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La nueva fase del ‘impeachment’ ahonda la división partidista

La primera jornada en las audiencias públicas del impeachment en el Comité Judicial, que tomó este miércoles el relevo tras dos meses de investigación en el Comité de Inteligencia, mostraron de manera aún más evidente que el proceso se ha convertido en una ofensiva de un solo partido para destituir a Donald Trump. Testificaron ante los miembros del Comité cuatro académicos expertos en Derecho Constitucional, tres llamados por la mayoría demócrata y uno por los republicanos. Los primeros defendieron que los intentos del presidente Trump de presionar a Ucrania para su propio beneficio político claramente encajan en la definición histórica de delitos susceptibles de impeachment. El segundo, que el proceso es precipitado y “chapucero”.

“Básicamente, la razón por la que la Constitución contempla el impeachment es para anticipar una situación como la que está ante ustedes hoy. Si no podemos destituir a un presidente que utiliza su poder en su propio beneficio personal, ya no vivimos en una democracia”, defendió Noah Feldman, catedrático de Harvard. “Si de lo que estamos hablando no es susceptible de impeachment, nada lo es”, añadió Michael Gerhardt, de la universidad de Carolina del Norte. “Es la responsabilidad de ustedes asegurarse de que todos los estadounidenses pueden votar en una elección libre y justa el próximo noviembre”, advirtió a los congresistas Pamela Karlan, de Stanford.

John Turley, de la universidad George Washington, el único testigo llamado por la minoría republicana, aseguró estar “preocupado por bajar los estándares del impeachment para hacerlos encajar en una escasez de pruebas y una abundancia de ira”. “Será el impeachment con el procedimiento más corto y con la evidencia más limitada jamás usada para destituir a un presidente”, advirtió Turley, que dijo no haber votado a Trump. “La velocidad no es buena”, concluyó.

La expectación alrededor de la sala, la misma estancia noble del edificio Longworth, enfrente del Capitolio, que acogió las anteriores audiencias, era idéntica. Pero en el interior, enseguida se comprobó que el tono sería aún más bronco. Solo en la mañana, los republicanos interrumpieron hasta en tres ocasiones la sesión, para interponer mociones procedimentales que entorpecieran la sesión, obligando a celebrar votaciones que se resolvían siempre por 24 votos a 17, exactamente siguiendo las líneas de los partidos. De igual manera se resolvió el martes por la tarde la votación sobre el informe de 300 páginas del Comité de Inteligencia, que establece que el presidente Trump “puso en riesgo la seguridad nacional persiguiendo sus propios intereses políticos personales”: lo apoyaron todos los demócratas, lo rechazaron todos los republicanos.

Mientras arrancaba la audiencia, la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, convocaba una reunión con los congresistas demócratas para tantear sus sentimientos tras el informe. “¿Estáis preparados?”, preguntó, según el relato anónimo de algunos asistentes. Todos respondieron al unísono que sí. Pero pocos indicios hay hasta ahora de que los demócratas vayan a ser capaces de ganar para la causa del impeachment a algún legislador republicano.

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