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Loewe y el brillo de los grandes contrastes

Gente&estiloCierre del desfile de Loewe en la mañana de ayer en París
Cierre del desfile de Loewe en la mañana de ayer en París - AFP

El excelente trabajo de Jonathan W. Anderson en la casa madrileña, brilló ayer en la Semana de la Moda parisina

Cuando hace varios años ABC preguntó a un recién llegado Jonathan W. Anderson por el plazo de tiempo en el que consideraba que podía relanzar Loewe, el norirlandés nos contestó que se quedaría hasta que fuese un proyecto de gran éxito a nivel global . El desfile de Loewe que tuvo lugar ayer en París demostró que la imagen vanguardista y elegante que la marca ha adquirido se ha consolidado.

El desfile, que tuvo lugar en la sede de la UNESCO, un edificio moderno pero también intemporal y anclado en los años 60-70, brilló por sus grandes contrastes. La combinación de siluetas y texturas muy diferentes quedó evidente con la mezcla de lineas de corte menina-surrealista y las capas y abrigos de estilo monje franciscano sideral. Se alternaron los volúmenes suspendidos, las mangas infladas y los cuellos esculturales, las lanas y los brocados, la pompa y la austeridad.

El de Loewe en la sede de la UNESCO fue un desfile cargado de contrastes y un elegante surrealismo. Combinó siluetas y texturas con grandes resultados
El de Loewe en la sede de la UNESCO fue un desfile cargado de contrastes y un elegante surrealismo. Combinó siluetas y texturas con grandes resultados

La constante búsqueda de la recuperación de lo artesanal, de la calidad y los materiales naturales quedó patente. No en vano, la Fundación Loewe, que dirige Sheila Loewe, promociona unos premios de artesanía, los Craft Prizes, que ponen en valor la creatividad de profesionales de los cinco continentes. Precisamente unos curiosos pomos de cerámica que llevaban algunos bolsos e incluso algunos vestidos, eran obra de Takuro Kuwata, uno de los premiados en los Craft Prizes de 2018 en Londres.

Los abrigos en paño de corte sastre, las gabardinas reinventadas con siluetas irregulares y las prendas en cuero, un clásico de la casa, se alternaron con curiosos vestidos de exquisitas mangas largas evasées, cuajadas de bordados y pedrería, con tocados de plumas en forma de casco de distintos tonos, zapatos con broches joya y deportivas de corte sofisticado. J.W. Anderson comprende que el concepto de la moda debe evolucionar y presenta alternativas de muy distinta factura para mujeres de diferente estilo. Una colección identificable y original, pero austera y sobria a la vez.