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Cultura dedicará a las ayudas al cine el mismo dinero que daba el PP en 2017 y decepciona al sector

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Los Presupuestos Generales del Estado para 2022 dejaron esta semana buenas noticias para todos. Máximos históricos, grandes subidas, promesas que por fin parecía que se realizarían… Los fondos europeos han provocado que las partidas de carteras históricamente olvidadas hayan aumentado. Es el caso de Cultura, que para el próximo curso repetía las sensaciones de 2021, cuando ya se aumentó un 25% la cuantía recibida. En esta ocasión era todavía más. Hasta un 40% más de dinero con una medida estrella: el bono juvenil, que supondrá 210 millones. Pero, como en todo, la letra pequeña deja decepciones y sorpresas desagradables.

En esta ocasión le ha tocado al cine. Si uno se quedaba en el titular, los datos generales eran optimistas. La partida para 2022 es de 97 millones, lo que en términos globales son 12 más que el año anterior cuando fueron 85,56 millones de euros. Un 13,37% más. Sin embargo, al ir a la letra pequeña hay un dato que llama la atención, el del fondo de protección a la cinematografía que se mantenía en la misma cifra que el año pasado: 70 millones. Este fondo es de donde salen todas y cada una de las ayudas que recibe el cine español. Es decir, tanto las ayudas generales para realizar filmes más industriales, como las selectivas, para un cine más arriesgado, salen de ahí y este año no tendrán más dinero.

El tema se complica al compararlo con los presupuestos de años anteriores. Desde 2017 el Fondo de Protección a la Cinematografía cuenta con la misma cantidad: 70 millones de euros. Es decir, el gobierno de Sánchez está dedicando el mismo dinero a ayudas al cine que el que dedicó el Gobierno de Rajoy en su último curso. Algunos podrán argumentar que entonces se pagaban también las ayudas a la amortización, pertenecientes a los títulos de dos años antes según su resultado en taquilla y la ley del cine anterior. Es cierto, pero también lo es que antes de la moción de censura el director del ICAA en aquellos momentos, Óscar Graefenhain, dejó cerrados 40 millones para las ayudas a la producción. Era 2018. La última convocatoria de este año ha destinado la misma cantidad. Y con el mismo fondo de protección a la cinematografía, la cifra será la misma.

Al leer los presupuestos, las asociaciones de productores han manifestado su decepción. Desde PROA, la Federación de Productores Audiovisuales, se muestran “sorprendidos y disgustados ante la lectura de la partida para el fondo de cinematografía”. Principalmente porque en reuniones con el Ministerio que dirige Miquel Iceta se había hablado de la importancia de subir esta partida: “Se nos había avanzado que esta partida debería ser incrementada, porque es la queja del sector ante la dotación actual y cómo esta situación genera unas ayudas selectivas y unas generales completamente distorsionadas”, cuenta su presidente, Jordi B. Oliva a este periódico.

Desde PROA cuentan que el pasado 23 de agosto se reunieron con Miquel Iceta, y “cuando le planteamos las cosas que el sector veíamos necesarias él mismo dije ‘me vais a pedir 100 millones para el fondo en vez de 70’, y le dijimos que eso sería lo mínimo. Nos dijo que tomaban note porque eran conscientes de la necesidad, pero otra vez tenemos la sensación de que desde Cultura todas las peticiones son ignoradas desde hace tiempo. También ha pasado con las alegaciones como sector a la Ley de Comunicación Audiovisual, que han sido desoídas. Nada de lo pedido ha sido escuchado”, explica.

Se nos había avanzado que esta partida debería ser incrementada, porque es la queja del sector ante la dotación actual y cómo esta situación genera unas ayudas completamente distorsionadas

Confiesan que su cara ha sido de no entender lo que pasaba cuando leyeron los presupuestos presentados, y que si se “está preparando un anteproyecto de ley que obliga a invertir a las plataformas, ellos también deberían hacerlo. Les estás diciendo que inviertan en producción, pero desde el Gobierno no incrementan su inversión en producción. Tendrían que hacerlo también ellos, sobre todo para salvaguardar la cultura de este país”.

También celebran las buenas noticias, como los 10 millones para las salas de cine, o el bono juvenil, pero destacan que este bono supone tres veces más que todo lo que se da al cine. “Luego los jóvenes van a ser libres para gastarlo, y los que lo gasten en cine habrá que ver si se lo gastan en cine europeo o en una major, porque entonces el bono cultural irá a parar a EEUU. También una parte para los distribuidores y exhibidores, pero para los productores independientes quedan el azar y la confianza en que se lo gasten en nuestras películas, unas películas que no podemos hacer porque no nos aumentan el fondo de protección a la cinematografía”.

