Uruguay
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Las reformas que plantean analistas para que Uruguay de salto a ser “desarrollado”

Sectores del Frente Amplio (FA) no apoyan el plebiscito que busca eliminar el aporte individual (las AFAP) de la reforma de la seguridad social. Así lo aclaró el senador por el FA Mario Bergara ante la sorpresa de Rodolfo Saldain (quien impulsa dicha reforma y defiende las AFAP) en el evento “Entendiendo un país”, organizado por la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (Appcu), en el World Trade Center (WTC) ayer.

El evento consistió en una jornada de charlas con autoridades y expertos para abordar temas de la economía nacional, que fueron más allá de los espacios comunes.

Saldain y Bergara debatieron sobre la reforma de la seguridad social, lanzándose dardos que fueron atajados con mucha altura por parte de ambos. El Pit-Cnt impulsa un plebiscito para la eliminación del pilar de la contribución individual y con la propuesta de que las cuentas individuales vayan a un fondo común (lo que es visto por Saldain como una “expropiación a los uruguayos”), ante ello Bergara señaló que “varias” fracciones del FA no están de acuerdo con esos puntos, a diferencia de por ejemplo el Partido Comunista. De esa manera, desmarcó al FA del Pit-Cnt. “No estamos en desacuerdo con las AFAP, sí en contra del lucro”, dijo.

Más aún, tanto Saldain como Bergara recordaron que el expresidente Tabaré Vázquez reconoció la importancia del ahorro individual para la sostenibilidad del sistema de seguridad social. Lamentablemente, ambos también coincidieron en que el dicho sistema seguirá siendo deficitario, “aunque menos con el aporte individual”, agregó Saldain.

Bergara destacó la reforma de la Caja Bancaria en 2008 se basó en subir la edad de jubilación de sus afiliados, se bajaron los topes jubilatorios, el Estado también aportó, así como los trabajadores, empresarios y pasivos.

“Hubo una buena distribución de la carga en esa reforma, pero eso no se está haciendo ahora, en esta nueva reforma, donde la distribución recae en los aportes patronales y de los trabajadores y casi no toca a los empresarios ni a los pasivos”, se quejó.

“Hay pasividades de militares que llegan a los $ 250.000 y $ 300.000, y podrían aportar más al sistema general, pero eso no aparece”, agregó.

Según su visión, el tema de la Caja Militar estaba incorporado en una de las primeras versiones de esta reforma, pero luego fue “cepillado” por “restricciones políticas en la interna de la coalición”.

Saldain matizó reconociendo que esta reforma será seguida por otras, y que es difícil llegar a consensos en una sola vez.

Más proteccionismo

En la segunda charla del evento, el economista Gabriel Oddone, en diálogo con el abogado y exministro de Economía Ignacio de Posadas, consideró que un país desarrollado es aquel que cumple con estos requisitos: acceso al confort por parte de su población, cohesión social y sostenibilidad ambiental. En esa línea, Uruguay parte con una muy buena base para alcanzar su potencial, sobre todo por sus “sólidos partidos políticos” que sostienen y se alimentan del sistema social, afirmó. No obstante, De Posadas observó que el sistema de partidos de Uruguay ha demostrado grietas últimamente y que esto debería ser un llamado de atención.

Para dar un salto al desarrollo, la economía uruguaya debería crecer más rápido -y por encima de su promedio histórico del 2%- y abrirse al mundo, pero esto -que tanto se ha repetido- ahora es más difícil dado que hay una nueva tendencia mundial a la “desglobalización”, al proteccionismo.

Además, según Oddone, Uruguay, como país de renta media, debería redistribuir mejor su matriz de protección social hacia los niños desprotegidos que son muchos en el país.

Por su parte, De Posadas, sin pelos en la lengua, dijo que la intención de Uruguay de firmar un acuerdo bilateral con China era “una quimera” y apuntó a poner la mirada en Brasil, que está “desplazando la actividad agropecuaria exportadora de la zona”.

Reforma laboral

Nelson Larrañaga (Ferrere), María José Poey (Guyer & Regules) y Matías Pérez del Castillo (Pérez del Castillo & Asoc.) hablaron de la necesidad de actualizar las normativas laborales, las que además hoy son un “puzzle”, en tanto dispersas.

Las normas en esta materia son rígidas y no adaptadas a la realidad laboral actual. Pérez del Castillo hizo énfasis en que habría que acotar las competencias de los consejos de salarios, lo que a su entender no sería restringir derechos, sino “defender a los trabajadores de los sindicatos, de los que muchas veces terminan siendo rehenes y ni se enteran de lo que pasa”, afirmó.

