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Roberto Leal: «Ya de joven todo el mundo me decía aquello de "acabarás trabajando en la tele"»

Roberto Leal se ha convertido en uno de los presentadores estrellas de Televisión Española. Tras dos ediciones de «Operación Triunfo», estrena esta noche un nuevo programa: «Vaya crack», un concurso de talentos en el que intentarán encontrar a la persona más inteligente de España a través de pruebas de distintas disciplinas.

P - Este verano ha salido un vídeo de su primera aparición en televisión de niño y dijo que quería ser futbolista y después estudiar Medicina. ¿Cuándo le picó el gusanillo de la televisión?

R - Nunca he sido el típico niño que tenía un abuelo, tío o padre cercano que se dedicara a los medios. No tuve esa vocación desde pequeñito de querer ser periodista. Lo digo porque muchos compañeros si, pero nunca me había planteado estudiar Periodismo. Esto me llega cuando tengo que hacer la selectividad, iba a entrar en Bellas Artes porque me gusta mucho dibujar. Saqué buena nota y, como para Bellas Artes me daba de sobra, un amigo me recomendó que fuera a Publicidad porque me encanta la comunicación. Con eso podía hacer diseño gráfico, que me gustaba. Ya por entonces todo el mundo me decía aquello de «acabarás trabajando en la tele». Puse Publicidad como primera opción y, por carambolas del destino, no entré, pero conseguí plaza en Periodismo. No fue una decisión que tuviera tan clara como la de que quería ser jugador del Sevilla. Pero mis piernas y mi forma de juego no llegaron para eso.

P - Sus primeras apariciones en televisión de forma profesional fueron como reportero. ¿Qué recuerdos guarda de aquella época?

R - Antes empecé como redactor en «Informativos Telecinco» en fin de semana. Fue un aprendizaje enorme. Cuando entré en la delegación de Sevilla tenía compañeros que me apoyaron muchísimo. Hice prácticas y luego me dieron la oportunidad de quedarme. Recuerdo que, cuando me decían que tenía un directo dentro de cuatro días, me tiraba las tres noches siguientes sin dormir. Nunca se me olvidará mi primera conexión, en las puertas de la base de la OTAN en Rota. Recuerdo el respeto que le tenía entonces a la cámara, igual que ahora, pero lo pasaba muy mal. Ahora lo que más amo es trabajar en directo. Llevo casi 20 años en la tele, y recuerdo esos momentos con mucho cariño. Y de mi experiencia como reportero en «España directo» siempre diré que fue un máster pagado. Iba, tenía mi sueldo y además aprendía. Estar en una provincia distinta de España cada día con la cocina, recorriendo España, conociendo gente... Creo que nunca podré devolverle a «España directo» lo que me ha dado como reportero y luego como presentador, pero sobre todo como reportero.

P - Además, fue compañero de Susanna Griso durante bastantes años. ¿Echa de menos los madrugones?

R - Los madrugones no los echa de menos nadie. He pasado por muchas etapas y por muchos grupos de compañeros. Era otra manera de hacer tele, otro estilo de programa, y también aprendí mucho ahí. Muchas veces pienso, cuando veo «Espejo público» desde fuera que, parece mentira que hace cinco años estuviera ahí compartiendo mesa con mis compañeros. Es como si hubiera pasado mucho más tiempo. Lo miro con cariño y con respeto, y lo sigo teniendo como si fueran parte de mi familia, y ellos a mi también. Cuando vieron que me llegó la oportunidad de «Operación Triunfo» me mandaron mensajes de apoyo. Mantengo el contacto con ellos todavía y creo que es importante porque nunca sabes lo que pasará mañana.

P - ¿Se imagina convirtiéndose algún día en el nuevo «rey de las mañanas»?

R - - El «rey de las mañanas»... pues no lo se. Nunca digo que no a nada. No digo que si a todo, pero no cierro nunca una puerta. ¿Quién me iba a decir hace dos o tres años que iba a terminar presentando un programa en el que participé en los castings en su día? ¡Y sin saber cantar! La tele tiene esa magia. Ahora tengo 40 años, a lo mejor de pronto un día surge la oportunidad y, como son ciclos, me apetece en ese momento. Pero no me veo ahora mismo. Las mañanas son de María Casado, de Susanna Griso y de Ana Rosa Quintana. Lo hacen muy bien.

