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Cómo el modo de alimentarnos puede ayudar a frenar la debacle climática

El sector agroalimentario es, en sí, una enorme paradoja. Por un lado es causante de emisiones y contaminación; pero, por otro, contribuye en sentido contrario, secuestrando gases de efecto invernadero

Y su reverso positivo podría ser mucho mayor. Algo que está en manos de toda la población impulsar y que interesa hacer no solo por el futuro del planeta, también por una cuestión de salud pública, ya que un consumo excesivo de carne, sobre todo de carne roja, va en contra de las recomendaciones de todas las fuentes de autoridad médica, empezando por la Organización Mundial de la Salud

Por eso hay científicos que han empezado a llamar ‘dieta de salud planetaria’ a un modelo de alimentación sostenible, que apuesta por reducir el consumo de carne, por productos de proximidad, ecológicos y de temporada.

"Además de ese doble beneficio, medioambiental y de salud, hay otro tercero que es el de nuestro bolsillo. Cuando miras la cesta de la compra, una gran parte del presupuesto corresponde a los productos de origen animal", explica Luís Ferrerim, experto en consumo de Greenpeace.

Abundan los estudios que aseguran que, si no hay un cambio de modelo, en pocos años no habrá recursos en el planeta para sostener a la población mundial. Un cambio que incluye reducir el desperdicio alimentario, porque una tercera parte de los alimentos producidos acaban siendo basura. 

"Son muchos recursos y muchas emisiones que estamos generando para nada", se lamenta el experto de Greenpeace, que destaca que la alimentación es "una de las herramientas más poderosas que tenemos a nuestra alcance" para cambiar las cosas: "A lo mejor no podemos cambiar de coche, de casa o de ciudad, pero sí podemos mañana mismo cambiar la forma en la que comemos".

A lo mejor no podemos cambiar de coche, de casa o de ciudad, pero sí podemos mañana mismo cambiar la forma en la que comemos

Pero la pelota no está solo en el tejado de los ciudadanos de a pie, Ferrerim reclama que "también es fundamental apuestas políticas valientes. Hay que promover esta dieta saludable haciendo políticas, por ejemplo en los comedores escolares que son un modelo de ese consumo excesivo de carne. Hay que cambiarlo por la salud de los niños y niñas, pero también por lo que tiene de pedagógico".

 No menos importante es impulsar una reconversión del sector agroalimentario. "Pedimos una transición justa en todos los sectores, no solo en el carbón. El agroalimentario no ha estado en el foco de ninguna de las políticas actuales, cuando es un sistema en el que las emisiones están creciendo mientras que en otros se reduce", explica Luís Ferrerim.

La transformación es imprescindible, porque la paradoja del sector alimentario no acaba con que sea a la vez causa y solución; los agricultores son y serán también las primeras víctimas de las consecuencias del cambio climático

La dieta de salud planetaria

Menos carne. Reducir su consumo es imprescindible, no hay error posible en ello. España es el segundo país de Europa en el que más carne se toma. Tam

De proximidad. Cuando volvemos a una dieta con predominio vegetal, de poco sirve si la basamos en productos importados. hay que apostar por la producción de cercanía. 

Producción ecológica. Esa producción local tiene que tener el sello de producción ecológica, porque si no puede estar usando químicos contaminantes. 

De temporada. No podemos comer fresas todo el año. Los consumidores deben ser críticos y que no les valga una manzana ecológica envuelta en plásticos o naranjas que lleguen de Sudáfrica en verano.

Algunos números enormes

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