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160 aniverario de Tetuán: de campamento militar a distrito financiero

La euforia de las tropas españolas lideradas por Leopoldo O’Donnell, que acababan de vencer a Marruecos en la Guerra de África, las llevó a acampar a las puertas de la capital en 1860. Se asentaron en la desaparecida Dehesa de Amaniel con el objetivo de realizar a continuación una entrada triunfal en Madrid. Pero ese gran acto nunca llegó a producirse. Aquel acuartelamiento temporal se tornó en un asentamiento permanente, cuya evolución, 160 años después, ejemplifica hoy las dos almas de la ciudad: el progreso del distrito financiero, en Azca, y el hervidero de vida que brota en torno a la calle de Bravo Murillo, la columna vertebral del distrito.

Con el objetivo de aunar toda esta historia

 y tradición, la junta municipal ha editado el libro ‘Tetuán 160 años’, un recorrido histórico a través de fotografías que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, presentó ayer junto a la concejal-presidenta del distrito, Blanca Pinedo, y los autores de la obra bibliográfica, Nicolás Ferrando y Francisco Blanco, así como el cronista de la Villa Antonio Castro. Además, con motivo de esta efeméride, el centro cultural Eduardo Úrculo expone hasta el 1 de enero una muestra gratuita de 40 fotografías incluidas en el libro y procedentes de los Archivos de Villa, Archivo Regional de la Comunidad de Madrid y Archivo General de la Administración.

Imparable éxodo rural

Como consecuencia de aquel primer asentamiento y del Plan Castro a lo largo de la antigua carretera de Francia –ahora, la calle de Bravo Murillo– surgieron las barriadas obreras de Tetuán de las Victorias, que en aquel momento pertenecían al antiguo municipio de Chamartín de la Rosa y Cuatro Caminos. Su desarrollo, desde finales del siglo XIX y principios del XX, fue imparable por el éxodo rural. Cientos de familias procedentes de distintas provincias llegaron a estas zonas en busca de trabajo, ya que les era imposible instalarse en la capital.

Otro gran hito se marcó a principios del siglo XX, con la llegada del metro en 1919, con el trayecto Cuatro Caminos-Puerta del Sol. Su inauguración supuso un extraordinario progreso para ambos barrios. Su población aumentaba y su superficie crecía de tal manera que, a partir de la década de 1930, se encontraban prácticamente unidos a la capital. Es por eso que en 1948 ocurrió lo predecible: el municipio de Chamartín de la Rosa fue anexionado a la capital.Por su identidad propia gestada durante décadas, en 1955 Tetuán se convirtió en un distrito independiente de Madrid.

Emblemas borrados

Durante aquellos años también se proyectó la prolongación del paseo de la Castellana, que fue inaugurada en 1952. Entre las décadas de 1960 y 1970 también se edificó Azca y a partir de los 90 comenzó a fraguarse la actual plaza de Castilla.

En ese entorno, recuerda el autor del libro, estaba el hotel Negro, que se convirtió en un punto de encuentro del norte de Madrid. «Tras su derribo se construyeron sobre el solar las Torres Kio. Los inmigrantes solían alojarse allí cuando llegaban a Madrid. Hay una foto de ese lugar tan emblemático», recuerda a ABC Nicolás Ferrando. Este escritor argentino recaló en Tetuán tras salir de su país tras la crisis del corralito financiero.

De su pasión por estas calles brotó durante el confinamiento este viaje al origen del que fue su barrio de acogida. A lo largo de las 300 páginas del libro rememora también los lugares más emblemáticos que sucumbieron a la piqueta, como la desaparecida plaza de toros de Bravo Murillo, el primigenio estadio del Atlético de Madrid –el Metropolitano– o cines históricos como el de Europa. «Tetuán fue hogar también de personajes tan destacados como el poeta Leopoldo de Luis, el compositor Joaquín Rodrigo, el escultor Pablo Serrano o el escritor Jesús Fernández Santos», destaca Ferrando, que recuerda que en la muestra también hay imágenes de los traperos que tan bien retrató Pío Baroja en sus obras.

Con el paso de los años, Tetuán ha evolucionado hasta convertirse en un distrito céntrico, integrado a la ciudad, multicultural y vanguardista, tal y como lo ha descrito el propio Martínez-Almeida, vecino de este distrito. El regidor agradeció a los autores «el esfuerzo realizado para condensar en 300 páginas la historia viva y dinámica de este distrito». «En los 46 años de mi vida siempre he residido en Tetuán y estoy muy orgulloso de haber vivido tantas cosas aquí. El libro me ha traído recuerdos de mi infancia, de mi adolescencia y de mi juventud», rememoró con nostalgia. A su vez, la concejal-presidente de Tetuán ha destacado que la muestra permitirá «conocer cómo vivieron padres y abuelos, así como la evolución de un distrito en constante desarrollo que todavía tiene muchas páginas por escribir».

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