Roberto Leal es uno de los presentadores más importantes de Televisión Española
Roberto Leal es uno de los presentadores más importantes de Televisión Española - ISABEL PERMUY

P - Solo le queda ya por presentar los informativos.

R - Lo hice en mi pueblo. «El Puente informa» se llamaba. Teníamos detrás, en vez de pantalla, una pared con unas letras hechas de corcho. Hacía el informativo con ropa que me dejaba mi padre. Era un horror, pero claro, tenía solo 20 años.

P - Sobre esta última etapa, de «Operación Triunfo», ¿cómo vivió el «boom» que supuso la edición de 2017?

R - Fue bonito y casi sin darme cuenta. Esa es la realidad. Todos sentimos que en la gala 0 hubo fallos de sonido, propios de los nervios. Al principio pensamos: «Dios mío, qué mal», y hubo mucha crítica. Pero creo que fue tan verdad todo lo que pasó y tan bonito ver cómo crecían los concursantes, que crecíamos cada uno de los que formábamos parte de aquello: presentador, profesores y el equipo (que la mitad de no se conocían porque eran parte de Gestmusic y de TVE). Todos nos fuimos agarrando y dijimos: «venga, hombre, que esto es algo muy guay». Prometo que me di cuenta cuando Amaia y Alfred tocaron al piano «City of stars». Vivía el éxito fuera porque llegaba a «España directo» y tenía a todos mis compañeros arrinconándome para que les contara cosas del programa, y era muy bonito. Pero en esa gala me di cuenta. Se me ponen aun los pelos de punta. Estaban cantando y la cabeza me hizo «clic» y vi que lo que estaba pasando era algo muy grande. A partir de ahí y hasta la final lo notabas en la gente, en la calle, en la radio... Y, sobre todo, aparte de que me ha venido muy bien profesionalmente, me alegro por ellos. En el fondo, cuando empezó el programa, pensé: «tengo que estar a la altura y hacerlo bien porque ellos se juegan mucho». No era consciente de lo que me jugaba yo. Pero pensaba que si salía bien el programa, los artistas tendrían también su sitio y sus carreras. Ahora, cuando veo a Aitana, a Alfred o a los demás digo «madre mía...». Han pasado dos años y les tenía como si fueran bebés y ya son artistas con una carrera muy bonita por delante.

P - ¿Siguen manteniendo el contacto?

R - Si, no hay chats famosos, pero hace unas semanas estuve con los chicos de «OT 2018». Con Alba, con Famous, con Dave, porque fue el estreno del single de Marilia, y vino Roi también. Mantengo el contacto sobre todo con los que viven en Madrid por cercanía. No es que me lleve mejor, sino porque se ha podido mantener el contacto, que esas cosas pasan. Con Ricky, con Agonei, con Cepeda, con Nerea, con Roi... con Alfred también es con de los que más hablo. Han pasado dos años y quería y sabía que eso se podía mantener. Estoy seguro de que si ahora me encuentro con Miriam por la calle sería algo apoteósico, porque además lo está haciendo muy bien.

P - Estamos a punto de tener en nuestras manos el disco de Amaia. ¿Ha escuchado algún adelanto?

R - He escuchado lo que ha ido sacando. La gente dice que ha tardado mucho, pero cada artista tiene sus tiempos. Sus razones tendrá para haber querido esperar. Es algo muy suyo, con un sello muy personal, y estoy deseando escucharlo porque Amaia es muy especial. Lo demostró desde su primera gala y su disco lo va a ser. Ya hemos visto la portada y los singles que ha sacado. Siempre sus canciones son de sentarte y escucharlas varias veces para entenderlas completamente y ver qué quería contar. No es solo música para escuchar, sino también para pensar. Hoy en día eso se agradece, sobre todo con la edad que tiene.

«"Operación triunfo" es un formato que exige tanto que, tanto para lo bueno como para lo malo, se magnífica mucho»

P - Hablando también de la pasada edición, de «OT 2018», no fue el éxito que supuso la primera edición, aunque la calidad vocal de los artistas era muy grande.