Lo que ha provocado esta falta de dinero es que tanto en las ayudas generales como las selectivas se queden fuera proyectos de renombre. En 2020 directores como Paula Ortiz, Alberto Rodríguez o Fernando León no la lograron. Pedro Almodóvar entró por los pelos. Ocurre también en las selectivas “donde el drama es que se quedan fuera películas con capacidad de tener buen recorrido en festivales y hacer crecer el tejido cultural del país, ahora mismo un proyecto con director novel es complicado levantarlo, y existe un fondo de protección que debería apoyar este cine mucho más”. El lunes se reúnen de nuevo con Cultura y les comunicarán esta decepción por haber “dejado escapar la oportunidad”.

Para José Nevado, director general de PATE (la mayor asociación de productoras de cine y televisión de nuestro país), estos presupuestos “en lo relativo a la cinematografía y las artes audiovisuales nos preocupan”. “Pero no únicamente por las cifras, sino por lo que reflejan. Por un lado, la incapacidad del sector de coordinarse, de ser capaces de distinguir entre lo importante, lo urgente y la capacidad del interlocutor que tienen delante. Después de varios años sin interlocución institucional organizada, han surgido asociaciones por doquier que tienen detectados varios de los problemas, pero son incapaces de establecer prioridades a sus interlocutores”, apunta a EL ESPAÑOL.

Cree que “el desconocimiento reinante de cómo funciona la administración provoca que en cada reunión con los representantes públicos se enumeren una larga lista de agravios y problemas que en la mayoría de los casos exceden la competencia del órgano representado, y eso en el mejor de los casos, que si no nos encontramos con asociaciones instrumentalizadas representando los intereses espurios de unos pocos. Además, con la urgencia de querer resolver todo en un día”, algo que ha provocado esta situación en la que “nos tenemos que enfrentar a unas partidas presupuestarias como las propuestas. Creo que es hora de que el sector asuma lo difícil que se lo está poniendo a la administración para ayudar a un sector tan complicado y desconocido como el nuestro”.

En vez de abordar de una vez por todas esa prioridad, se mantiene el fondo a niveles del 2019 y se crean líneas dentro que el mercado no ha sido capaz de absorber

En este año que hemos vivido, desde PATE subrayan un aspecto importante, y es que durante la pandemia se ha visto el aumento del consumo de ficción en plataformas, pero “ha perjudicado a niveles extremos a las salas y ha dejado patente la dependencia de los productos de las majors y que si hay títulos nacionales interesantes, las películas españolas pueden ser clave en minimizar este riesgo”.

Es aquí donde señalan la importancia de haber aumentado el Fondo a la Protección a la Cinematografía en vez de congelarlo una vez más: “Tenemos la oportunidad de probar un sistema de ayudas que fue concebido para un fondo de protección de la cinematografía en torno a unos 110 millones de euros por primera vez desde la promesa incumplida del PP. Un sistema que habría garantizado que este año ninguna película que cumpliera con los requisitos exigidos se quedara fuera por falta de presupuesto. Este año, 18 proyectos hasta con 84 y 83 puntos se han quedado fuera. Esto es como si con un notable alto te suspendieran un examen”.

Este año, 18 proyectos hasta con 84 y 83 puntos se han quedado fuera. Esto es como si con un notable alto te suspendieran un examen

“En vez de abordar de una vez por todas esa prioridad, se mantiene el fondo a niveles del 2019, se crean líneas dentro que el mercado no ha sido capaz de absorber, como la reserva para cine de mujeres en las generales e incluso se pretende diversificar los presupuestos en líneas de actuación hasta experimentales. Además, se incluyen ámbitos del audiovisual bajo el paraguas de la gestión de cultura que no encajan, y en este caso nos referimos a los videojuegos o desarrollos tecnológicos como el VR, AR… Viendo esta flexibilidad que imponemos, me imagino que los compañeros de publicidad tratarán de reclamar también su valor cultural”, apuntan con contundencia desde PATE.

Creen “que en el aspecto cultural de los presupuestos, se debe poner todo el foco en los creadores, apostando y dando prioridad a las creadoras en el desarrollo de proyectos, en las ayudas a la producción, en las que sí cabe una cuota idiomática en aquellos territorios donde los gobiernos autonómicos no tienen capacidad financiera y no exigirla en una obligación a empresas privadas, y en ayudar a las salas de cine al máximo, más incluso de lo que se propone, para garantizar que sobrevivan el máximo de pantallas”.

“De esta manera garantizaremos que tenemos buenos proyectos, plurales y diversos; que las salas dependan menos de las majors por tener más títulos nacionales y salas donde poder verlos. Este es desde nuestro punto de vista el rol de cultura. Pero como siempre decimos, estamos dispuestos a sentarnos a debatir cualquier otra visión”, zanjan poniendo en la mesa un debate necesario para desencallar una situación que se arrastra demasiado en el tiempo.