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Miriam Díaz Aroca: «Hoy estoy en pareja conmigo misma»

Ponerse a prueba por una oferta millonaria se ha puesto de moda. No sólo con el éxito de la serie ‘El juego del calamar’ sino también en algo mucho más cercano y real como es la comedia ‘El mensaje’ que se representa en el Teatro Lara con la actriz Miriam Díaz Aroca en el reparto. Tras muchos cambios en su vida Miriam sabe perfectamente dónde están los límites y lo que realmente importa. De eso y más hablamos.

Vuelve al teatro con una obra donde los protagonistas son tentados con vender casi su alma por dinero. No está nada mal para reencontrarse con su público.

Ha sido un volver envuelto en papel oro con diamantes. Regresar al teatro Lara es un regalo precioso porque aquí he sido siempre muy feliz. Hay un equipo fantástico y siento el calor y el entusiasmo de la gente que me rodea con la suerte de que además justo he vuelto cuando ya hay aforo completo. El guion es una maravilla y un escaparate para transmitir mensajes potentes de cara a ese ser humano que siempre está esclavizado porque tiene que complacer a los demás y tiene una vida de mentiras hasta el día que estalla y es en ese momento cuando comienza a ser auténtico y consigue tener relaciones sanas.

Supongo que usted también habrá vivido algún momento crucial que le haya supuesto una catarsis.

Sí. Gracias a la catarsis que viví hoy puedo ayudar a otras personas a salir del mismo lugar en el que estuve. Tengo hasta una web (www.mimentoring.com) y es mi nueva pata profesional que estoy afrontando de una manera apasionada para ayudar a que las personas puedan brillar y soltar todo lo que les pesa.

¿En qué momento de su vida entendió que había que cortar y empezar de nuevo?

Te diré que cuando eres una persona sensible desde que naces necesitas mayor reconocimiento y cariño para lo que asumes un personaje. No eres tú pero te comportas así por ese fin y es algo que le ocurre al 99 por ciento de las personas que quieren ser buenos hijos, buenos hermanos… En mi caso todo cambió tras ganar en Hollywood (la película de Fernando Trueba ‘Belle Epoque’ obtuvo un Oscar en 1992) y volví a mi casa convencida de que mi carrera no iba a parar. Y te aseguro que no fue así. Las cosas se pararon hasta el día que comprendí que no podía seguir pendiente de que mis sueños dependieran de alguien de fuera. Supe que tenía que desmontar el personaje que me había creado y fue un acto de valentía entender lo que había hecho y empezar a liberarme para construir la persona que quería ser.

¿Ha cambiado mucho?

Sí. Reconocer la incoherencia en mi vida me ha liberado. Hoy soy fiel a mí, ya no me traiciono aunque fuera de una manera inconsciente.

¿Y cómo es esa labor de ayuda a otras personas?

He querido dar un paso más y ser muy efectiva por eso mi próximo título del que me siento muy orgullosa es el máster de interventora estratégica certificada que estoy cursando. Se trata de una metodología que ha creado Tino Fernández donde hay reiki, coaching, psicología… con el fin de disponer de varias herramientas para que las personas puedan reencontrarse. En una sola sesión de tres horas conseguimos que la persona consiga brillar y le liberamos de tener que hacer mil sesiones.

Suena casi a algo milagroso.

Es maravilloso. Llevo desde mayo haciendo el máster y estoy feliz. Somos 200 personas en España y lo que estoy viviendo es impresionante incluso a nivel personal.

¿Puede ser una nueva forma de ganarse la vida además de su trabajo como actriz?

Mis tres patas profesionales hoy son la interpretación, que es mi pasión y vocación, pero también soy conferenciante e interventora.

¿Cómo afecta la fama a este nuevo perfil de cara a sus clientes?

No me perjudica sino que actúa a mi favor porque les transmito confianza cuando me sienten y escuchan.

Siempre fue una deportista y bailarina. ¿Continúa con esas costumbres?

Llevo el baile en mis venas pero ya no a nivel competición.

¿Cómo se lleva con sus hijos de 25 y 16 años?

El mayor ya vive independiente con su pareja, pero no tengo el síndrome del nido vacío porque sigo con mi niña. Además siempre he dado alas a mis hijos y mi trabajo con ellos ha sido enseñarles a volar.

¿Si le pregunto por el amor?

Pues te diré que estoy en pareja conmigo misma. Soy el amor de mi vida y me siento feliz. Si me preguntas por una pareja como tal te diré que no pero sí cuento con unas amistades muy bonitas con hombres y mujeres. Te aseguro que no he puesto ninguna barrera. Simplemente ahí estoy y me encuentro muy bien con mi independencia.

Hay veces que se echa de menos hasta pelearse por la manta…

El momento manta es muy rico sobre todo cuando llegas de un día muy intenso y sientes ese abracito que sabe a gloria. Eso sí se añora, pero bueno, que la vida nos sorprenda sin forzar ni provocar nada.

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