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Spain

Desenterrando la 'caja fuerte' de Los Dalton

Los investigadores tenían ante sí una extensión superior a la de un campo de fútbol. Era como buscar una aguja en un pajar, pero los seguimientos que habían hecho durante semanas les decían que algo había en esa finca custodiada por dos 'rottweiler'. Y lo iban a encontrar, "costase lo que costase".

Se dividieron en grupos y comenzaron una búsqueda por cuadrículas, similar a la que se emplea en las desapariciones. Registraron a conciencia una casa móvil en la que se reunían los sospechosos. Después, dos casetas de aperos. Posteriormente, tres autocaravanas. Cualquier espacio u objeto que pudiese ser un escondite se revisó a conciencia. Y nada. Ni rastro de las joyas o el dinero.

Los ánimos comenzaban a flojear, pero algo llamó la atención de uno de los agentes. "Es un tío de campo cuyos padres tienen una finca" y le extrañó una pequeña porción de tierra sin asentar. Removida. Distinta a la que la rodeaba.

Dos de los hermanos López López, en un yate.

Con una azada en la mano comenzó a cavar. Algo intuyó un tercero cuando llamó al secretario judicial y decidió grabar el desenlace de la corazonada de su compañero. Instantes después, se topaba con un objeto sólido. La adrenalina imprimió velocidad a los trabajos hasta que encontraron una especie de caja. En realidad era una nevera de playa envuelta en plástico. De esas comunes de color azul y blanco. Dentro, dos pequeños cofres de metal. Y en su interior, casi 60.000 euros en efectivo, armas y multitud de valiosas joyas. Lo habían logrado. Tenían ante sí la mayor parte del botín de Los Dalton. Los hermanos López López, los famosos atracadores de bancos de Málaga, habían vuelto a perder.

Este hallazgo fue el culmen de una investigación conjunta de la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra que el pasado mes de febrero se saldó con 13 detenidos, que ha vuelto a llevar a prisión a esta banda autora de algunos de los robos más importantes del país y que destacaba por la exhaustiva preparación de sus golpes.

Los Dalton, criados en el barrio malagueño de Portada Alta, tienen a sus espaldas un largo historial delictivo y llevan desde 2001 entrando y saliendo de la cárcel. "Son atracadores profesionales desde muy jóvenes. No puedo recordar las veces que he tenido ahí sentado a David -el cabecilla-", explica uno de los investigadores mientras señala la silla en la que suelen tomar declaración a los detenidos.

Sus compañeros y él lo conocen a la perfección, al igual que a sus tres hermanos, por eso no tuvieron dudas cuando les llegaron las imágenes que acompañaban una alerta lanzada por la policía autonómica catalana. "Reconocimos su manera de andar" en los vídeos del atraco a una sucursal de Barcelona en el que se empleó el 'modus operandi' de los López López: el retardo. Un sistema que consiste en acceder al banco antes de su apertura para lograr abrir la caja fuerte. Para ello aguardan el inicio de la jornada laboral de los empleados, a los que bajo amenazas introducen hacia el interior de la entidad cuando se disponen a entrar. O bien, realizan un butrón desde un local anexo para luego acceder a la sucursal y esperar la llegada de los trabajadores.

Los hermanos López López.

Esta segunda modalidad es la que se empleó en septiembre del año pasado para perpetrar un espectacular robo en Marbella y en el que también participaron especialistas en la apertura de cajas con radiales y herramientas electromecánicas. Los ladrones reventaron dos, e intentaron abrir cuatro más, para hacerse con un botín superior a 200.000 euros entre dinero en efectivo y joyas.

Con la certeza de que Los Dalton estaban detrás de ambos golpes, la Policía Nacional y los Mossos formaron un equipo conjunto e iniciaron una larga y compleja investigación que debía sortear la experiencia de una banda pata negra.

Los hermanos atracadores "no son tontos" y sabían que estaban en el radar de las fuerzas de seguridad. Aunque trataban de "aparentar normalidad", las precauciones que adoptaban en cada desplazamiento o comunicación -se les incautaron 32 teléfonos móviles- les delataban.

