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Spain

El Tomavistas toma la temperatura a la temporada de festivales

Es uno de los festivales más jóvenes, y acaso el que lleva más lejos el espíritu alternativo en su selección de artistas. Pero una cosa sí es indiscutible: el Tomavistas se ha erigido en la cita más madrugadora de la temporada primavera/verano para los amantes de esa experiencia global de música en grandes dosis, camaradería, la posibilidad de deambular de unos escenarios a otros hasta altas horas y una oferta gastronómica de variado pelaje. Beach House, Toro y Moi, Cigarettes After Sex o Digitalism (viernes 24), con Spiritualized, Deerhunter, Friendly Fires y Cass McCombs (sábado 25) son los nombres internacionales más señeros que pasearán sus nuevos álbumes este fin de semana, pero las dos jornadas servirán para concentrar cerca de 30 actuaciones en el parque Tierno Galván.

En solo cinco ediciones, el Tomavistas ha conseguido afianzar algunas características hasta ahora poco habituales. La primera, su ubicación en el calendario, a finales de mayo, tan tempranera que no está exenta de sobresaltos: el pronóstico meteorológico para este año es benigno, pero quienes asistieron a la entrega de 2018 no olvidarán con facilidad la tromba de agua. Y la segunda, el aprovechamiento de un espacio verde al sur de la ciudad que nunca había figurado entre los referentes de los aficionados a la música en directo. Pero funciona: el Tierno Galván está razonablemente bien comunicado, permite moverse con relativa holgura y ofrece unas vistas panorámicas preciosas, y para muchos desconocidas, sobre el barrio de Villaverde y el mar de vías ferroviarias.

En esta tesitura, la entrega de este año es, por el peso específico de la representación foránea, la más ambiciosa de las celebradas hasta el momento. El dúo Beach House (viernes) ya reventó en octubre La Riviera y es adorado por su pop narcótico, del que la banda de Brooklyn Cigarettes After Sex también se nutre en una lectura algo más lúbrica y sicalíptica. Pero puede que la baza más novedosa de la primera jornada la aporte Toro y Moi, nombre artístico de Chaz Bundick, un tipo que empezó bajo los parámetros ambientales del chillwave pero no ha dejado de evolucionar, olfateando en todos los caladeros de nuevos ritmos y picoteando aquí y allá. Ahora llega con un álbum recién estrenado, Outer Peace, en el que su principal inspiración apunta hacia Daft Punk, lo que parece garantizar una noche hedonista y agitada.

El perfil del principal protagonista del sábado, Jason Pierce, resulta bien distinto. El artífice de Spiritualized transita ya por la cincuentena y sigue transido con esa voz entre tenue y frágil, pero su bellísimo And Nothing Hurt… terminó apareciendo en todas las listas de lo mejor de 2018. Sus tiempos medios tampoco desentonan con los de Deerhunter, otra banda de culto asentada sobre el universo oscuro y sinuoso de Bradford Cox, de 36 años. Llega con su muy reciente octavo álbum, el provocador Why Hasn’t Everything Already Dissapeared, que aún no había desembarcado en los escenarios españoles. Su artífice, que se define como “un terrorista cuyo trabajo es sodomizar la mediocridad”, explicó al publicarlo: “He grabado un disco incómodo, un entretenimiento para gente que busca algo menos obvio que un álbum indie con aroma a marihuana”. Expectación máxima, inevitablemente.

Frente a la armada foránea, el Tomavistas de este año aporta docena y media de bandas españolas, algunas de ellas en plena forma y/o inmersas en el frenesí mediático. El caso más evidente entre estas últimas es el del cuarteto madrileño Carolina Durante (sábado, 20.55), que estrena en casa su homónimo primer disco, publicado hace apenas un mes. En él no han querido incluir Cayetano, esa sátira sobre los niños bien que les abrió todas las puertas el año pasado, cuando apenas disponían de media docena de canciones en las plataformas de streaming. Pero escuchar semejante himno en plena víspera electoral sugerirá más de una sonrisa, y puede que también algún enojo.

Las bendiciones de la viralidad también avalan a las cuatro chicas de Hinds (sábado, 21.45), madrileñas adoradas por la prensa anglófona y que siempre han antepuesto el descaro a su precisión como intérpretes. Para solvencia melómana hay que recurrir este viernes a Los Estanques, joven y asombroso cuarteto cántabro afincado en la capital que coloca en sus portadas la etiqueta PPP, iniciales de “pop psicodélico progresivo”. También el viernes hay un cuarteto enteramente femenino, Las Odio; un cantautor más que iconoclasta, Ángel Stanich, o la puesta de largo de Balanceo, el excelente tercer disco del dúo catalán Cala Vento. Y el sábado, muchos valores seguros: Morgan (nuestra mejor banda de 2018, a tenor de los premios MIM), Enric Montefusco (exlíder de Standstill), Joe Crepúsculo o la alianza entre Soleá Morente y Napoleón Solo.

Habrá 8.000 asistentes cada día para tomarle el pulso a la temporada festivalera. El programa del Tomavistas echa a andar a las cinco de la tarde el viernes, pero en el caso del sábado hay conciertos desde el mediodía, para favorecer la presencia de público infantil y familiar.

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