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Las marcas acumulan 120.000 pedidos por la escasez de chips

La crisis de los microchips, que está haciendo que muchos compradores tengan que esperar más de seis meses de media por su nuevo vehículo, está causando la acumulación de miles de pedidos en los concesionarios. Según cálculos de la federación de concesionarios Faconauto, son más de 120.000 los clientes que están a la espera de su vehículo salga de la fábrica, una cifra que podría crecer en otros 30.000 a lo largo de diciembre.

Las matriculaciones del mes de noviembre, como las de los meses anteriores, reflejan de manera indirecta este elevado número de pedidos no materializados. Así, se redujeron un 12,3%, hasta las 66.399 unidades, en comparación con el mismo mes de 2020; y un 28,7% si el dato se compara con el registrado en el mismo mes de 2019.

«El dato de matrículas es malo, catastrófico, pero tenemos un remanente de pedidos que se traducirá en ventas el año que viene», explica a este periódico Gerardo Pérez, presidente de Faconauto. Según precisa, los pedidos pendientes equivalen a la cifra de casi tres meses de ventas en condiciones normales. «Si el año que viene la crisis sanitaria lo permite y la situación de los microprocesadores mejora pensamos que podríamos tener un primer semestre fuerte», considera.

Entre enero y noviembre se han vendido 773.396 coches, un 4% más que en los once primeros meses de 2020 pero un 33% menos que en el mismo período de 2019, según los datos publicados ayer por las patronales Anfac (fabricantes), Ganvam (vendedores) y Faconauto. Por canales, el canal de alquiladores registra la peor caída, con un descenso de las entregas del 23%, y 3.320 unidades. El de particulares, por su parte, fue el que menos descendió: un 11,1%, con 34.463 coches vendidos.

Piden una nueva prórroga

Además, el 1 de enero expira la prórroga fiscal a la subida del impuesto de matriculación. El alza, del 5% de media, amenaza con golpear de lleno a estos 150.000 compradores. De ahí que los concesionarios reclamen al Ejecutivo que baraje aprobar una nueva prórroga. «Vamos a llegar al 1 de enero con aproximadamente 150.000 españoles y españolas que ha comprado un coche con unas condiciones impositivas que no son las mismas que las que hay antes del 1 de enero», según Faconauto.

Forzada por la oposición, la prórroga, aprobada en julio, elevó de forma temporal los umbrales del tributo un 20%, para evitar un encarecimiento de entre 800 y 1.000 euros por vehículo -que no afecta a los modelos eléctricos y enchufables, y en los menos contaminantes- ante la llegada de unas pruebas de emisiones más exigentes. Tuvo, desde el principio, fecha de caducidad, al estar previsto que expirara cuando acabe 2021. La falta de semiconductores y los largos retrasos, no obstante, hacen que los concesionarios reclamen una nueva prórroga.

«En atención a un sector tan importante, con unas caídas de mercado como las que se están produciendo, y a la cantidad de consumidores con economías familiares también duras que han comprado un coche y que lo van a matricular en condiciones diferentes en el primer semestre del año que viene, pensamos que una moratoria del impuesto de matriculación sería fundamental para este sector. Por supuesto que deberían hacerlo», aseguró ayer Pérez, preguntado por este diario.

Para el sector la sensación es «agridulce», dado que la carestía de su materia prima está impidiendo «subirse a la ola de consumo que se está produciendo en España», en palabras de Gerardo Pérez. Pese al incremento en los tiempos de espera, «el cliente esta ahora más dispuesto a esperar de lo que ha estado nunca, porque esta crisis no solamente afecta al automóvil sino también a muchos otros sectores». Ahora bien, también hay muchos que optan por alargar la vida de su vehículo; o giran sus miras hacia el mercado de la segunda mano. «El vehículo usado está creciendo a doble dígito en prácticamente toda España, pero sobre todo está aumentando la rentabilidad al haber mucha demanda y menos oferta, haciéndola una área mucho más rentable», dice Pérez.

El lado positivo es que está permitiendo mantener el empleo en las concesiones, junto a los servicios de post venta, como el mantenimiento. A ello se suma que, pese a las crecientes voces que avisan que la crisis no ha pasado -el fabricante AMD cree que empezará a resolverse en la segunda mitad de 2022 para encontrar un nuevo equilibrio en 2023- consideran aún que la crisis «es coyuntural, no estructural».

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