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Lo que Espadas diría: no se me aturrullen

Cada día tiene su afán, y no hay que aturrullarse con los afanes. Uno después de otro, y en el orden correcto. El de este fin de semana ha sido la elección de la Ejecutiva federal del PSOE. Y ha salido bien. Ésa es la lectura que el secretario del PSOE andaluz, Juan Espadas, hace de este 40º congreso federal. Hay una importante presencia andaluza en la dirección, y es una presencia afín al nuevo líder, no todos exactamente de su cofradía, pero sí de quienes le apoyaron para echar a Susana Díaz. Juan lleva los suyos, y Pedro, también, pero la diferencia respecto al anterior congreso es abismal: sólo entraron opositores a quien era la secretaria general de la federación más importante.

La tarde del sábado fue la de la negociación en Valencia, la delegación andaluza va dividida por provincias y, dentro de éstas, también hay fracturas. En casi todas, en Málaga, en Huelva, en Sevilla, en Cádiz y hasta en Jaén, donde hay inquietud por el relevo de su secretario provincial, Francisco Reyes.

Sirva de ejemplo. Que uno de los hombres de mayor relevancia en la dirección federal sea el jiennense Felipe Sicilia, que será el portavoz, no ha sentado bien, porque él y la parlamentaria Ángeles Férriz promueven un relevo a Reyes no controlado por él. A cambio, otro jiennense, el diputado Juan Francisco Serrano, que es quien promueve Reyes, ha entrado como responsable de Inclusión Social. Estos son los afanes aturrullados, de los que podrían citarse numerosos ejemplos.

En Cádiz, de los cinco miembros que han entrado en el comité federal, cuatro son afines a Irene García, la actual secretaria provincial, cuestionada por pizarristas y susanistas. Irene García es una de ellas y otro, José María Román, alcalde de Chiclana y factótum de esa corriente. Sólo, al final de la tarde, Espadas consiguió que entrase un hombre de Pizarro: el gaditano Fran González.

Y otra más: el malagueño Dani Pérez, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Málaga, ha conseguido que la portavoz de Torrox entre en la Ejecutiva, lo que afianza sus posibilidades para ser nuevo secretario provincial. O Maru Limón, la onubense que ha vicepresidido el 40º congreso y que tiene la fuerza para ser la líder provincial de Huelva, en contra de las aspiraciones del alcalde, Gabi Cruz.

A Espadas sólo le quedan tres semanas para el congreso regional de Torremolinos, y el PSOE andaluz está que bulle, hay quien critica con desparpajo las tardanzas de su secretario general, quien le cuestiona por no apoyarle en sus causas locales y quien lo hace por lo contrario. Por inmiscuirse. La tesis oficial, al día de hoy, es que Espadas practicará la neutralidad, que sean los militantes quienes elijan a sus presidentes provinciales. Todos serán leales con Espadas.

O no. Espadas debe resolver la composición de su Ejecutiva, buscarse un secretario de Organización que sea capaz de desenrollar las complejidades locales y un responsable electoral que prepare al PSOE a unas elecciones que están a la vuelta de la esquina de 2022. Y Espadas sigue, todavía, sin dejar la Alcaldía de Sevilla. Cuentan en su círculo que eso le da una voz que no tendría, porque no es parlamentario, pero lo cierto es que la voz sirve para Macarena o Los Pajaritos, pero no llega ni a Almería ni a Málaga ni a Cádiz, donde Espadas es el alcalde de Sevilla y carece de un índice de popularidad apto para presentarse a unas elecciones. Aún es muy desconocido.

El congreso federal, en efecto, le ha salido bien, pero su principal afán no es el respaldo de Pedro Sánchez, que le apoya tanto que lo impulsó, sino Andalucía. Hay tantos andaluces como en la Ejecutiva saliente, en puestos de relevancia y de la nueva mayoría. No hay restos del susanismo y Susana Díaz pasó como un espectro por Valencia.

Los referentes andaluces de Pedro Sánchez en la dirección son Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, la ministra María Jesús Montero y el gaditano Rafael Román. Este último ha sido el único miembro del comité de ética y garantías que no ha sido renovado, mantiene una solida confianza con el presidente del Gobierno. Quien se queda sin enlace es el alcalde de de Dos Hermanas, Francisco Toscano, ya que la salida de Francisco Salazar de la Ejecutiva y de Moncloa no ha tenido relevo. Su amistad con Iván Redondo ha sido demasiado pesada.

Gómez de Celis es ya un clásico en el sanchismo. Tanto él como María Jesús Montero son personas de confianza de Pedro Sánchez, y no necesariamente de Juan Espadas. Digamos que entran en la Ejecutiva como cupo del presidente. Gómez de Celis es el encargado del área municipal, que debe hacer frente en algo más de un año a las elecciones locales. Y Montero ha entrado como vocal, puro símbolo de su nuevo interés por las causas orgánicas.

De las mujeres que acompañaron a Juan Espadas en la dirección de su candidatura contra Susana Díaz, dos de ellas, la onubense María Márquez y la sevillana Beatriz Carrillo, está en la Ejecutiva. Sólo queda Ángeles Férriz, que es la portavoz en el Parlamento, y que está llamada a ocupar un puesto en la dirección que salga de Torremolinos. No al frente de Organización, que es el gran puesto por cubrir.