La reina Isabel II, tuvo que estar sola en el funeral de su fallecido esposo, el príncipe Felipe, pues debió apartarse de los otros asistentes por las restricciones sanitarias.

Cámaras fotográficas y de televisión, captaron a la monarca en un rincón de la capilla San Jorge en el castillo de Windsor, sin que nadie la acompañara en el momento de luto.

Los servicios funerarios fueron realizados de manera íntima, pues la pandemia no permite concentraciones multitudinarias.

Antes de arribar a la capilla de San Jorge, los restos de Felipe fueron trasladaros en un vehículo de la marca Land Rover, según la prensa diseñado por él mismo para cuando falleciera.

Isabel estuvo casada durante 73 años con Felipe.

Volvió el príncipe Harry

Entre los invitados, se encontraba el príncipe Harry, quien hace un año se separó de la realeza británica, y un mes atrás dio una controvertida entrevista junto a su esposa, Meghan Markle, respecto a los tratos dentro de la burbuja real.