"Durante los seguimientos, observamos que aceleraban o reducían la velocidad bruscamente, daban varias vueltas antes de elegir una salida al entrar en una rotonda o incluso cómo se detenían en el arcén cuando circulaban por la autovía", recuerda otro de los responsables del caso, que no oculta las veces que "los tuvimos que dejar ir para que no nos descubriesen".

Operaciones de estética

David, apodado El oreja, ejercía el liderazgo a pesar de no ser el mayor de los cuatro hermanos. Se lo había ganado a pulso. Alejado del perfil habitual del ladrón de banco, este joven amante de los deportes de contacto, los locales de moda y los viajes a destinos paradisíacos en buena compañía, también destacaba por sus inquietudes académicas y culturales.

Estudiante de Derecho en la Universidad de Málaga, en más de una ocasión estuvo 'acompañado' por policías cuando preparaba los exámenes en la biblioteca. Y en las redes sociales dejó huella de su interés por la lectura. El título de la última obra que mostró a sus seguidores parece un reflejo de su carácter ambicioso: Así se domina el mundo, de Pedro Baños, el coronel del Ejército de Tierra experto en geopolítica que sonó como director de Seguridad Nacional.

El cabecilla de Los Dalton era meticuloso y no daba pasos en falso, pero tenía claro que arriesgaba el pellejo para disfrutar de la vida. Le apasionaba viajar y alternar en restaurantes y bares. En unas ocasiones, junto a sus hermanos y amigos; en otras, junto a su última chica. Una mujer de cuerpo escultural, trabajado en el gimnasio y retocado por los cirujanos plásticos.

"Los hermanos gastaron parte del dinero obtenido en los atracos en operaciones estéticas", afirman fuentes cercanas al caso, que apuntaron el persistente deseo de algunos de los miembros de la banda por mejorar su aspecto.

Secuestro planificado

El saberse vigilados por las fuerzas de seguridad no les achantó y los sospechosos se reunían, supuestamente para planificar nuevos atracos, en una finca de Cártama a nombre de su padre. Un terreno en el que se había establecido Rafael, uno de los hermanos, y que sería clave en el desenlace de la investigación.

Los López López tomaban caminos diferentes cada vez que se desplazaban a esta propiedad y extremaban las habituales precauciones cuando se daban cita. Hasta el punto de que los agentes que los seguían no podían apostarse en las inmediaciones sin correr el peligro de ser detectados y muchas veces se limitaban a captar alguna imagen desde un coche en movimiento.

No obstante, esto no impidió que los investigadores conociesen sus planes y se viesen obligados a precipitar las detenciones. Según explican los responsables del caso, Los Dalton iban a dar un paso más allá en su trayectoria delictiva y su siguiente palo incluía el secuestro del director de una sucursal bancaria de la capital malagueña.

La operación policial lo evitó y posibilitó la detención de tres de los hermanos, ya que el cuarto parece haber escarmentado y ha abandonado su carrera criminal. Una baja que fue compensada con otros miembros de la familia y su entorno, que supuestamente desempeñaron otros roles relacionados con la ocultación y el blanqueo.

Pero si los responsables del caso esperaban cualquier tipo de colaboración, estaban equivocados. Cuando David, Antonio Jesús y Rafael estaban esposados frente a los investigadores, éstos sabían que no les iban a sacar nada. "Callados, educados y escarmentados", rememora un agente cuando se le pide que haga una fotografía del momento. Impertérritos incluso cuando, después de tres horas hablando con uno de los agentes, la novia del cabecilla confesaba dónde estaba un valioso reloj Patek Philippe que le había regalado su pareja y que procedía de uno de los robos.

Tampoco les hacía falta que cantasen. Era más una cuestión de procedimiento, ya que durante meses habían recopilado numerosas pruebas para enviar de nuevo a prisión a Los Dalton. Y esta vez, por una larga temporada: "Se juegan entre diez y doce años".

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