R - Si, además eso se notó desde la gala 0. Cuando la gente los vio supieron que necesitaba una academia. Venían ya muy preparados. Al final el éxito se mide con diferentes varas de medir. Si miramos solamente la audiencia, en su número, era más bajo que «OT 2017» y era normal. Es un formato donde hay mucho desgaste: de la audiencia, que lo da todo, que se entrega y se enamora de los chavales, y también del propio equipo porque nos entregamos igual. Al final es un programa que tiene muchas tensiones y emociones. Entre una edición y otra no ha pasado mucho tiempo, y esto era algo con lo que se podía contar. Si somos francos y miramos la audiencia, acabó con un 15-16% de media. Eso, hoy en día, bienvenido sea. Ahora se plantean una nueva edición, cuyos castings están ya preparando. Otra de las dudas que tiene la gente es si es demasiado pronto. Solamente lo sabremos cuando empecemos. «Operación triunfo» es un formato que exige tanto que, tanto para lo bueno como para lo malo, se magnífica mucho. Cuando algo es muy bueno, es genial. Cuando pasa algo raro, es brutal también porque salta a Twitter, a la radio, al periódico y a la calle. Te asaltan preguntándote que cómo es posible que quieran cambiar la letra a una canción de Mecano, que eso me ha pasado. Este programa, para lo bueno y lo malo, es así. Llega a la gente, y es muy bonito participar de ello.

P - En principio seguirán contando con usted como presentador, ¿no?

R - Creo que si, nadie me ha dicho todavía lo contrario. De momento, no se ha tocado al equipo. Está metido en aceite, como el buen queso, aunque ya se está caldeando porque se ha anunciado los castings. Si hacemos cuentas, calculamos cuando puede ver la luz el programa. Al final ahí estamos otra vez. Yo ahora estoy centrado en "Vaya crack", pero la gente me va a empezar a preguntar ya que cuándo empezamos. Otros me han pedido que dejemos descansar el programa otros diez años y siempre les digo: «si lo dejamos descansar diez años, ya no voy a estar para presentar este programa». Lo mismo entonces ya no tengo ni fuerzas. A ver qué pasa, pero tengo bastante ilusión.

P - ¿Cómo ha evolucionado como presentador entre ambas ediciones?

R - Todos hemos aprendido. En la primera gala 0 estaba nervioso, es inevitable. Era un programa de dos horas y media que se alargó quince minutos, con un equipo nuevo y en un escenario nuevo. Ese plató lo pisé solo dos días antes. Pasaba de estar en «España directo», con dos cámaras, a estar allí que con doce o trece. Antes tenía una mesa y una silla y ahora estaba más expuesto. Aprendí mucho, y se lo debo a todo el mundo, pero sobre todo a un pilar como mi madre. Terminó la gala y la llamé al día siguiente, porque acabamos muy tarde. Le pregunté por cómo lo había visto, y me dijo «muy bien hijo, el programa está muy bien, cantan muy bien los chiquillos, aunque estaban muy nerviosos». Y al interesarme sobre cómo me había visto, me dijo: «te he visto muy bien, pero tu disfruta». Parecerá una pamplina, pero la cabeza me hizo «clic» y empecé a pensar en disfrutar. Esa oportunidad que me dieron era única y a lo mejor no se repetía. No sabíamos cómo iba a funcionar el programa. A partir de la segunda gala, poco a poco fui encontrando mi sitio. Ahora salgo a jugar, siempre con el mismo respeto y nervios, no miento. El año pasado, con la cuenta atrás para comenzar la edición, el corazón se me puso en la boca y se me formó un nudo en la garganta. En el plató había 900 personas, más del doble del año anterior, y dices: «que esto empieza otra vez y estoy en directo». Al final he aprendido y creo que no dejaré nunca de aprender.

P - Ya ha cerrado dos ediciones de «OT», y, ¿se acercan las que pueden ser sus segundas campanadas?

R - He estado siempre muy presente en las navidades. Todavía no me han dicho nada, es pronto. No se lo que habrán pensado y esa decisión creo que la meditan mucho. Es muy importante para la casa. El año pasado fue muy bien, al final la gente ve las campanadas en Televisión Española. Es una tradición, y cuando he trabajado en otras cadenas, veía las campanadas en Televisión Española y lo haré siempre. Echas un vistazo al resto de cadenas porque quieres ver a los compañeros. Si este año llegan, bienvenidas sean y a disfrutarlas. Si a mi me dicen en agosto que voy a presentar las campanadas, me da calor ya. Esperemos que entre un poquito el frío, porque me imagino ya con traje de chaqueta. Es una decisión que toman una vez arrancada la temporada, pero de momento no me han dicho nada.

P - «Vaya crack» es el nuevo programa que se estrena esta misma noche. ¿Qué tiene este concurso que no tenga otro en televisión?

