Según recuerdan en nota de prensa, su nombre encierra una misteriosa y legendaria leyenda, la del templario que traicionó a sus hermanos por una moneda de oro y que fueron muertos por los moros”.

Tal y como denuncian incluso la torre y su fachada principal están en riesgo de caída pese a tratarse de un Bien de Interés Cultural. Expone Hispania Nostra que tanto la torre como el castillo han sufrido un expolio continuado durante los últimos años.

La torre, de la que se conserva la mitad, presenta la pérdida de grandes sillares en la parte inferior de sus dos esquinas, aunque con mayor incidencia en el lado oeste. El castillo presenta un estado más aceptable de conservación, a excepción del lienzo este, donde se ubica la puerta y en el que se aprecia la pérdida de material en la base del muro y el minado de la esquina que no está derrumbada.

La torre y el castillo de Malamoneda fueron construidos en el siglo XIII, sirviendo de fortaleza y refugio para los antiguos habitantes de Malamoneda, un poblado contiguo al castillo que fue establecido tras la reconquista cristiana del siglo XII, según recuerda Hispania Nostra.