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Holmes y Watson, de acampada

Sherlock Holmes y Watson se han ido de acampada. En plena noche, H. se despierta y le da un codazo a W. -W, le dice, mire el cielo y dígame qué ve. -Veo millones de estrellas. ¿Y qué conclusiones saca? W. se detiene a pensar: -Bueno, astronómicamente, veo que hay millones de galaxias y, potencialmente, miles de millones de planetas. Astrológicamente, observo que Saturno está en Leo. Por la hora, deduzco que son aproximadamente las tres y cuarto. Meteorológicamente, sospecho que mañana hará un día espléndido. Teológicamente, contemplo la grandeza de Dios y nuestra pequeñez y sinsentido. Esto… ¿y usted que ve? ­-Watson, estúpido, ¡que alguien nos ha robado la tienda!

Pues así están las cosas, bajo la ¿tienda de campaña? Holmes y Watson, metidos cada uno en sus procesos lógicos. La polémica que suscita esta clásica historieta está relacionada con la lógica, inductiva o deductiva, para llegar con el raciocinio desde el pensamiento a la realidad, por la idea que expresa el principio filosófico que, en castellano, viene a decir que porque un cosa o un acontecimiento venga siempre detrás de otro, no por eso se puede deducir que el primero es causa del segundo. El ejemplo de todos los manuales, por entender que es sencillo para todos, es el del trueno y el relámpago. El que siempre venga detrás no significa que el uno es causa del otro. Cuando nuestros sentidos (los cinco clásicos y otros muchos que lo sicólogos han venido detectando y calificando como tales) nos muestran una parcela de la realidad, la pregunta, véase Holmes, es cómo ha llegado hasta aquí.

Esta simple reflexión viene a cuento en esta época porque cada día aparecen más y más publicaciones y trabajos científicos acerca de las posibilidades que el mismo hombre ha creado en su propósito de manejo de lo real. Es lo referente a la Inteligencia artificial (IA). ¿Piensan en verdad los ordenadores, serían capaces de ejercer el proceso mental que lleva a asegurar que unos desaprensivos han robado la tienda de campaña? Entonces ¿son creativos? ¿Lo serán, por ejemplo, conduciendo un coche ante un impedimento imprevisto? Menuda pregunta mas, sobre todo, menuda respuesta. Pero, puesto que, como asegura Martin Rees, astrónomo real del R. U., toda predicción se puede convertir en una apuesta, cabe preguntarse: pero, bueno, ¿en verdad le han robado la tienda de campaña a los amigos Holmes y Watson? ¿Qué nos apostamos?

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