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“Paso cuatro meses al año en vigo, mi identidad es gallega y los temas que me interesan también lo son”

Con un currículum lleno de premios y menciones, Lois Patiño vuelve a ser actualidad con su segundo largometraje, “Lúa Vermella”, que acaba de ser seleccionada por el Forum de la Berlinale. Hijo de los artistas Menchu Lamas y Antón Patiño, sobrino y nieto de los responsables de Librouro,  combina su vena creativa con la docencia en escuelas de cine en Madrid.

Actualmente trabaja en tres proyectos: “Ariel” y “Apuntes pra Sycorax”, codirigida con Matías Piñeiro en Azores y “Samsara”, que se rodará entre Laos y Tanzania. A los pocos días de conocer que su película se estrenará en el festival de Berlín, explica a Atlántico que supuso este nuevo paso en su carrera: “Después de ganar Locarno con mi primer largometraje, entrar con el segundo en la Berlinale es muy importante, con Venecia y Cannes son los festivales de referencia; pero sobre todo, como parte de mi generación, tengo conciencia de equipo y creo que esto es un logro para el nuevo cinema gallego”, afirmó.

Como su anterior trabajo, las localizaciones de “Lúa Vermella” también son en Galicia.
Está rodado ahí también, pero mientras “Costa da Morte” es un documental para retratar la especial complejidad del paisaje, en “Lúa Vermella” entro en un mundo fantástico, de un espacio inventado con fondos reales rodados en Terra de Lemos y Ribeira Sacra, en una primera fase y de nuevo en Costa da Morte, en una segunda.
El proyección en salas no será hasta finales de abril, ¿qué puede adelantar del argumento?
Parte de la historia real de un buzo, el Rubio de Camelle, que recuperó en el mar cuarenta cuerpos de náufragos. A partir de ahí habla de la importancia del duelo, del mar y de la muerte. Construye una pequeña leyenda en torno a la historia, dejando a todo el mundo en el pueblo inmóvil para poder introducir personajes del imaginario gallego relacionado con la muerte como meigas, monstruos o la Santa Compaña.
Entre los actores se encuentra el propio Rubio de Camelle interpretándose a sí mismo, ¿quién más completa el elenco?
El pueblo paralizado se hizo con la propia gente de la zona a través de cásting. La voluntad era lograr un retrato fotográfico en vida de las personas de allí. En estas pruebas seleccionamos a las tres mujeres que hacen el papel de meigas: Carmen Martínez, Ana Marras y Pilar Rodlos.
Como en “Costa da Morte”, el paisaje vuelve a jugar un papel esencial en su producción.
Además de “Costa da Morte” realicé numerosos cortometrajes donde el paisaje siempre fue un tema en el que profundizar. Aunque el largometraje tiene más salida, a nivel creativo, mi visión está dentro del arte contemporáneo y no hago distinción entre unos trabajos y otros. En todos ellos el paisaje está presente, reforzado porque siempre hago yo la fotografía. Busco el aspecto contemplativo de la imagen y de cómo se van cargando de significado con la historia.
Pese a crecer en Madrid y formarse por todo el mundo, ¿qué le hace mantener ese vínculo con Galicia?
Yo nací en Vigo y aunque mis padres se mudaron a Madrid cuando era pequeño, paso cuatro meses al año en Vigo, mi identidad es gallega y los temas que me interesan también lo son.
Como director joven, ¿ha sido complicado lograr financiación para esta película?
La financiación corrió a cargo de Agadic y la TVG, pero la realización de la película se ha prolongado entre tres y cuatro años.

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