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Spain

Vox busca feminizar su imagen promocionando a más mujeres en la primera línea del partido

Santiago Abascal quiere crecer entre las mujeres votantes y hacer entender su discurso sobre la violencia de género

La presidenta de Vox en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, en...
La presidenta de Vox en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, en un mitín del partido con motivo del 10-N. JAVI MARTÍNEZ

Vox prepara cambios para feminizar su imagen y sacudirse la etiqueta de partido masculino. La formación de Santiago Abascal quiere promocionar a más mujeres a su primera línea y que Rocío Monasterio no sea prácticamente el único rostro femenino que aparece ante los medios de comunicación y la mayoría de sus votantes.

Desde su eclosión a ojos de la opinión pública, hace apenas 13 meses, todo el protagonismo ha recaído en un reducido grupo de cuatro dirigentes. Tres hombres: Santiago Abascal, Javier Ortega Smith e Iván Espinosa de los Monteros. Y una mujer: Rocío Monasterio. Los cuatro han llevado todo el peso.

Ahora hay un nuevo escenario. Vox se ha convertido en la tercera fuerza política y cuenta con 52 diputados en el Congreso, lo que implica que se hayan multiplicado los frentes a los que debe atender, pero también las oportunidades de comunicación y exposición públicas. Así que necesita repartir juego y ensanchar su nómina de portavoces. Una oportunidad que, además de servirle para promocionar nuevos perfiles como el del dirigente Jorge Buxadé, se quiere aprovechar también para dar cabida a más mujeres en la primera línea, según señalan fuentes Vox.

Hay que apuntar nombres como el de Patricia Rueda, Rocío de Meer, Lourdes Méndez, Reyes Romero o María Ruiz. Alguna, de hecho, ya ha comenzado a participar en tertulias de televisión. Mención especial merece Macarena Olona, que está consolidándose en la liga de los principales portavoces de Vox desde que el pasado mes de abril ocupase el cargo de secretaria general del grupo parlamentario del Congreso. Lo que la ha convertido en una persona de la absoluta confianza de Abascal.

La máxima de el medio es el mensaje prima hoy en día en la comunicación política, así que es relevante subrayar que Vox tiene dos frentes cruciales para su futuro que pasan por cuestiones que tienen que ver con las mujeres.

La mayoría de votantes son hombres

Por un lado, Vox es el partido nacional que presenta una mayor brecha entre sus votantes por razón de su sexo. La gran mayoría son hombres y, según diferentes estudios y análisis, se estima que sólo un tercio son mujeres. Por tanto, el desafío del partido en cuanto al futuro parece evidente: le urge crecer en el electorado femenino. Una vía para conectar con él es que se vea a las mujeres representadas y con voz. La diferenciación de perfiles ayuda a empatizar con determinados nichos o tramos de edad.

Esto enlaza con el segundo frente al que tiene que atender Vox. ¿Existe un freno por el cual las mujeres no votan a Vox? Todo indica que sí y que es su controvertida posición sobre la violencia de género. Su postura beligerante contra la ley es tachada de "machista" por parte de formaciones de izquierdas, pero también desde el PP o Ciudadanos.

Aunque Vox se defiende señalando que su discurso es "manipulado" y "tergiversado" por los partidos y los medios de comunicación, lo cierto es que su mensaje de fondo sobre la violencia tiene dificultades para convencer a las votantes. Agudizado también por los exabruptos o las pasadas de frenada en las que se ha visto envuelto Vox en muchas ocasiones.

Que hubiera más mujeres, y no tantos hombres, transmitiendo su mensaje sobre la violencia "machista" podría ayudar al partido a la hora de explicarse o de moverse por un terreno tan sensible. Pues la empatía y predisposición de quien escucha suele ser distinta. Las formas de quien habla, en la mayoría de los casos, también.

Paliar el déficit de mujeres portavoces o con un perfil público es algo a lo que se tuvo que enfrentar Podemos, cuando aquel grupo de cinco fundadores estaba compuesto sólo por una mujer, Carolina Bescansa, pero que hacía énfasis en presentarse como un partido feminista.

Detectada la carencia, Podemos hizo un esfuerzo por promocionar varios perfiles a finales de 2014 y principios de 2015 -irrumpió en mayo-. Algunos de ellos parece que siempre estuvieron ahí. Pero no. En concreto, es lo que sucedió con Irene Montero, a la que se lanzó aquel mes de diciembre en una tertulia en La Sexta.

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