Guatemala
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El milenario bonsái: ¿qué significa tener uno en casa y cómo cuidarlo?

El bonsái es un arte en sí mismo. Básicamente puede ser tan antiguo como lo es cada especie de árbol en la naturaleza. Los árboles de hoja caduca pueden llegar a vivir 200 a 300 años. Incluso hay bonsáis que se consideran más antiguos.

Bonsái significa, en una traducción libre, árbol en un cuenco o bandeja.  El profesor de bonsái Werner M. Busch, de Düsseldorf, aclara en un artículo publicado en Dpa que, por supuesto no todos los árboles que se ponen en una maceta se convierten de inmediato en un bonsái.

“El arbusto debe verse como la miniatura de un árbol crecido en la naturaleza”, explica el experto.  El crecimiento debe ser guiado y las ramas deben ser moldeadas.

Esta técnica tiene algunos seguidores  de todas las edades en Guatemala.

Uno de los amantes del bonsái en el país es el artista guatemalteco Erick Menchú, ganador de varios premios y reconocido también por el mural llamado Cauce, de casi 200 metros cuadrados que es fachada de uno de los edificios del Centro Histórico.

Menchú es un artista visual, pintor y grabador guatemalteco.   Es uno de los fundadores del Taller Experimental de la Gráfica de Guatemala TEGG, y durante años ha impartido cursos de arte.

En su pasión por la naturaleza tiene una colección de terrarios, pequeños frascos herméticos que se convierten en microclimas y en los que se inspira al ver la naturaleza y además de promover el cuidado del bonsái.

Érick Menchú, artista nacional, se dedica a la siembra de bonsái. Esta es muestra de parte de su colección, a la que llama su pequeño bosque. (Foto Prensa Libre: cortesía Erick Menchú)

Su amor por estos árboles empezó cerca de los 12 años, porque un tía muy querida le  llevó uno a su casa y él se enamoró.

“Mi árbol más antiguo es un pino, que precisamente es de esa época, actualmente tiene 33 años, porque lo empecé a criar desde que era apenas un arbolito muy pequeño… mi padre estaba reforestando una montaña en Totonicapán, y yo me robé uno de los arbolitos”, recuerda el artista.

En su experiencia estos árboles requieren cuidado diario, sobre todo en temporada seca, porque no se pueden dejar secar.

“Desde antes de tener un bonsái ya sentía fascinación por los árboles pequeños… en la escuela donde estudié párvulos, habían setos de árboles de buxus o boi, y podía quedarme horas viéndolos, sus ramitas, hojitas y decía ‘¡Guau… es un árbol, pero en miniatura!'”. El artista tiene actualmente cerca de 40 arbolitos.

Una pasión por la naturaleza

Jorge Palacios, del grupo de Bonsái 502, comparte que él forma parte de esta organización que se empezó a reunir durante la pandemia por las restricciones que existían.

Aunque ha trabajado con los bonsáis por casi 15 años, ha participado en diferentes grupos y recibido cursos con algunos maestros que han venido del extranjero.  Es un tallerista de este arte,  “lo más importante ha sido la práctica y pasar a prueba y error por tantos  años y compartir esto con otras personas”, dice.

Jorge Palacios en su jardín con más de 200 árboles de bonsái. El guatemalteco da talleres para el cuidado de estos árboles miniaturas. (Foto Prensa Libre: cortesía Jorge Palacios)

Los comienzos de este arte fueron al lado de su hermana Gladys Palacios.  Juntos visitaban viveros, recolectaban árboles, los sembraban y tenían la inquietud de seguirlos manteniendo en macetas y así llegaron a conocer los bonsáis.

“Ahora tenemos muchas herramientas para aprender más de esta técnica, antes era únicamente solo con los libros y aprendimos de forma empírica, pero ahora la información llega más rápido y da más posibilidades”, agrega Palacios.   El coleccionista de estas especies invierte su tiempo libre en el cuidado de los casi 200 árboles que hoy forman parte de su jardín, también su familia participa en estos cuidados.

