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Podemos ya tiene más gestoras que ejecutivas regionales: Iglesias acaba con el modelo asambleario

Dos golpes en una semana: primero Cataluña, después Aragón; adiós a Noelia Bail y a Nacho Escartín. Y en ambos casos con la misma técnica, una rebelión interna del una mayoría del Consejo Ciudadano Territorial, que envía una carta a la dirección estatal y un secretario de Organización, Alberto Rodríguez, al que "no le queda más remedio" que poner en marcha "un equipo técnico"para reconducir la crisis. O sea, una gestora, dos más en este caso

De las 17 direcciones regionales, dos tienen a la dirección dimitida de facto -Andalucía y Extremadura- y otras ocho están bajo el mano de una gestora -Murcia, Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla-La Mancha, La Rioja, Cantabria, Cataluña y Aragón-, a la espera de una Asamblea Ciudadana que elija una nueva ejecutiva.

Pablo Iglesias está quedándose con el partido que quiere, haciendo una limpieza final que convierta su formación en un instrumento de doble vía. Por un lado, de servicio y soporte al Ejecutivo; y por otro, que sepa "rentabilizar en los territorios las políticas de avance social" que se hacen desde Madrid.

Un nueva fase

Podemos ha entrado en una nueva fase. Lo que nació como un partido impugnatorio ha pasado a ser una formación de Gobierno, y necesita estabilidad interna para poder centrarse en sacar adelante leyes. La inmensa mayoría de su dirección estatal está en las estructuras gubernativas y sólo un equipo reducido -y casi todos con responsabilidades en Congreso y Senado- se ha quedado en la sede de la calle Princesa. Así que hace falta que haya calma interna.

Además, incomoda la estructura asamblearia con la que nació la formación de los círculos. Porque se ha convertido en una concatenación de burocracias que aleja a las bases de la cúspide, alentando la emergencia de grupúsculos insatisfechos. Hasta ahora, éstos se apoyaban en las corrientes internas que le hacían oposición al líder, la principal de ellas, los anticapis, pero éstos ya están de salida.

Si Andalucía está entre los territorios que viven en stand by es porque Teresa Rodríguez, lideresa de Anticapitalistas, se ha dado por vencida: el grupo ya anunció el pasado domingo que no acudirá a la III Asamblea Ciudadana de marzo y está previsto que el viernes que viene formalice su salida de Podemos. Falta saber qué hará el eurodiputado Miguel Urbán, la otra cabeza visible de los anticapis.

Otro partido

Y es que la idea que Iglesias ha transmitido a su secretario de Organización es que quiere tranquilidad, para que este tercer vistalegre -que cambia la sede por la Cubierta de Leganés y, por tanto, ya no se llamará así- se centre en las políticas. Se prevén cambios en todos los documentos políticos y que se dote a las secretarías territoriales de más medios -económicos y humanos- para "crear partido", según fuentes internas de la formación.

La clave, confirman desde el grupo parlamentario, es "dotarnos de una base" que actúe en consonancia con la dirección estatal, revirtiendo la vía de comunicación de arriba abajo, "ése es el reto principal", explican. "Y estar en el Gobierno nos viene bien para esto", porque hay visibilidad de líderes, que luego pueden visitar los territorios y darle foco a la militancia; y hay visibilidad de medidas, para venderlas como éxitos.

Porqués y 'paraqués'

Ésa es la decodificación con la que hay que leer los últimos descabezamientos en Cataluña y Aragón. El primer caso es difícil de explicar si uno carece de las claves de la difícil convivencia entre los Comunes de Ada Colau y Podem Catalunya: Noelia Bail, la secretaria general catalana, heredó una dirección que no era suya.

Sin embargo, es la líder de Podem que más tiempo ha permanecido en el cargo. Nunca ha destacado por ser una pablista convencida, pero cuando Errejón dio la espantada y hubo un conato de rebelión territorial, ella se puso al frente de quienes reclamaron compromiso con el proyecto y lealtad con la dirección estatal vigente.

Aun así, su posición política, alejada del soberanismo y más centrada en las políticas sociales, suponía una fricción con los Comunes y en Madrid no se ha visto con malos ojos la rebelión de su Consejo Territorial. Bail ha sido sacrificada para engrasar las listas de las elecciones catalanas que se avecinan, facilitar la confluencia con Colau y evitar todo ruido alrededor de la Mesa de Gobiernos, en la que Iglesias y Manuel Castells se sentarán junto a Pedro Sánchez y Salvador Illa para negociar con el independentismo.

El caso de Escartín tiene más que ver con sus movimientos en el pasado, en los que quiso ser un secretario territorial "de verdad", explican fuentes cercanas. Intentó tener voz propia, incluso enfrentándose a Pablo Echenique -a quien no quería de cartel de las generales-, y ha acabado perdiendo con el hombre fuerte de los morados en el Congreso.

Escartín firmó la llamada Declaración de Toledo, con la que algunos líderes regionales pretendieron presionar a Iglesias tras la "traición" de Errejón. Primero cayó su promotor, el líder castellano-manchego José García Molina, y la del aragonés era sólo cuestión de tiempo, teniendo en cuenta los terribles resultados electorales de 2019. En las autonómicas, Podemos Aragón sólo logró 53.468 votos frente a los 102.330 que había logrado un mes antes, en el 28-A, o los 75.204 del 10-N, ambas con Echenique de cabeza de lista.