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El Sol de cerca, una cascada de sorpresas

La sonda 'Parker' de la NASA, que despegó hacia el Sol en agosto del año pasado para desentrañar sus secretos, ha encontrado en nuestra estrella «un mundo sorprendentemente caótico», según unos resultados preliminares de la misión que publica la revista 'Nature'. «¡Hemos descubierto cosas que no esperábamos en absoluto!», ha dicho Matthieu Berthomier, del Laboratorio de Física de los Plasmas francés y coautor del proyecto. «Especialmente, que la velocidad del viento solar no es en absoluto regular. Puede aumentar de manera muy brusca, a veces hasta los 100 o 150 kilómetros por segundo. Es muy extraño».

Del tamaño aproximado de un coche y protegida por un escudo térmico, la 'Sonda Solar Parker' es el artefacto humano que más se ha acercado al Sol. Hasta 2025, pasará veinticuatro veces a solo 6 millones de kilómetros del Sol –quince veces la distancia de La Tierra a la Luna– y durante cada sobrevuelo se enfrentará a más calor y radiación que ninguna otra nave espacial en la Historia. Para sobrevivir a temperaturas de hasta 1.400 grados, cuenta con un blindaje de carbono de 11,4 centímetros de grosor.

Uno de los objetivos de la sonda 'Parker' es resolver un viejo misterio: ¿qué es lo que calienta la corona solar? La parte más externa de la atmósfera del Sol, la corona, alcanza una temperatura de un millón de grados y, sin embargo, en la superficie de la estrella no se superan los 5.000.«La corona tiene alguna manera de calentarse a sí misma. Buscamos determinar los procesos físicos que lo permiten», indicaba ayer Alexis Rouillard, del Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología de Francia. Los científicos esperan que 'Parker' les ayude a resolver este enigma.

Auroras boreales

La sonda permitirá conocer el enigmático viento solar, un flujo de partículas ionizadas que nacen en las altas capas de la atmósfera solar y que los físicos han visto ya que avanza formando olas. El viento solar puede sentirse hasta en la Tierra, donde genera las auroras boreales, pero también puede dañar las redes eléctricas y de comunicaciones, dejar fuera de servicio satélites y supone una amenaza para los astronautas. Cuanto mejor comprendan los físicos el entorno magnético de la estrella y cómo arroja las partículas del viento solar hacia los planetas, mejor podrán predecir las tormentas solares.

«Hubo un gran evento de clima espacial en 1859 que destruyó las redes de telégrafos en la Tierra y uno en 1972 que activó las minas navales en Vietnam del Norte, solo por las corrientes eléctricas generadas por la tormenta solar», recordaba ayer Stuart Bale, profesor de Física de la Universidad de California. Otra tormenta solar puso al mundo al borde de la guerra nuclear el 23 de mayo de 1967, cuando el bombardeo de partículas cargadas del Sol bloqueó varios sistemas de radar y de comunicaciones de Estados Unidos en lo que los militares interpretaron en un principio como el inicio de un ataque soviético a gran escala.

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