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Más sobre el «pin parental»

Como hemos percibido que nuestras consideraciones sobre el llamado «pin parental» han levantado muchas ronchas, volvemos sobre el tema; pues nos encanta golpear donde duele. Cuando Sócrates desobedeció las leyes de Atenas lo hizo, desde luego, por decisión propia, pero en nombre de una ley moral que su conciencia no podía conculcar. En cambio, quien esgrime el «pin parental» lo hace por decisión propia, pero también en nombre propio, apelando a la soberanía de la propia conciencia individual, tan respetable y digna de ser protegida por las leyes como la de quien decide lo contrario (ocasionando, se supone, un daño grave a sus hijos). Se trata de una distinción sumamente importante: Sócrates no pretendía que se reconociese legalmente su propia