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Spain

Casado resurge como líder y neutraliza los ataques con su programa

Pablo Casado ya lo advirtió nada más llegar anoche al plató de televisión: «¡A tope!». El candidato del PP plano y algo ausente del lunes, que a duras penas entró en el debate, dio paso ayer a un perfil mucho más combativo, con iniciativa y liderazgo frente a las propuestas y ataques de los demás. «Es estrategia», comentaron en Génova.

Nada más empezar el debate, se vio el cambio. Casado fue directo a por Sánchez, «es como una muñeca rusa», por sus pactos, y sacó a relucir el apoyo de Otegui al líder socialista: «Un experto en secuestrar capaz de pedir rescate a cambio de todo», comentó. Y se preguntó qué exigirá a Sánchez por sus votos. Y una novedad respecto al día anterior: Casado pasó al contraataque frente a Rivera. Se acabó la tregua. «Somos los únicos que no hemos pactado con Sánchez», soltó, en el primer torpedo contra el presidente de Ciudadanos. Fue solo el aperitivo en la lucha por el liderazgo del centro-derecha.

Casado mantuvo el tono moderado y sereno. No elevó la voz, no tuvo un gesto crispado, ni siquiera ante las provocaciones de Sánchez. Pero no dejó una sola acusación sin rebatir, todo lo contrario que en el debate del lunes. En cuanto Sánchez repitió el mantra de que el PP miente, Casado interrumpió, esta vez sí, para subrayar que el mentiroso es él, porque todo el mundo sabe que el líder socialista está pactando con los independentistas, aunque él lo niegue.

Pero el presidente del PP tuvo un fallo cuando tocaba hablar de empleo, su punto fuerte, pero insistió en hablar de los independentistas en ese momento, algo que le reprochó Iglesias. «¿Ahora es usted el árbitro?», le soltó Casado al líder de Podemos.

El debate fue mucho más bronco que el de RTVE. Cuando los candidatos hablaron por fin de empleo, Rivera comparó a Rajoy con Zapatero como «campeones del paro», y Casado tampoco dejó pasar esa crítica, al recordarle que Aznar creó 5 millones de empleos, y Rajoy otros 2,5. El líder del PP dejó sin réplica posible a Rivera.

Según transcurrió el debate, se vio a un Casado decidido a no pasar ni una a Sánchez, pero tampoco a Rivera. Le contestó todo, sin acritud, eso sí, pero con firmeza, en plena pelea por los indecisos del centro-derecha. El líder del PP consiguió poner al candidato de Ciudadanos ante su espejo cuando le acusó de facilitar la moción de censura de Sánchez a Rajoy, algo que sentó especialmente mal a Rivera.

Esta vez, Casado no se dejó nada en el tintero, tampoco los escándalos que han afectado a los ministros de Sánchez, y arrinconó al líder socialista cuando le espetó que no tiene ninguna superioridad moral para utilizar la lucha contra la violencia de género en contra de otros candidatos.

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