestas”, dice Francesc Barbero (ERC), alcalde de Flix. Entre los alcaldes no ha gustado que el de Maials haya ido por libre.

Además del dinero recaudado con las donaciones de particulares, técnicos voluntarios han colaborado también en el peritaje de los daños. Ganaderos y agricultores no se han quedado de brazos cruzados. Ya se han cambiado sistemas de riego quemados para regar los árboles que sí han sobrevivido. Gracias a la ayuda, Jornet ha podido dar respuesta al compromiso que tenía durante la fiesta del cordero, la semana pasada, y ha empezado a restituir parte del material quemado en la granja.

De secano a regadío

La inversión pública de 3,5 millones para hacer llegar el agua sí ha sido bien recibida

El camino hasta la plena recuperación no será sencillo. Su granja vuelve a estar vacía, sin animales, porque antes de poder tener otro rebaño debe arreglar las instalaciones que quedaron dañadas. “Hará falta un año para recuperar cierta normalidad, y he calculado que he retrocedido entre cuatro y cinco años; necesitaremos tiempo, falta mucho por hacer”, reitera el afable ganadero, que recibe a La Vanguardia en su granja, junto a su perro, que se salvó del incendio.

El ganadero y su familia están convencidos de que podrán recuperarse, a pesar de que los 40.000 euros recibidos en donaciones no cubren todos los daños ocasionados por el fuego. “Sólo en animales perdimos 40.000 euros”, dice Jornet, que explica que tendrán que pagar los corderos que ahora les sirvieron en Huesca y Teruel.

Pau Ciuraneta, de 25 años, de la Palma d’Ebre (Ribera d’Ebre) fue uno de los agricultores que más se hicieron escuchar tras el incendio, asegurando con un mensaje en las redes sociales que volverían a replantar los árboles quemados. Vio arder el 80% de los olivos que había comprado hacía dos años, pero sigue sin desanimarse. Esperará a primavera para decidir si arranca o no los árboles y los replanta y ya ha cambiado el sistema de riego abrasado para evitar que más olivos mueran, para favorecer la recuperación; ha preferido no esperar a si llegan los peritos de Agricultura, aunque ha conservado el material quemado y guarda las facturas por si al final hay ayudas directas.

Créditos sin intereses

Muchos agricultores son mayores y rechazan endeudarse para paliar los daños

Para Ciuraneta los créditos blandos anunciados por valor de cinco millones son una buena medida, aunque pide también ayudas directas. “Antes de limpiar los bosques hay que ayudar al pagès a tirar adelante. ¿Cómo le explicas a alguien de 55 años que pida un crédito?”, advierte. “No voy a dejar créditos que tengan que pagar mis hijos; sin ayudas la finca quemada quedará como está”, asegura Prunera, de 56 años, con daños por más de 50.000 euros.

Entre las medidas de Agricultura que sí han gustado está el hacer llegar el riego a todas las zonas afectadas, muchas de secano, con una inversión pública de 3,5 millones. “Tiene una gran importancia, hay interés por comprar estas tierras, hasta ahora sólo se abandonaban”, destaca Joan Juncà, alcalde de la Torre de l’Espanyol. Juncà (Junts per la Torre), ganadero profesional, no descarta movilizarse en septiembre si no se consiguen más compensaciones. Mientras tanto, apuesta por la unidad de acción.

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