R - Para empezar, el casting que han pasado los concursantes es bastante duro. No digo que otros no lo hagan, pero es que en este se toca un poco de todo. Hay test psicotécnicos, pruebas de habilidad, de ingenio... quién lo pasa es una persona ya, de entrada, especial. Demuestran que no son más listos porque sabe mucho, sino porque saben hacer muchas cosas. Todos tenemos a alguien cercano que le ves y dices: «si es que esta persona es un crack». Saben de cálculos matemáticos rápidos, tienen un verbo que flipas, hacen malabares, también saben tocar instrumentos o identifican notas musicales. Eso es lo que buscamos. No hablamos de gente repipi con los que no te tomarías una cerveza. Además, hemos descubierto que el espectro es brutal: hay gente desde los 18 a los 60 años, hombres, mujeres, que trabajan como físico nuclear o dependiente en una mercería. Es impresionante ponerlos a jugar y nos damos cuenta de que hay gente muy lista. Estamos buscando a la persona más inteligente de España, sabiendo que dentro de la inteligencia hay muchas habilidades. Puedes saber mucho de cultura griega, pero a lo mejor nada de música. Pero el que es un crack hace todo, o casi todo, bien.

P - ¿Qué es lo que le atrajo de este proyecto?

R - El cambiar un poco de registro, porque me encanta seguir aprendiendo. Llevo muchos años en la tele, y en esta etapa me están llegando oportunidades chulas con formatos diferentes. Muchos de los programas eran de música, con baile... Este es un talent, y además nunca había trabajado en un programa grabado. Detrás tiene una edición muy bonita y que queda muy chulo. Es una forma muy diferente de trabajar, con muchas horas. He visto solamente el primero, creo que el resultado es bastante bueno. Detrás está Globomedia, que es un seguro de vida, y el formato está muy bien. Lo que vaya a pasar no lo sabe nadie, pero estoy contento con el resultado. Los concursantes se están jugando ser el crack oficial del programa, entonces hay buen rollo, pero también manteniendo la distancia que requiere la tensión de un programa como este.

«En televisión hace falta quitarse el corsé»

P - ¿Cómo ha vivido estos tiempos convulsos para TVE? Cuando llegó Rosa María Mateo a la administración del ente, ¿temió por su puesto de trabajo o por sus programas?

R - No, porque creo que he pasado por muchas etapas en Televisión Española y diferentes Gobiernos, y a mi nunca me ha afectado. Creo que está demostrado que los programas en los que he participado son de entretenimiento o de magazine y pueden perdurar hasta que quiera la audiencia. No solamente dependen de que venga un directivo. Al final nunca he pensado en eso. ¿Puede pasar? Si, pero también en una privada. A eso estamos siempre expuestos. Estoy bastante agradecido a Televisión Española porque fue un gesto muy honrado, y se lo agradeceré siempre, que buscaran presentador para «Operación Triunfo» y pensaran en mi. Salieron muchos nombres, y estoy seguro de que tocaron a mucha gente, pero al final apostaron por alguien de dentro, de su cantera. Empecé ahí con 25 años, y ahora con 40 tengo la suerte de que cuenten conmigo para cosas muy bonitas. No es que esté tranquilo de que no me vaya a pasar nada, sino que no pienso en eso. Me centro en que el proyecto que llegue sea acorde a lo que me gustaría hacer, ponernos de acuerdo y seguir trabajando. No dejo de estar empezando. Tengo 40, me quedan, por suerte o por desgracia, muchos años que currar.

P - ¿Ha notado si el interés de otras cadenas por usted ha crecido en los últimos años desde que empezó a presentar «OT»?

R - No, eso no me ha pasado. No se si se habrá quedado en los despachos. Imagino que mi nombre habrá salido porque al final eres uno de los presentadores que está trabajando y en activo, y se por experiencia que en muchos formatos se ponen 20 nombres sobre la mesa. Pero no, a día de hoy no ha venido nadie de otra cadena a decirme que me querían contratar. Pero a día de hoy no me lo planteo. Estoy muy cómodo donde estoy. Es una decisión muy importante y una preocupación que ahora mismo no tengo. Estoy feliz en Televisión Española, no me ha llegado ninguna oferta, no estoy en la tesitura en la que estuvo Neymar. Así que, ahora mismo, puedo decir «me quedo». Y sin ningún complejo además.