Larrañaga aportó que, así como el ámbito jurídico le puso un freno a la clonación, debería hacerlo con la inteligencia artificial para que se respeten parámetros éticos de su alcance y se defienda así al ser humano.

Desdolarizar

La última sesión de la jornada contó con el presidente del Banco Central (BCU), Diego Labat, quien habló sobre la iniciativa de desdolarizar la economía, específicamente la compra-venta de viviendas, las cuales podrían transarse en Unidades Indexadas (UI). “Tener una unidad de cuenta razonablemente atada a la economía uruguaya es lo mejor que nos puede pasar”, afirmó Labat, en una propuesta que busca que el país no siga tanto los vaivenes del dólar. Asimismo anunció que habrá más fomentos al crédito del mercado inmobiliario y a la vivienda.

Bárbara Mainzer, directora ejecutiva de la Asociación de Bancos Privados, dijo que el sector que representa apoya la iniciativa del BCU, aunque todavía no existe una cultura en Uruguay abierta a la desdolarización, a la que también ve necesaria.

Las huelgas

“En otros países del mundo (los más avanzados) están regulados los sindicatos, las huelgas, los mecanismos de resolución de conflictos. Y la negociación colectiva es libre y voluntaria. En Uruguay estamos lejos de eso”, afirmó el abogado Matías Pérez del Castillo de Pérez del Castillo & Asociados, ayer en uno de los paneles del evento de Appcu.

Labat: “Acá los shocks negativos suben precios”

Lograr desdolarizar pasa por la cultura y la educación financiera

El presidente del Banco Central (BCU), Diego Labat, señaló que las empresas uruguayas hacen “malabares” para tener cuentas en distintas monedas (por ejemplo, tienen costos en dólares y también en pesos, pagan los sueldos en pesos, etcétera), por lo que una “unidad de cuenta” sería más “razonable”, afirmó.

Asimismo observó que en Uruguay, si se da un shock económico negativo con un aumento del dólar, el precio de los inmuebles sube. “Es antinatural que los shocks negativos suban estos precios”, dijo.

Una unidad de cuenta, que en el caso del sector inmobiliario podría ser la Unidad Indexada (UI) y eventualmente más adelante la unidad de pesos nominales, significaría más protección al empresario, dado que no sufriría la volatilidad de los precios de la construcción medidos en dólares, afirmó.

Labat no está de acuerdo en que el sector tenga una moneda propia, porque “a nadie le va a convenir ahorrar en una moneda de la construcción”, opinó. A su entender, los bancos del sistema deberían incentivar a la gente a utilizar el peso uruguayo y que los precios de los inmuebles se expresen tanto en dólares como en pesos, como primera medida, para que la gente se vaya acostumbrando.

En la audiencia estaba el exministro de Economía Ricardo Zerbino, quien manifestó ciertos desacuerdos con el planteo general.

Reducción de jornada laboral

Nelson Larrañaga (Ferrere) considera que el pasaje de 48 a 40 horas laborales es complejo porque se espera que el empleador lo haga sin pérdida salarial para el trabajador. Esto lo llevaría a tener que contratar más personal para complementar turnos, lo que genera nuevas tensiones. Es por ello que esas decisiones deberían tomarse a nivel de cada empresa, y no por sector, como se propone. “Tampoco la solución pasa por una norma o ley. Es la empresa la que debe ver si puede o no absorber la reducción de la jornada”, dijo.

“Estado de rendimiento decreciente”

Ignacio de Posadas considera que hay medidas en Uruguay vistas como “neoliberales” cuando, a su juicio, se vive un “exceso de estatismo”. Además, “el Estado ha entrado en una etapa de rendimientos decrecientes, bajo la premisa de que lo que hay no se puede tocar”, afirmó. “Pero así, las cosas no se pueden hacer. Hay un voluntarismo que impide cambiar”, agregó. A esto se le suma una creciente insatisfacción de la población de distintos países sobre la democracia. Con ese entorno, Uruguay también debe lidiar.

Salarios y tocar vacas sagradas

Para Matías Pérez del Castillo, el mayor desafío en materia laboral en Uruguay está en las relaciones colectivas y en el consejo de salarios, ya que en el año 2009 se ampliaron sus competencias, lo que va en contra de las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). “Los salarios deberían fijarse según el mercado y no por intereses gremiales; esto tiene su fundamento en la legislación internacional”, afirmó. Los expertos presentes en el evento reconocieron que esto, en este país, sería “tocar vacas sagradas”.