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Danny García se pone a punto en un triunfo fácil ante Redkach

Trabajo fácil. Así se puede resumir de manera breve el combate que Danny García tuvo contra Ivan Redkach. El excampeón mundial hizo un papel correcto, mostrando su calidad... pero el combate no lució tanto porque la diferencia de calidad era evidente. El ucraniano dejó claro que su mejor virtud es la capacidad de aguante, ya que resistió una gran cantidad de golpes sin inmutarse. Eso sí, su labor no puede ser aplaudida, ya que fruto de la desesperación mordió en el cuello a García en el noveno asalto. No fue a más y el árbitro no lo sancionó, pero todos los vimos. El incidente no descentró a Danny García, quien no aflojó su ritmo diésel y acabó imponiéndose por decisión unánime (118-110, 117-111, 117-111). Después tocó mirar al futuro. Ganó el WBC Silver del welter y es aspirante oficial al cinturón de ese organismo, pero Spence parece que le evitará de inicio (sufrió un grave accidente de tráfico y buscará un retorno más sencillo). 

García regresó a la acción tras 280 días inactivo y en Redkach encontró el mejor rival posible para realizar un buen rodaje. El ucraniano salió con brío en los dos primeros asaltos. García le dejó mostrar lo que tenía, pero en cuanto se plantaba imponía su mayor calidad. En el tercer asalto, el excampeón del mundo aceleró. Fue el único momento de la pelea en el que el público estuvo más activo, y es que el respetable de Brooklyn se mostró apático, incluso hubo momentos de runrún, durante el pleito. En ese tercer acto, García impuso un ritmo alto, sacó mucho trabajo y puso en aprietos en Redkach. Quería el final, no lo logró y no se obcecó.

Desde ese asalto impuso un ritmo constante. No era trepidante, pero sí constante. Golpes continuos y certeros. 'Talando' el árbol sin arriesgar los más mínimo. Lo reflejó en las estadísticas con un 49% de acierto. Además de pegar, Danny también sacó a relucir sus mejores movimientos defensivos. Blocó, esquivó y utilizó trucos que están al alcance de muy pocos. Trabajo sencillo, aunque cedió algún asalto en la parte final, sin sufrir ningún percance y obteniendo el rodaje que pretendía. Ahora le toca esperar a los grandes carteles que lleva tiempo reclamando: Errol Spence o Manny Pacquiao, sus rivales predilectos. Aunque no descartó a final revanchas contra Thurman o Mikey García.