P - También imparte cursos y talleres de improvisación. ¿Cómo se le ocurrió la idea de crear esta especie de academia?

R - Surge a raíz de «Operación Triunfo», cuando pasé de tener 30.000 seguidores en Instagram a tener casi 400.000. Fue una locura. Muchos son estudiantes que me mandaban mensajes preguntándome por cómo había acabado en televisión. Además, me encanta el teatro. Llevo diez años en el mundo de los carnavales con las chirigotas y este año saco otra en Cádiz. He trabajado durante año y medio dando cursos de improvisación teatral en Madrid. A mi eso me encanta. Al final lo que trataba de contarles es que la improvisación también se trabaja. Puedes tener algo innato, pero los mejores improvisadores del mundo lo tienen todo preparado. Y parece una contradicción, pero es que se saben el guión. Por ejemplo, Anabel Alonso, que es una crack, se sabe el guión entero. Con eso puedes entrar, salir, volar, porque sabes que siempre lo tienes contigo. Lo hablé con mi mujer, que se dedica a lo mismo que yo, y decidimos trabajar con los chavales en cursos intensivos de fin de semana. No son cursos de «quiero ser presentador», porque a mi eso me aburre un montón. Todo el mundo quiere ser presentador. Yo no quería ser presentador. Eso es algo que te tiene que llevar, y no que llegar, porque a lo mejor no te llega. En los cursos mezclamos juegos teatrales de improvisación. No lo hago yo directamente, sino que me traigo a improvisadores y les dan una masterclass. Les damos herramientas para que siempre tengan una salida. Les prometo que el día que tengan un directo y se queden en blanco no se van a salir del plano, sino que lo van a decir. Lo tienen que normalizar. Yo eso lo compro, la verdad. Siempre hago el paralelismo: ¿por qué triunfó «Operación Triunfo»? Porque era verdad. Esto mismo sucede en la tele. Hace falta quitarse el corsé. No soy nadie para ponerme a dar clases, pero si me piden consejos, trabajo con ellos. Ya he dado cursos en universidades privadas antes, y ahora lo que he hecho es hacerlo muy mío, y está funcionando bien.

P - ¿Cree que se podría hacer una especie de «OT» de presentadores?

R - Pues no lo se... Si lo escucha Tinet Rubira lo compra mañana. Sería maravilloso. Veríamos también cómo se gestiona algo muy difícil de llevar, que son los egos. ¿Y quién sería el jurado? Tendrían que ser otros tres presentadores míticos de la tele, como referentes. No está mal tirado, quién sabe. Estoy viendo formatos muy locos, así que este no nos extrañe que cualquier día lo vemos. Estaría muy bien que quién ganase la edición presentase el programa al año siguiente, y que echen al presentador contratado. Sería buenísimo y tendrían siempre mucha tensión en plató. Les diría en directo: «tranquilitos, tampoco hace falta que mejoréis tanto» para que no le quitaran el sitio.

P - Y ya una edición VIP sería genial

R - Sería le leche. Bueno, se estaba hablando que iban a hacer algo para ir recuperando antiguos «OT». Luego se dijo que no sería para Televisión Española, pero que Gestmusic estaba trabajando en ello. Gestmusic es una productora a los que les admiraba antes y ahora más si cabe. Estoy aprendiendo mucho porque son mentes inquietas, no dejan de inventar. En la tele hay que estar siempre creando, sino es muy aburrido.

P - ¿Tienes algún nuevo proyecto en el tintero?

R - Ahora estoy preparando los cursos de Improtele, que vamos a trabajar en una universidad privada en Sevilla. También estoy con unas conferencias que quiero impartir en universidades. Y de proyectos de tele también hay cosas, empiezan a salir. Tengo claro una cosa: no quiero ser al que digan que es un pesado por estar siempre en pantalla. La tele tiene sus tiempos. Ahora estoy con «Vaya crack», luego llegará «Operación triunfo». No puedo pedirle más a la tele ni más formatos. Tengo que dar un paso atrás y pensar que hay tiempo y sitio para todo. Estoy trabajando en ideas, intentando vender proyectos propios sin estar delante de la cámara, empezando a crecer un poco más dentro de otros ámbitos que te da la profesión. Pero como proyecto televisivo, ahora estoy con «Vaya crack», que empezamos esta noche y luego ya llegarán las navidades, «OT», y cuando quiera darme cuenta estamos de nuevo en verano.

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