La chef y escritora Euda Morales  es otro personaje apasionado por este arte.   Al consultarle qué descubre en este proceso dice que es impresionante que “en algo pequeño se refleje todo”, además de ser un ejercicio de vida en que se necesita mucho amor y dedicación.

El significado de estos árboles es diferente en cada cultura.   Son vistos como símbolo de armonía, equilibrio y también suerte.  Sin olvidar que para algunos es un objeto de meditación o contemplación.

Más de las técnicas y herramientas

Según Busch, existen dos tipos de abordaje para darle forma a los árboles y arbustos. “Se siembra un árbol y la planta joven se va podando regularmente”. Se debe esperar al menos diez años para observar de forma clara los primeros resultados.

También se puede trabajar con retoños que crecen en viveros de árboles. “Se mantienen pequeños y pueden formar un tronco grueso”, señala Busch.

Grupos de hombres y mujeres se dedican a aprender más sobre el arte de los bonsáis. (Foto Prensa Libre: cortesía Jorge Palacios)

La lista de herramientas es realmente breve: una tijera afilada y puntiaguda para las ramas finas, unos alicates cóncavos para las ramas más gruesas, unas pinzas y un rastrillo de raíz.

Para el alambrado se utiliza el alambre de aluminio anodizado de diferentes grosores. El alambrado es, junto con la poda, una de las técnicas más importantes para dar forma al bonsái.

“Las ramas jóvenes son enrolladas con el alambre de aluminio para posicionarlas en la forma deseada”, explica Busch. Cuanto más años tiene el árbol, más horizontales se ponen sus ramas porque el peso propio las inclina hacia abajo. Por ello, con ayuda del alambre se puede recrear la forma de un árbol añoso.

Los brotes jóvenes se cortan con la tijera de bonsái para estimular la ramificación. La poda de las ramas más gruesas se realiza con el alicate cóncavo, así el corte cicatriza más rápido y no se ve el lugar donde se cortó.

“Esto es decisivo para valorar un árbol bonsái: las intervenciones en el crecimiento deben permanecer invisibles”, subraya el maestro de bonsái,  agua y nutrientes

Busch aconseja usar fertilizantes orgánicos en el exterior.  “Los nutrientes se liberan de manera uniforme y se consumen en consecuencia”.

Una vez que el bonsái toma la forma deseada, el cuidado se centrará en el suministro de agua y nutrientes.  Palacios agrega que en los cuidados también se debe pensar en riego, fertilización y luz.

“Debemos cuidar que siempre estén hidratados y reciban la la luz del sol porque esto es básico para el crecimiento de la planta y que pueda hacer la fotonsíntesis… Este es uno de los errores porque las personas piensan que solo es un adorno y lo dejan en interiores todo el día y los árboles se mueren de esa manera, ellos necesitan sol, lluvia y viento”, agrega Palacios.

El guatemalteco Palacios agrega que idealmente cualquier árbol podría volverse bonsái, pero no todos tienen las características para poderlos trabajar de una manera adecuada.  Etnre las variedades recomendadas están los ficus, pinos y olmos, entre otros.  “Debemos buscar árboles con hojas no muy grandes para que estéticamente se vean más bellos”, enfatiza.

En la experiencia de Palacios en Guatemala es frecuente que pregunten si es posible hacer bonsái con árboles de jacaranda o matilisguate, pero no tienen características adecuadas para ver el desarrollo.

Palacios agrega que actualmente el tema está tomando auge y hay más grupos activos. Comenta que en algún momento espera entregar sus árboles a la familia para heredarlos como una parte importante de su historia.

Menchú, por su parte, menciona que espera que su vida junto a estos árboles sea solo una fracción para ellos y que sigan siendo cuidados  por otras generaciones.

Cuidados básicos

El tallerista de bonsái Jorge Palacios describe más del cuidado de los bonsái.

  1.  Procure que los árboles siempre estén en un ambiente natural donde reciban sol y lluvia.
  2. Lea y practique mucho sobre los bansáis.
  3. Utilice las herramientas adecuadas entre tijeras, pinzas y otros accesorios.
  4. Acérquese a grupos o personas que trabajen en este arte para enriquecer su conocimiento.