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Spain

Las 10 claves de la noche electoral: desquiciamiento nacional

Las claves de la noche electoral más incierta en 45 años de democracia apuntan a una complejísima gobernabilidad que, de producirse, sería tan extremadamente conflictiva que no cabe descartar otras elecciones generales en cuestión de meses. Estas son las diez conclusiones de la jornada electoral:

Sánchez se equivocó

La reducción de escaños experimentada por el PSOE revela que la estrategia de Pedro Sánchez ha sido fallida. Se negó a conformar un gobierno con Ciudadanos o con Podemos en mayo y en septiembre, en la creencia de que obtendría un mínimo de 140 escaños en unas nuevas elecciones, y la jugada ha sido demoledora para los socialistas. El CIS, con todo su aparato de propaganda pública, no ha podido fallar más al PSOE. La operación de mercadotecnia electoralista puesta en marcha con la exhumación de Franco, o con la estigmatización de Pablo Iglesias, no ha surtido efecto alguno para Sánchez. Sus errores de bulto en campaña han sido determinantes.

Modelo Frankenstein para un Gobierno corto

Pedro Sánchez podría sumar en una hipotética investidura con sus socios de moción de censura. Sin embargo, el precio de su cesión ya no sería el mismo que en julio de 2018. El separatismo catalán está hoy fracturado, y en aquella fecha no lo estaba. Además, serían necesarios los votos de partidos antisistema como la CUP o incluso Bildu, con exigencias que probablemente no serían asumibles para el PSOE. Conseguida la supuesta investidura, Sánchez quedaría a merced del tacticismo de demasiados partidos, además de la certeza de que Pablo Iglesias ya no cedería y exigiría formar parte de un Gobierno de coalición. El panorama abocaría a un Gobierno ciego y de corta duración.

Improbable gobierno en minoría con apoyo del PP

Es una opción remota para Pedro Sánchez. Descartada la gran coalición PSOE-PP comoalternativa factible de Gobierno, una abstención técnica de los diputados populares facilitaría la investidura del candidato socialista y su gobernabilidad. Pero Pablo Casado asumiría un riesgo incalculable para garantizar su liderazgo en el PP, porque cedería un espacio relevante para un mayor crecimiento de Vox en el futuro, e incluso para un hundimiento de las expectativas del PP. No obstante, las presiones sobre el PP para ceder ante el PSOE se multiplicarán.

Italianización del Parlamento y nuevas elecciones

La fragmentación del Parlamento es inédita en nuestra democracia. España se ha ensanchado hacia los extremos, tanto a la izquierda como a la derecha, y tanto a nivel nacional como a nivel autonómico. Los resultados de Vox, la CUP, o Bildu no son anecdóticos, sino indiciarios de que una parte sustancial del electorado se ha radicalizado. España tiene un Parlamento «italianizado», cada vez más alejado de las mayorías absolutas, e incapaz de plantearse por el momento la «gran coalición» como única alternativa solvente de gobernabilidad y estabilidad. La fragmentación parlamentaria apunta a un bloqueo eterno y a una reedición de la parálisis institucional sin visos de solución. Así, la celebración de nuevas elecciones no es una entelequia.

Ciudadanos, fulminado

Las elecciones han demostrado que la opción de un centro político ambivalente, concebido como bisagra de control compatible a izquierda y derecha frente a cualquier abuso de PSOE o PP, ha dejado de ser creíble. El discurso de Ciudadanos ha sido castigado brutalmente por el electorado, que se ha ideologizado en extremo y que no concibe la moderación como solución al desbloqueo. Albert Rivera y sus excesos de mercadotecnia política y de personalismo -solo él frustró la opción de España Suma- han causado una desconfianza no conocida antes en más de dos millones de personas, que en abril lo percibieron como el líder del centro-derecha y ahora le han dado la espalda hasta hundirlo. Ciudadanos parece haber perdido su razón de ser y su futuro queda abocado a ser subsumido por el PP. En abril quedó a 200.000 votos del PP. Ahora, pugnará por su propia supervivencia para evitar su desaparición.

Vox, el triunfador sin matices

Vox ha realizado una campaña extremadamente demagógica, plagada de datos equívocos, medias verdades y una contundente réplica contra el separatismo. Sus apelaciones a la ilegalización de los partidos independentistas ha surtido efecto, así como su reacción contra los violentos episodios vividos en Cataluña tras la sentencia del Tribunal Supremo. Sus apelaciones a un «patriotismo nacional» han permitido a Vox recibir cientos de miles de votos procedentes de Ciudadanos, en un trasvase inédito en España que han duplicado su presencia en el Parlamento.

¿Nadie dimite tras el resultado?

En el PSOE se da por supuesto que Pedro Sánchez no dimitirá pese a sus resultados. Orgánicamente, Sánchez diseñó un PSOE a su medida, y hoy en día carece de líderes en la sombra que puedan aspirar a entablar un proceso de sucesión. Aun así, Sánchez -y su CIS, a imagen y semejanza de un líder superado- queda muy debilitado. Pero en Ciudadanos, Albert Rivera deberá someterse a una autocrítica propia, y a la presión de sectores de su propio partido para ser relevado. Su proyecto ha sido un fracaso, y la gestión política de Ciudadanos desde las elecciones de abril hasta este otoño revela una incapacidad manifiesta para influir en la política nacional. Las especulaciones sobre el final de la carrera política de Rivera se sucederán en cuestión de horas.

España se radicaliza

Los resultados demuestran que España se radicaliza. No son solo los escaños obtenidos en la derecha por Vox, sino el crecimiento global que experimenta el separatismo lo que incrementa la alarma extremista. Los 13 escaños de ERC, 5 de Bildu, 3 de Mas País, 8 de Junts per Catalunya, 2 de la CUP, 1 del BNG demuestran que España se convierte en un país difícilmente gobernable y cada vez más alejado de la moderación como solución de consenso. Este escenario, ante una crisis económica evidente, resulta preocupante si su gestión queda condicionada por el populismo ideológico porque una vez más España puede quedar en manos del independentismo.

Crisis del sistema constitucional

El crecimiento de una derecha radicalizada, la pérdida de escaños globales del bloque constitucional respecto al mes de abril y el reforzamiento experimentado por partidos nacionalistas y separatistas acredita que España se halla ante la más profunda crisis «constitucionalista» desde 1978. Más allá de las dificultades ideológicas y partidistas para la conformación de un Gobierno solvente, la revisión del espíritu de la Transición es un hecho. La España social ha cambiado.

El Rey y su «sudoku» particular

El Rey afrontará desde hoy un proceso extremadamente difícil porque se ha demostrado que gobernar con poco más de 120 escaños es imposible en España. Proponer investiduras bajo la certeza de que resultarán fallidas ya no será una opción factible, y si lo fuese, España se encaminaría a una investidura de corto recorrido. Su labor constitucional está definida. Pero Zarzuela tiene motivos sobrados para expresar preocupación.

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